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Todos mientras transitamos por esta dimensión, debemos optimizar nuestro
crecimiento manteniéndonos despierto, atentos en todo lo que se manifiesta y en
donde nos interrelacionamos a fin de determinar la razón de ser del por qué
estamos.
En esa búsqueda de luces que iluminen nuestro camino, demandamos respuestas,
indagamos, nos acercamos a quienes han encontrado un sendero que proporcione
destellos, conocimientos que permiten comprender el por qué de nuestra
existencia y que hay más allá de la forma física.
Alcione. cl. nos indica que nos sentimos inclinados a encasillarnos en juicios,
prejuicios y creencias que hacen miope nuestra comprensión. Cuesta tomar una
distancia objetiva que nos permita apreciar y cuestionar lo que hasta ese
momento dábamos por supuesto. Escuchar en forma receptiva opiniones nuevas es
como abrir las ventanas para que entre un poco de aire fresco. Es posible que
vuelen algunos papeles apolillados olvidados en los rincones de nuestra
habitación mental.
El-amarna.blogspot.com, aporta sobre ello, que George Gurdjieff y Peter
Ouspensky introdujeron las ideas poderosas del Cuarto Camino a quienes buscan la
verdad sobre la existencia del hombre sobre la tierra. Como dijo Gurdjieff, "No
te das cuenta de tu situación. Estás en una prisión. Lo único que puedes desear,
si eres un hombre sensato, es escapar. Pero, ¿cómo hacerlo? Nadie puede escapar
de una prisión sin la ayuda de quienes han escapado antes. Una organización es
necesaria".
Justamente, una puerta de entrada en pro de conocernos más, ser auténticos en
nuestra evolución está lo legado por Gurdieff y Ouspensky, en lo concerniente al
Cuarto Camino. Al respecto , Kevin Roberts nos aporta, en alguien que empieza a
buscar se ha formado lo que se llama el "centro magnético". Esto puede ser
entendido como un grupo de "yoes" que tiene un interés común que yace más allá
del terreno de la vida ordinaria. Tienen el sentido de algo más significativo
que el deseo pasajero de "yoes" menores y busca respuesta a las inquietudes y a
las eternas preguntas de la humanidad, así como a las desconcertantes
inconsistencias de sí mismos.
El cuarto camino o camino del "hombre ladino" incluye elementos prácticos de los
tres caminos fundamentales y, por lo tanto, es necesario abordarlos brevemente.
El primero, el camino del fakir logra la iluminación a través del dominio de las
sensaciones por varios medios de ascetismo, como acostarse sobre una cama de
clavos, pararse sobre las puntas de los dedos de los pies por meses, etc. Esto
requiere unos cincuenta años de práctica y es incierto en el mejor de los casos.
El camino del monje, o la religión, requiere de sufrimiento emocional y, aunque
no requiere de tanto tiempo como el camino del fakir, aun demanda cerca de 25
años.
El camino del yogui se abre a la iluminación en más o menos 10 años a través del
dominio de posturas o movimientos. Alguna gente piensa que los yoguis son
intelectuales, pero se trata meramente de "posturas del pensamiento" que apuntan
a la interrelación del cuerpo-mente. Finalmente, el cuarto camino o cuarta
filosofía como la describe Jesús en los Rollos de Mar Muerto, usa de una manera
ladina las partes necesarias de las otras tres vías. En lugar de alcanzar el
dominio completo de alguna función, usa el mínimo dominio de cada "centro": el
instintivo, el de movimiento y el emocional. Habiendo así alcanzado el control
sobre estas "partes" uno está listo para "preparar el camino", es decir,
desplazarse hacia un dominio general de la mente-cuerpo purgando los elementos
innecesarios.
El cuarto camino o "trabajo" al contrario de los otros tres que demandan
aislamiento, debe llevarse a cabo en medio de la vida ordinaria y, ejecutado
adecuadamente puede ser alcanzado en dos años.
El avance del cuarto camino (el camino es siempre y en todas partes el mismo,
sólo difieren los métodos de abordarlo) es definido por el nivel o "escala" de
organización de la conciencia, lo cual puede ser referido como "los cinco
estados del ‘yo’". La gente que no puede encontrar un camino las hay en
abundancia, están compuestas de miles de "yoes" diferentes que alternadamente
toman el control del cuerpo-mente, tan sólo para ser sustituido por otro "yo"
minutos, o aun más frecuente, segundos más tarde.
Por ejemplo, un "yo" promete levantarse temprano, que es el "yo" que se va a la
cama, luego el "yo" que se despierta en la mañana no teniendo idea de la promesa
hecha, decide seguir durmiendo. Similarmente ocurre con la comida, el sexo, el
dinero, los trabajos, las relaciones; un "yo" promete "hacer" algo que otro "yo"
debe llevar a cabo y al último nunca se le informa del compromiso. Aunque el
"sabor" de esta verdad es un tanto amargo, se necesita poca investigación para
que la demuestren rápidamente ustedes mismos. En el trabajo este estado de
pluralidad es llamado "sueño”
Concretamente señala geocities.com,, que el Cuarto Camino es una corriente para
el conocimiento de sí y por ende el desarrollo de la conciencia, fue creado en
1941 por dos rusos: George Ivanovitch Gurdjieff y Piotr Demianovich Ouspensky.
Ellos le dan a la Corriente el nombre de Cuarto Camino debido a que a principios
del siglo XX, se conocían tres caminos serios para el desarrollo de la
conciencia: el camino de los faquires, el camino de los monjes y el camino de
los ermitaños.
El primer camino para desarrollar la Conciencia es el de los faquires; que
utilizan adversas y dolorosas posturas físicas, sostienen profundos niveles de
concentración sobre su cuerpo creando por encima de las mortificaciones
corporales una maravillosa y poderosa voluntad que los lleva al despertar de la
conciencia.
El segundo camino ha sido el de los monjes que viven en monasterios dedicando su
vida al desarrollo de su esencia por medio de oración, meditación, adversidades
como flagelarse, ayunar , encierros en celdas, cantos para hacerles sentir
vibraciones tan intensas que acarician su espíritu nutriéndolo y ayudándolo a
nacer a una nueva y real valoración de la existencia.
El tercer camino ha sido el de los ermitaños, estos seres que se retiran aún de
de sus propias comunidades para vivir solos en las propias montañas y se
mantienen concentrados en razonamientos y meditaciones acerca de la existencia
en busca de la iluminación que produce la conciencia.
El cuarto camino nos corresponde a quienes vivimos inmersos en la vida mundana y
material y deseamos evolucionar a un nivel superior de conciencia y espíritu sin
vernos obligados a retirarnos de nuestra manera de vivir cotidianamente y mejor
aún, en vez de provocarnos la adversidad necesaria por medio de ayunos,
flagelación, etc, aprovechando la adversidad que nos otorga la gentil y maestra
vida exterior.
Concretamente , Gurdjieff dijo que el Cuarto Camino no requiere que una persona
abandone sus condiciones normales de vida; de hecho, estas condiciones son
ideales para la observación de sí mismo.
Gurdjieff señaló que el Cuarto Camino debe ser encontrado, a diferencia de los
otros tres caminos de iluminación (el camino del faquir, el camino del monje y
el camino del yogui). Cuando encuentras una escuela del Cuarto Camino dirigida
por una persona que ha roto las cadenas del sueño y que ha alcanzado un nivel de
consciencia más elevado, se te enseña a alcanzar el potencial completo de tus
posibilidades de evolución humana. Se te enseña a liberarte del poder de tu
máquina estímulo respuesta que te mantiene dormido. Se te enseña a recordarte a
tí mismo. Se te enseña a despertar.
Carlos Mora Vanegas
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