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Día a día estamos sometidos a estímulos externos que generan de no sabérselos
controlar estrés, preocupaciones que dan paso a tensiones, mal humor,
afectaciones que pueden tener incidencia física, como psíquicas, mermando
nuestra energía, desperdiciándose, afectando muchas veces nuestro rendimiento,
desempeño.
Debemos sorprendernos como actuamos, como nos desenvolvemos, como manejamos
nuestras emociones a fin de no dejar que algunos estímulos, hechos afecten
nuestra conducta, le de paso a preocupaciones que inciden negativamente en
nuestra mente.
Vanidades al respecto nos señala, que se debe estar muy atento en aceptar y
observar los pensamientos y los sentimientos y nos indica que Lejeune explica
que como pensamos constantemente, resulta fácil confundir los pensamientos con
nuestro yo, y llegar a creer que somos lo que pensamos. El explica que debemos
ver los pensamientos solo como piezas sobre un tablero de ajedrez… y comprender
que no somos las piezas, sino el tablero. No somos nuestros pensamientos; estos
vienen y van, tanto los buenos como los que nos aterrorizan. Míralos desde una
perspectiva superior, como algo que tú has creado y que puedes, de la misma
forma, borrar.
Esta práctica ayuda a ver que eres más poderosa que las ideas que pasan por tu
mente, no ayuda a comprende el alcance, repercusiones de las preocupaciones.
Lo cierto, que La Escuela de Educación Mental nos aporta , que hay que romper el
hábito de la preocupación, manteniendo la mente ocupada.
Ocupados realizando nuestro trabajo cotidiano, la mente se pierde en el hacer
del mismo. Es durante las horas de descanso cuando ésta es tentada a sucumbir a
la preocupación.
Pensamientos sobre el futuro incierto, problemas económicos, el regaño del jefe,
aquello que alguien me dijo y no me gusto, bombardean nuestra mente, haciéndonos
entrar en el circulo vicioso de la perturbación hasta llevarnos a poner
ansiosos. Logrando a la vez entorpecer nuestra paz mental y procesos creativos.
Harto conocida es la frase: "La naturaleza aborrece dos cosas: el ocio y el
vacío", si no ocupa su mente en algo creativo y productivo, esta será llenada
automáticamente, con aquello que le es contrario.
Por ello, nuestro "antídoto contra la preocupación es mantenerse ocupado en la
realización de algo constructivo".
noticiasultimominuto.com no aporta al respecto, que si escarbamos debajo de la
superficie, descubriremos que preocuparse es una manera muy común de hacernos
creer que tenemos control sobre las circunstancias de la vida. Cuando una
persona se preocupa, trata de anticipar, en su mente, todo lo que puede ocurrir
o ir mal; de esta manera, llega a creer que tiene, al menos, un poco de control
sobre su futuro. Por supuesto, esta es una idea completamente falsa.
Preocuparnos nos lleva a sentir que estamos haciendo algo por resolver el
problema… cuando en realidad solo estamos agitándonos mentalmente.,y si eso no
lo sabemos manejar las consecuencias pueden ser negativas.
La clave de vivir en paz radica en ocuparse, no en preocuparse. Aunque parezca
una cuestión de semántica, la diferencia entre estos dos términos es
fundamental.
Cuando nos preocupamos por un suceso que imaginamos puede ocurrir, pero que aún
no ha pasado, estamos literalmente sufriendo por algo sobre lo que no podemos
actuar en ese momento. En nuestra imaginación, vivimos una desgracia que no ha
ocurrido, y que quizás nunca pasará. Como dijo el gran escritor norteamericano
Mark Twain: ‘El 90 por ciento de las catástrofes por las que tanto sufrí, nunca
ocurrieron’. Sin embargo, este ejercicio puramente mental, tiene consecuencias
reales. De acuerdo con sicólogos y maestros espirituales, de Wayne Dyer a Deepak
Chopra, nuestro cerebro no tiene la capacidad de diferenciar entre un evento
real, y uno que imaginamos.
En otras palabras: nuestro organismo procesa el terror que sentimos ante la idea
de enfrentar una bancarrota, como si esta fuera una realidad. Aunque todo esté
en la mente, se eleva la presión arterial, se segregan las hormonas del estrés,
se contrae la respiración y aumenta el ritmo cardiaco. Eso es en el plano
físico. En el mental y emocional, la capacidad de pensar claramente y de ver
soluciones, disminuye ante el miedo. Además, nos volvemos tensos e irritables.
Muy cierto cuando se nos dice, , que a la hora de surgir un problema concreto y
real, entonces, con la mente clara, y tomando en cuenta las circunstancias que
nos rodean, se deben explorar las posibles soluciones. Pero eso ya no sería
preocuparse, sino ocuparse. De la misma manera, vale aclarar que hacer planes
para el futuro, como desarrollar un ‘Plan B’ para diferentes situaciones —qué
hacer en caso de perder el empleo o a quién llamar si falta la niñera— puede ser
algo práctico y eficaz, pues ayuda a controlar las preocupaciones. La diferencia
entre planear y preocuparse es que lo primero trae paz mental, mientras que lo
segundo nos la roba.
Muy positiva la indicación de Vanidades cuando nos indica que es necesario
identificar los pensamientos preocupantes. Apenas pienses en algo que te
preocupa, identifícalo como una preocupación. De esta manera, estableces una
clara diferencia entre la realidad y un pensamiento. A ello se agrega además la
relevancia de ceder el control. Como se sabe, el cerebro no distingue entre una
amenaza real y una imaginaria, por lo que las preocupaciones disparan el reflejo
humano de ‘huir o pelear’. Este nos sirve ante un peligro inminente, pues nos
pone en un estado de alta alerta; pero ante una preocupación, simplemente nos
llena de tensiones que no podemos desahogar.
Por ello, para calmar la mente, es preciso relajar el cuerpo. De acuerdo con
Lejeune, esto se logra por medio de ejercicios de respiración profunda y de
relajamiento muscular progresivo.
Debemos estar plenamente identificado con el aquí y el ahora y tratar de
resolver las situaciones en la oportunidad que se nos da de estar en él , no
debemos dejar que nos atrape n la preocupaciones del futuro, en eso es cierto
cuando se nos indica, seguir el consejo de Eckhart Tolle, autor de The Power of
Now, de concentrar tu atención en el instante que vives, que es el único que
realmente tienes. Esto no quiere decir que nunca recuerdes el pasado ni te
anticipes al futuro, solo que entiendes que ambos pensamientos no son el
presente
En conclusión, trate de evitar que las preocupaciones lo manejen, deterioren su
comportamiento, originándole muchas veces problemas físicos, estrés, tensiones
que le pueden originar serios problemas en su salud, así como en su
comportamiento. Preocúpese de manejar eficientemente sus emociones, sorprenderse
como está actuando al perder su equilibrio emocional y entonces usted no podrá
ser víctima de las preocupaciones. No lo descuide y verá como el legado de vida
que le han dado será beneficiosa en su crecimiento.
Carlos Mora Vanegas
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