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La conmemoración de los 50 años de existencia de nuestra universidad es el
escenario perfecto para profundizar en torno a la tesis: "Academia con
responsabilidad social", y que pondría a prueba la madurez, solidez y liderazgo
de nuestra institución frente a la ciudad y la comarca vallecaucana.
Los truenos y los vientos huracanados que se vivieron sobre la universidad en la
era del ministro Kiko Lloreda, fueron sabiamente superados gracias a la visión
de un equipo directivo que asumió el nuevo rumbo universitario. Crisis
desafiante, muy similar la vivida por los jóvenes del 68 y quienes inspiraron
finalmente el cogobierno como estructura de participación democrática en la vida
universitaria.
Y no por simple coincidencia, se podría afirmar que los veteranos fundadores de
octubre de 1958, fueron de igual manera actores omniscientes de una solución que
hoy concita a la vallecaucanidad a rendir homenaje a esta importante casa de
estudios superiores, forjadora de egresados ilustres y dirigentes destacados en
distintos ámbitos del conocimiento.
A lo largo de los últimos 6 años y medio se ha logrado un mejor ambiente
académico, afecto a la investigación, de cara forjar una academia con
responsabilidad social. Así, la eléctrica atmósfera de los escándalos ha sido
superada y hoy tanto directivos como profesores y desde luego sus egresados, son
protagonistas de una nueva imagen que se orienta hacia el logro de la
acreditación de alta calidad.
Atrás, empiezan a quedar ciertos vicios y costumbres non sancta que
estigmatizaban o satanizaban a la universidad. Por contraste, a lo que sucede al
interior de la santiago, la situación de nuestra ciudad es deplorable. Por eso
mi llamado es para que aprovechemos el onomástico y proponerles que unamos
nuestras voces para el rescate de Cali, como ciudad amable, alegre, pachanguera,
cívica, culta y de empuje.
Academia con responsabilidad social es pensar no solamente en estándares de
calidad sino también cómo apostarle a la Ciudad, sin hambre, sin miseria, sin
prostíbulos, sin bandidos, sin ladrones, sin ruido, sin desempleo, sin
expendedores de vicios, sin escombros, sin huecos, sin contrabandistas, sin
ranchos de teja negra, sin basuras en las calles, sin indigentes, sin
limosneros, sin niños fuera del sistema educativo, sin una administración que
tima a sus habitantes con impuestos exorbitantes, sin políticos corrompidos
saqueadores del erario público.
Señor rector, hagamos realidad la tesis, que no sea una simple consigna
programática en la celebración de los 50 años de la Santiago; incluya no
solamente la solemnidad del acto académico sino también, la propuesta para
rescatar desde el interior de la universidad Santiago de Cali a la ciudad.
Necesitamos que haga público su compromiso con el Plan de Desarrollo propuesto
por el joven alcalde y el gobernador del Valle.
Cali creció intelectualmente desde la fundación de nuestra universidad y hoy los
factores de su crecimiento son otros: desplazamiento, aumento de las
estadísticas en muertes violentas, crecimiento de la informalidad y la pobreza.
En Cali están los mayores asentamientos de pobladores afro del país, los garitos
más importantes, los moteles más famosos, las casas de cita más sórdidas, los
"rebuscadores" más intrépidos y los metederos de vicio más sonados.
Que la festividad de los 50 años nos permita recordar que la ciudad de Cali fue
la capital del deporte, la ciudad más cívica del país, la cuna del teatro libre
en América latina, el reino del pandebono, el pande yuca, el champús, los
cuaresmeros, las solteritas, el suspiro, el raspado, los bocaditos, las
empanadas de cambrai y el tamal con las tres carnes.
Cali fue la casa de "Jovita Feijoo", del pensador Estanislao zuleta, del maestro
Enrique Buenaventura, del pintor Tejadita, del popular "Guerra", de Desiderio II
el famoso "Mi General", de Andrés Caicedo y de tantos otros personajes
legendarios que deberían inspirar a la academia y concitar su espíritu
investigativo en la búsqueda de soluciones audaces para preservar su cultura,
sus siete rios tutelares, sus cerros, sus zonas verdes; proteger sus niños de la
droga, sus jóvenes del desempleo, sus mujeres de la prostitución, a sus viejos
de la indigencia.
Con este manojo de ideas me despido, reconociendo su liderazgo y su inagotable
capacidad de trabajo en pos de una universidad comprometida en forjar una
academia con responsabilidad social.
Por Álvaro Mina Paz (1)
1. Representante Docente ante el Consejo Superior Universidad Santiago de
Cali.
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