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AUGUSTO ROA BASTOS
Por Francisco Arias Solis
“Escribo para evitar que al miedo de la muerte
se agregue el miedo de la vida.”
Augusto Roa Bastos.
LA VOZ DEL PERPETUO EXILIADO
Roa Bastos es el escritor paraguayo más importante del pasado siglo y uno de los
novelistas más representativo de la literatura latinoamericana. Pasó más de la
mitad de su vida fuera de su país, hasta el punto de que él mismo se calificara
como el perpetuo exiliado.
Augusto Roa Bastos nació en Asunción el 13 de junio de 1917 y falleció en la
misma ciudad el 26 de abril de 2005. De origen humilde, pasó su infancia en el
pequeño pueblo de Iturbe de la región Guairá, . Luchó en la guerra del Chaco con
tan solo quince años, fue corresponsal en Europa durante la segunda guerra
mundial y, a raíz de la guerra civil de 1947, hubo de exiliarse a Buenos Aires,
donde escribió gran parte de su obra, hasta el comienzo de la dictadura militar
argentina. Vivió posteriormente en Francia y, tras regresar a su tierra, tuvo
que volver al destierro en 1982. En 1983 obtuvo la nacionalidad española y
posteriormente dio clases de literatura en la Universidad de Touluse. En 1989
decidió volver a su país tras la caída del dictadura de Alfredo Stroesner. “La
más larga y oprobiosa dictadura –escribía Roa Bastos- que registra la cronología
de los regímenes de fuerza en suelo sudamericano”. En 1989 le fue concedido el
Premio Cervantes por el conjunto de su obra literaria.
Inició su carrera publicando un libro de poemas de escasa repercusión, El
ruiseñor de la aurora (1942). Es a partir de los relatos breves recogidos en El
trueno entre las hojas (1953) cuando este narrador halla su vertiente poética y
realista de mayor envergadura. Con la novela Hijo de hombre (1960), basada en la
guerra del Chaco, la más conmovedora expresión del drama social de su país,
inicia su trilogía paraguaya y alcanza renombre internacional. Le siguió la
novela más famosa, Yo, el Supremo (1974), una vasta y compleja panorámica sobre
la vida del dictador José Gaspar Rodríguez de Francia, expuesta desde la
perspectiva de su protagonista y que abarca un siglo de historia paraguaya. La
trilogía se cierra con El fiscal (1993). Entre sus restantes obras destacan el
poemario El naranjal ardiente (1960); los libros de cuentos El baldío (1966),
Madera quemada (1969), Cuerpo presente (1971), El sonámbulo (1976), Lucha hasta
el alba (1979) y Contar un cuento (1984); los guiones cinematográfico de Hijo de
hombre (1960), comercializada con el título de La sed, Shunko (1960), Alias
Gardelito (1961) y Don Segundo Sombra (1970); y las novelas La vigilia del
almirante (1992), basada en la figura de Cristóbal Colón y Contravida (1995),
recreación del Paraguay de la época de la dictadura con ciertos matices de
carácter autobiográfico. Y como dijo el escritor paraguayo: “A fuerza de morir
tantas veces los personajes de los libros alcanzan una especie de relativa
inmortalidad”.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
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Cortesía de Francisco Arias Solis
Publicado Friday 15 de August de 2008
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