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¿No habéis oído sus silenciosas pisadas? Viene, viene, siempre viene. En todo
momento y en toda edad; en todo día y en toda noche, viene, viene, viene,
siempre viene. Muchos cánticos he entonado en muy diversos estados de ánimo,
pero en todos ellos las notas han proclamado: Viene, viene, siempre viene.
Es muy significativo en el logro del crecimiento personal, especialmente en el
espiritual saber cultivar la verdad, esa que genera armonía, paz, felicidad, es
decir, la que no esta contaminada de lo ilusorio, transitorio, la no
experimentada; desafortunadamente son pocos los que han despertado en su real
autenticidad, en su templo interno y no le da importancia a ello, por el
contrario, prefieren permanecer prisionero de los estímulos superficiales, de
aquellos que obstaculizan el sorprendernos en ser auténticos dentro del
escenario que nos toca participar en la misión que nos corresponde desempeñar al
manifestarnos en este plano.
Se ha comentado con insistencia en otras oportunidades, que una vida de total
dedicación a la verdad significa también una vida en la cual el individuo este
dispuesto a aceptar que le pidan cuentas. No nos debe extrañar entonces, el que
muchas personas no le gusta proyectar su realidad, es decir, las acciones que
cometieron- algunas erróneas, dañinas- y que en alguna forma obstaculizaron su
crecimiento, porque no estaban atento, despiertos, simplemente se forjaron
ilusiones y estructuraron una verdad que desde su origen estaba contaminada de
grandes fallas.
De aquí, que no nos debe sorprender que se justifiquen y traten hacer creer que
esa es la verdad que los guió a actuar y se molestan cuando se les hace ver que
estaban equivocados o bien los resultados no eran los esperados. De ahí
entonces, que no nos sorprende cuando se dice, que una vida de total dedicación
a la verdad significa también una vida en el cual el individuo este dispuesto a
aceptar que le pidan cuentas.
Peck (1978), al respecto señaló, que la única manera de estar seguros de que
nuestro mapa de la realidad es válido, consiste en exponerlo a la crítica y al
cuestionamiento de otro cartógrafos ¿Está usted dispuesto hacerlo? Si no lo
hacemos así, desafortunadamente vivimos como la gran mayoría- aun personas
afines a nosotros- en un sistema cerrado, dentro de una campana de vidrio, donde
como lo indica Silvia Plath, respiramos solo nuestro propio aire corrompido y
nos hallamos cada vez sometidos al engaño, y lo que es peor- perjudicamos a
otros que creen en ellos.
Cuantos de ustedes revisan constantemente ese abanico de creencias que han
considerado como su verdad, eso que denominan el mapa de la realidad, pues se
dice que generalmente tendemos a evitar o a rechazar todo cuestionamiento de
validez. De aquí, que no debe extrañarnos que le digamos a nuestro conyugue:
Vive y deja vivir. No me critiques, si lo haces te haré pasar ratos difíciles y
por que no una vida imposible. Si no me cuentas la verdad yo no me
responsabilizaré de mis actos.
A los hijos mismos:
Haz lo que te digo, no me repiques, no me pidas explicaciones.
Lo cierto, que es muy interesante el sorprendernos cuál es nuestra reacción ante
las explicaciones y el notar como existe la tendencia a evitar el tener que
darlas, lo que se ha tornado generalizada en los seres humanos- y más aun en
quienes decidieron acompañarnos transparentemente en lo afectivo- , lo que se
puede considerar una característica de la naturaleza humana, aunque Scout, nos
recuerda que es natural y no significa que sea una conducta esencial,
beneficiosa o inmutable.
Considera además, el que no debe atormentarse el sorprenderse atrapado en el
resultado deficiente de sus acciones y si ello lo ha conllevado a edificar
verdades falsas, creyendo que todo es resultado de lo que consideraba que era
bueno, de esos modelos ilusorios que se forjan para creer que se está siendo lo
correcto y no querer ver sus deformaciones . Si debe preocuparse el no corregir
esas acciones que contaminan a todo aquello que se le acerca y que usted mismo
critica y trata de autodestruir cundo alguien les vislumbra la necesidad de un
auténtico autoanálisis.
No malgaste su tiempo esforzándose en evitar en rendir cuentas , en descubrirse
lo engañado que ha estado, en las trampas que ha caído y todo aquello que se
entrega a una sutil forma de mentir.
Una vida de total dedicación a la verdad, significa una vida de total
sinceridad. Se trata como lo indica Peck, de un continuo e incesante proceso de
enrutamiento de uno mismo para asegurarse que las comunicaciones que se hacen-
no solo las palabras que se dicen- reflejan siempre y con la mayor precisión
posible la verdad o la realidad tal como la conocemos.
La gente miente para evitar el sufrimiento de la responsabilidad y sus
consecuencias y nos duele, cuando la mentira hace estragos en los seres con
quien más nos hemos identificado. Mentir es un intento de eludir el legítimo
sufrimiento, el justificarse, por lo tanto, produce indisposición mental y evita
que la verdad se manifieste. Busque su camino correcto, no atajos que le
justifiquen sus errores, no oculte sus fallas, enfréntelas y evite perpetuar la
mentira, deje que aflore la verdad sin contaminación.
Carlos Mora Vanegas
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