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Se bueno con aquellos que son buenos y con aquellos que no lo son, porque la
bondad incrementa la bondad: Ten fe en aquellos que son fieles y en aquellos que
no lo son. Porque la fe trae mayor fe; la bondad y la fe forman la paz.
Tao 49
Estamos plenamente convencidos que no somos perfectos, que cometemos errores,
que debemos sorprendernos en nuestras imperfecciones, que nos molestamos cuando
algo nos sale mal, simplemente porque hemos estado descuidado, dando paso a todo
ello a que se manifieste la ira, odio, rencor.
Desde luego, debemos preocuparnos entonces como reaccionamos, y que estamos
haciendo en pro de eliminar, transmutar esas imperfecciones y no estar
quejándonos constantemente.
Consideremos al respecto lo que Leo Buscaglia nos indica, que las personas
necesitan la atmósfera adecuada para crecer y descubrir su individualidad. Desde
luego, somos afortunados si alguien se tomo el trabajo de observarnos de cerca
para descubrir nuestro brillo y ayudarnos a desarrollar nuestras debilidades
personales.
Si usted es una persona que ya ha formado su familia, no le debe sorprender que
alguna vez haya afectado con su comportamiento a su pareja y probablemente la
decepciono, sin embargo debía haber evaluado la causa de ello, el por qué de esa
conducta, cómo maneja el poder de su amor y del perdón al respecto. Eso es
posible desde luego, como nos lo indican los psicoterapeutas Connell Cowan y
Melvyn Kinder, cuando señalan que somos muchas veces insufribles y fastidiosos y
entonces se dan dos cosas: o desarrollamos la capacidad de perdonar y seguir
adelante en pro de nuestro crecimiento o empezamos acumular resentimiento.
Existen dos formas de perdonar: En primer lugar, es importante a perdonarse uno
mismo. Sabemos de nuestras imperfecciones, todos alguna vez hemos hecho sufrir a
nuestra pareja y más aún cuando no hemos estado atento, no nos hemos preocupado
por alimentar positivamente nuestra misión. Perdonarse no es excusarse, ni
justificar los actos hirientes, es simplemente perdonarse, liberarse de los
sentimientos negativos que acompañan lo que hemos hecho para herir a nuestra
pareja. En segundo lugar, resulta esencial saber perdonar a nuestra pareja, no
dejarse invadir, ni contaminar por la ira, venganza, odio.
Cowan y Kinder destacan además, que el deseo de herir, de desquitarse, de
demostrar que tenemos razón, incluso de obtener una confesión por parte de
nuestra pareja es normal. Todos sin excepción. Tenemos esas necesidades viles de
sentirnos mejores. No obstante, a la larga, cuando la ira empieza a aplacarse,
el paso final para recuperar el amor y la armonía es el perdón. ¿ Lo ha
realizado, experimentado usted? ¿Se ha preocupado por restablecer la armonía?¿
Cómo ha enfrentado la situación?
Definitivamente, el perdón desbloquea el amor, lo libera de la tiranía de los
egos que se han creado, puesto que busca su felicidad, vivir en armonía. Por
herido o disgustados que estemos, destacan los autores citados, por más que nos
hemos convencido de tener la razón y por mucho que deseamos culpar a alguien , a
nuestra propia pareja o desquitarnos, no podemos volver a amar de forma positiva
si no optamos por perdonar, liberarnos de ese tormento, no complicarnos nuestra
existencia.
.
Perdonar insisten Cowan y Kinder, es un acto intencional voluntario, nadie lo
puede obligar, nace de usted mismo, no se puede coaccionar a nadie. No es algo
que decimos, no es un proceso verbal, es un acto interno que libera, la ira, el
dolor, la amargura, el resentimiento. Perdonas no es excusar, y no implica
racionalizar ni explicar los sentimientos del dolor, solamente uno sabe lo que
le duele algo. Es llegar a un punto que estamos dispuestos a liberarnos,
desprendernos de los sentimientos negativos, es dar otra oportunidad, es no
estancarnos, no encarcelarnos.
Otro aspecto que debemos cultivar, manejar adecuadamente en pro de nuestro
crecimiento es lo concerniente a la amistad y como el amor se manifiesta en
ella.
Erich Fromm nos recuerda, que la necesidad más profunda del hombre es la de
vencer su propia individualidad. De ahí, que Cowan y Kinder, digan que la
amistad esta orientada a lograr eso. Constituye el antídoto para el dilema
humano que todos enfrentamos en algún momento de nuestra vida: la soledad.
La amistad sí logra disminuir nuestra individualidad. No obstante es más que un
alivio pasajero de la soledad: sus recompensas esta entre las mejores que
podemos experimentar. Todas las amistades comparten ciertas cualidades. En
primer lugar, hay una sensación de confianza. Sabemos que la otra persona nos
quiere, nos aprecia por lo que somos y por lo que aportamos; además se comparten
principios e intereses comunes.
Hay buena voluntad y fidelidad mutua: confiamos en que la otra persona vela por
nuestros intereses, es leal y no nos traicionará.
A medida que cultivamos la amistad y esta perdura, se fortalece con el
conocimiento que hemos invertido tanto y nos hemos vistos recompensados. El
futuro nos lo recuerda una vez más Cowan y Kinder, juega un rol, forma parte de
cada amistad: placer, sueños, expectativas y el consuelo de saber que nuestro
amigo estará con nosotros para compartirlo.
No descuide cultivar la amistad y mantener la que ya se ha dado, comparta,
respete, aliméntela, proporciónele todo aquello que se requiere para crecer,
disfrutarla y que sea un verdadero oasis en este corto tránsito donde todo es
perecedero, transitorio.
Carlos Mora Vanegas
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