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WILLIAM WORDSWORTH (1770-1850)
Por Francisco Arias Solis
“¡El roble de Guernica! Árbol de poder santo,
más que aquel en Dodona, que encerrara,
tal lo estimaba crédula cierta fe, la voz divina
oída en lo profundo de su enramada aérea.”
William Wordsworth.
LA VOZ DEL REVOLUCIONARIO DEL LENGUAJE POETICO
En abril de 1938 se publicaron en la revista literaria Hora de España, dos
sonetos de William Wordsworth, “El roble de Guernica” y “Cólera de un español
altanero”, de la serie de sonetos: Poemas en defensa de la independencia y
libertad nacionales, que el gran poeta inglés escribió en 1810. Ambos sonetos
fueron traducidos por Stanley Richardson y Luis Cernuda.
Rechazado por la segunda generación de poetas románticos por sus posturas
políticas y morales, Wordsworth , el revolucionario del lenguaje poético inglés
alcanzó en 1843 la dignidad de poeta laureado.
Wordsworth sabe desde los comienzos de su vida lo que se propone, y lo dice
claramente en sus obras, no sin escándalo de los críticos que están
acostumbrados a lo contrario. Tiene defectos y no siempre acierta, por lo que se
le recibe mal, al principio, y como él insiste, imperturbable, llega a
convertirse en el más impopular de los poetas ingleses, cuyos libros son
recibidos con risotadas y se venden con extraordinaria lentitud, porque hay
contra ellos una especie de conspiración. Pero Wordsworth tiene no menos
extraordinaria fe en sí mismo, y en el transcurso de los años va imponiéndose y
llega a convertir en honores lo que antes fueron censuras. Así en 1838 Dublín le
dio un título de doctor honorario y Oxford otro en 1839; en 1842 la Corona le
concedió una pensión, y en 1843 fue nombrado “Poeta Laureado”, a la muerte de
Southey. Pero el venía luchando con la incomprensión desde 1798, fecha de sus
Baladas líricas. Su pecado consistía creer que ni hay un lenguaje especial para
la poesía, ni asuntos que para ella estén reservados: de todo lo que forma parte
de la conversación puede hablarse en verso, y en el mismo lenguaje que en ella
se emplea. ¿El mismo? Si no lo es, quiere el poeta inglés que se acerque a
serlo, y sólo a fuerza de tiempo va haciendo concesiones.
Wordsworth empezó su vida bajo la influencia y los entusiasmos juveniles que en
él produjo la Revolución francesa, cuando le parecía “una bendición el estar
vivo en aquella aurora, y un cielo el ser entonces joven”, y, como es natural,
se sintió profundamente revolucionario en todo; pero los años y los ajenos
errores, fueron desengañándole, hasta llevarle a ser un conservador por
convencimiento que no desea más reforma que la poética que él representa. En la
fe que en sí mismo tuvo siempre llevó gran ventaja a los que comenzaron riéndose
de él y tuvieron que acabar reconociendo que era uno de los mayores poetas
ingleses. Uno de los propósitos de Saint-Beuve fue el aclimatar en Francia la
poesía íntima y familiar de Wordsworth, que también imitó Víctor Hugo,
convencido, como otros, de que la lírica inglesa era la primera del mundo.
William Wordsworth nació en Cockermouth, Cumberland, el 7 de abril de 1770 y
falleció en Rydal Mount, Westmoreland, el 23 de abril de 1850. Su infancia y
juventud la pasó en constante contacto con la naturaleza, circunstancia que
tendría profunda influencia en su personalidad. Estudió en el John’s College de
Cambridge y posteriormente, tras una estancia en Francia en la que vivió una
fase revolucionaria y tuvo una hija con su amante Annette Vallon de Orleans,
regresó a Inglaterra por requerimiento de su familia. Junto a la naturaleza
estuvo casi siempre su hogar, que fue un modelo entre el cariño de su hermana
Dorothy que ha hecho célebre, el de su esposa Mary Hutchinson y el de varios
hijos. Después de sus viajes por varios países del continente europeo, se
estableció al fin, de por vida ya, en el Lake District, en el distrito o comarca
de los Lagos, donde murió, y que dio nombre a su mal llamada escuela, llamada en
concreto de los lakistas, primera generación romántica inglesa.
En 1798 publicó con su amigo Samuel Taylor Coleridge, quien más tarde se
distanciaría de Wordsworth debido a sus posiciones conservadoras, Baladas
líricas, un volumen de poesías en verso blanco considerado como el manifiesto
del romanticismo inglés. También figuran entre sus obras más importantes: Un
paseo por la tarde (1793), Esbozos descriptivos (1793), Michael (1810), El
preludio (1805-1850), autobiográfico y su obra maestra, Poemas en dos volúmenes
(1807), que contiene algunas de sus odas más célebres; La excursión (1814), La
blanca paloma de Rylstone (escrito en 1807 y publicado en 1815), Peter Bell
(1919) y Sonetos eclesiásticos (1822). Este Wordsworth aumenta cada día en
prestigio, como él presentía y es justo. Y terminaremos esta breve semblanza del
gran poeta inglés con el último terceto de su soneto al roble legendario:
“Deberán reunirse en el lugar debido / campesinos y señores, legisladores de
alto espíritu, / guardianes de la antigua libertad de Vizcaya”.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
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Cortesía de Francisco Arias Solis
Publicado Friday 15 de August de 2008
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