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Dejad que haya espacios en vuestra unión, dejad que los vientos de los
cielos dancen entre vosotros. Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una
atadura: dejad más bien que sea como un mar que se agita entre las orillas de
vuestras almas.
Kahil Gibran (El profeta)
En Mi estadio más difícil cuando me debatía entre la vida y la muerte, cuando
permanecí en estado de coma por nueve días , tengo todavía presente una visión
que de vez en cuando aflora conllevándome a meditar su alcance, repercusión, su
verdadero mensaje. Una persona, especie de guía a quien no conocía me señalaba,
trata de no ser dependiente de nada libérate de toda atadura que obstaculice tu
verdadera evolución, la que es espiritual. Que te permita ser libre en tus
acciones, en todo aquello que te origine sufrimiento, el estar supeditado a una
dependencia que es transitoria. Una dependencia genera sufrimiento y ello
atrapa, obstaculiza la libertad. Desde luego, que tales indicciones contienen
muchas verdades, que uno debe saberlas manejar a fin de no dar paso a
encadenamientos que afectan nuestra evolución, más cuando sabemos que somos
transitorios.
Entre los conceptos falsos del amor, comparto la opinión del Dr. M, Scout Peck,
cuando manifiesta que los psicoterapeutas afrontan diariamente pruebas en donde
la dependencia se manifiesta y en donde sus efectos más dramáticos se
manifiestan en el individuo que intenta suicidarse, amenaza con hacerlo y es
preso de una profunda depresión porque el cónyuge o el amante lo rechazó o se
separó de él. Agrega Scout, que no debe sorprendernos que esa persona diga: No
quiero vivir, no puedo vivir sin mi marido o esposa. Mi amante, novia, amigo o
amiga. Lo quiero muchísimo, me hace mucha falta, estoy muy apegada a él, me es
imprescindible.
El Dr Scout indica además, que lo que uno describe es parasitismo, no amor.
Cuando usted necesita a otro individuo para vivir, usted es un parásito de ese
individuo. En esa relación no hay libertad, no hay elección. Cuando usted
necesita a otro individuo para vivir, usted es un parásito de ese individuo. Es
una cuestión de necesidades antes que de amor. El amor es el libre ejercicio de
la facultad de elegir. Dos personas se aman, cuando siendo capaces de vivir la
una sin la otra, deciden vivir juntas.
No permita de acuerdo a mi percepción, quien en el amor, quien lo acompaña, a la
persona que usted eligió libremente, por esa magia que se da y en donde afloran
muchos estímulos, variables que lo acercaron, el que jamás se manifiesten los
condicionamientos, que lo coarten, que atenten contra su libertad, que lo
atropellen, especialmente cuando la otra persona piensa en ´´le o ella o en
quienes lo rodean antes que usted, Scout nos lega su definición d dependencia y
al respecto indica a esta como la incapacidad de experimentar la totalidad de la
persona o de funcionar bien sin la certeza de que uno sea objeto de los activos
cuidados de otro.
Nos recuerda y quizás usted está de acuerdo, que la dependencia en adultos
físicamente sanos es patológica, es siempre enfermiza, es una manifestación de
enfermedad o deficiencia mental. Urge distinguirla de lo que comúnmente se
denomina necesidades o sentimientos de dependencia.
Por supuesto, todos nosotros, aunque tratemos de ocultarlo a los demás y a
nosotros mismos, tenemos necesidades y sentimientos de dependencia, Todos
tenemos deseos de que nos mimen , de que nos prodiguen cuidados , sin esfuerzo
por nuestra parte, personas mas fuertes que nosotros y que tomen realmente en
serio nuestro bienestar. Por fuertes que seamos, por adultos y responsables que
seamos, si nos observamos atentamente- nos señala Scout- encontramos el deseo de
que alguien se haga cargo de nosotros , al menos para variar.
Cada uno de nosotros, por anciano y maduro que sea, quisiera tener una vida en
donde una figura materna y paterna siempre nos satisfaga. No obstante, no nos
damos cuenta, que en la mayoría de los casos estos deseos o sentimientos de
dependencia no rigen nuestras vidas, no son el tema predominante de nuestra
existencia, Cuando rigen nuestras vidas y dictan la calidad de nuestra
existencia, se trata algo más que de necesidades o sentimientos d dependencia;
somos seres dependientes. Alguien cuya vida esta regida por las necesidades de
dependencia, por ejemplo, no poder permanecer alejado mucho tiempo de la
familia, de los padres, de los amigos, aun cuando se ha decidido formar un
hogar, comenta el dr. Scout padece un trastorno psiquiátrico que él diagnostica
con la expresión de trastorno de personalidad dependiente pasiva. Tal vez sea
este el más común de todos los trastornos psiquiátricos.
Justamente, las personas dependientes pasivas están atareadas de que se les ame,
que no les queda ninguna energía para amar, que lo perdieron todo en el amor.
Son como hambrientos que devoran todo alimento que puedan obtener y que nada
tienen que dar a los demás. Es como si tuvieran un vacío interior, un pozo sin
fondo que hay que llenar, pero que nunca puede llenarse. Nunca se sienten
plenamente colmados ni tienen el sentido de ser persona completas. Sienten
siempre que algo les falta. Toleran muy mal la soledad. No tienen verdadero
sentido de la identidad propia y se define sólo por sus relaciones. Ah!, este
tipo de personas cuando se casan olvidan habilidades que tenían antes del
matrimonio.
Le sugerimos trate de ser lo menos dependiente posible, sea usted mismo y
conserve su libertad al máximo.
Carlos Mora Vanegas
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