Opine


rss feeds RSS / /

LO QUE SE EXPERIMENTA EN EL TRANSITO POR ESTE PLANO

Por Carlos Mora Vanegas

No penséis siempre en vosotros. ¡Oh jefes! Ni en vuestra propia generación. Pensad en las ininterrumpidas generaciones de nuestras familias, pensad en nuestros nietos y en los que no han nacido, cuyos rostros vienen debajo la Tierra.
Un jefe indio ( Chamán)

Cuando se ha detenido a leer este escrito, ya habrá transitado un buen tiempo en esta dimensión, en este planeta Tierra , ya tendrá ese camino que lo conduce a su desempeño en pro de cumplir con la misión , con su razón de ser. Habrá ya acumulado experiencia, formado redes de relaciones con aquellas personas que libremente ha seleccionado, se habrá acercado a personas de acuerdo a sus intereses y siempre con esa inquietud de no verse aislado, sino de compartir; ya habrá identificado aquellos estímulos externos que le han generado afecto, cariño, reconocimiento, amistad, necesidades de aprendizaje, de saber quién es, hacia donde va, por qué esta acá, así como ya ha identificado todos aquellos estímulos internos que emanan de su Yo Superior.

A pesar de todo esto, Luís Arribas nos indica, que reflexionemos sobre el hecho, que no parece que el progresivo desarrollo de nuestra capacidad razonadora, de nuestra conciencia, haya servido para relacionarnos mejor con los que nos rodean. Por el contrario, a media que nos percatamos de que el entorno puede ser peligroso para nuestra salud física y psíquica que de no sabérsele manejar nos puede aprisionar encarcelar, limitar nuestras reales percepciones, cogniciones de la dimensión interna, nos protegemos utilizando todos los recursos que nuestra inteligencia ha sabido desarrollar. De esta forma, nos hacemos menos comunicativos, menos externos y consecuentemente, más introvertidos, quedando la expresión de nuestros sentimientos y emociones reducida a nuestro ámbito más privado.

En este corto tránsito por esta Tierra, quizás nos hemos sorprendido que somos prisionero de lo ilusorio, en todo aquello que le hemos dado vida tratando de satisfacer necesidades, deseos artificiales, de subsanar vacíos que nos han dejado otras generaciones, familia, amistades, lazos afectivos equivocados o por carencia de ellos, posiblemente porque estos nunca debían haber nacido.

Lo cierto, que todo ello ha impedido que seamos auténticos, a veces nos han entorpecido, desviado de nuestros verdaderos objetivos, se ha irrespetado los espacios personales deteriorando nuestra autoestima y socavando nuestra asertividad, tornándonos muchas veces esclavos de deseos, pasiones, gozos transitorios. Es por eso, que no nos debe sorprender que hemos permitido que coarten nuestro libre albedrío, que transitamos por senda equivocadas, acompañados de personas que no nos corresponden, que se deteriore nuestra personalidad, afecte el carácter, que nos encontremos algunas veces frustrados, desilusionados, pesad umbrosos y por qué no, con grandes vacíos existenciales.

Arribas nos recuerda además, que nuestro sentimiento gregario, que tanto hizo para que lográramos sobrevivir en un medio hostil cuando empezamos nuestra andadura como seres humanos, lo hemos sustituido por sistemas de alarmas supersofisticados, por agentes de seguridad provocados por guarda espalda a medida. En lugar del cálido roce del compañero o compañera que escogimos, que nos inspira protección y apoyo, que consideramos que es el adecuado, nos encontramos con la luz parpadeante de un detector de infrarrojos que nos avisa de si alguien ha invadido nuestro espacio vital.

Así, que ya no nos tocamos. ¿Qué ha sucedido? ¿Cuál es la causa? Posiblemente no nos demos cuenta que somos prisionero del control social que ha invadido nuestra libertad, que estamos alienados, que estamos encarcelado en un falso convencionalismo, con normas impuestas par actuar a través de un comportamiento que nos obliga la sociedad para poder convivir en su medio.

Nos recuerda también Arribas, que no nos debe extrañar que aquellos seres humanos que tienen inhibido su consciente en todo o en parte actúen extrañamente o no tengan problemas en ser abiertos en el cariño, las emociones.

En este tránsito por esta dimensión, es importante considerar que a veces es nuestra mente consciente la que nos esta impidiendo crecer y se hace necesario buscar los resortes que hagan cambiar este estado de cosas.

Es hora de prestarle más atención a nuestros resultados, a lo que hemos aprendido, experimentado en nuestro camino hasta el momento, de sorprendernos, cuánto realmente hemos crecido, como hemos aprovechado la oportunidad de vivir, si somos auténticos en nuestras acciones, si estamos preparados para efectuar los cambios que nos permitan incrementar mejor nuestro horizonte en pos de una verdadera y auténtica realización. Somos responsables de nuestros actos, nos toca a cada uno encender nuestra vela que alumbre el camino por el que debemos transitar, a la hora de la partida, nos corresponde irnos solo con el resultado de que en nuestra alforja llevemos una carga positiva de buenas acciones, un real aprovechamiento de nuestra potencialidad divina dada, que nos permitió saber aprovechar exitosamente el chance que se nos dio de pasar por esta dimensión.

Carlos Mora Vanegas

Compartir Enviar a menéame  Añadir a tus marcadores de Google  Enviar a noticias Top    Añadir a del.icio.us     Añadir a tus marcadores en Yahoo! 

Por Carlos Mora Vanegas
Publicado Friday 9 de May de 2008 en la Revista opine sección desarrollo



También puede navegar por el contenido de nuestras principales revistas:
 



Nube de Tags

horoscopo juegos musica noticias monografias casino tarot blogs tests interpretación de sueños contactos empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes anime clasificados chistes