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Llegué a París en compañía del pintor Servideo López a un modesto hotel de la
Rue Mazarin. Eran los primeros días del mes de Octubre de 1967. Los árboles
habían perdido las hojas. Era el otoño. Me encontraba en pleno centro del Barrio
Latino; sus calles con adoquines, sus panaderías y un bello mercado, y muy
pronto, el invierno llegó.
En la esquina de la calle, se reunían los hippies con sus cantos, sus guitarras,
sus grandes cabelleras desordenadas, descalzos, y con el eslogan: ¡Haz el amor,
no la guerra! Y, la palabra ¡PAZ! estaba en sus labios y se hablaba del
encuentro con la India, y las filosofías oriéntales nutrían a estos jóvenes que
criticaban la sociedad de consumo.
Viví varios meses en esta calle. Lugar frecuentado, y residencia de los artistas
venezolanos en los económicos hoteles de este barrio. Después me mudé a una
buhardilla en la Rue Babylone. Ya los árboles lucían sus nuevas hojas y las
flores abrían sus pétalos multicolores. Todo el mundo se preparaba a aprovechar
y disfrutar los días asoleados y frescos. Había llegado la primavera.
Los meses fuertes de frío y de oscuridad ya habían pasado. Había visto caer la
nieve y sentí una sensación nueva para mí. Iba a los museos, pintaba y tomaba
vino y café con los demás artistas en los bohemios cafés parisinos. Los paseos
al Parque Luxemburgo me hacían soñar y descubrir un mundo diferente. El jardín
se engalanaba con bellas flores, y plantas de riquísimos y variados verdes, todo
era un renacer; pero, pronto iba a ver, sentir, presenciar y descubrir el mes de
Mayo.
El "Mayo '68 ", el mes caliente de esta nueva primavera. y de repente lo que
comenzó con manifestaciones en la Universidad de Nanterra, después, llega a
París, y a otras ciudades francesas, y posteriormente, esa onda de protesta se
expande por otros países. Ahora es la Universidad La Sorbona, el centro de las
manifestaciones. en las noches se oían las bombas lacrimógenas y los adoquines
son sacados de la calzada, cargados de recuerdos de tantas personas que habían
pisado sobre ellos y, de hechos históricos que París había vivido en épocas
pasadas. hay barricadas por todos lados, todos los días y todas las noches.
Carros y cauchos quemados, los gases, el humo y la candela se expanden combinado
con perfume de primavera. El otro día al amanecer, no son más que un montón de
piezas calcinadas, al lado de árboles quemados y destruidos con restos de
paradas de autobuses y quioscos, los cuales, hacen una pirámide de objetos
arruinados e inservibles. ¡No es ficción, es una realidad!
Los estudiantes toman el Teatro Odeón, los obreros las fábricas, los artistas la
Escuela de Artes, donde realizan afiches con textos de protesta y de gran
calidad gráfica. París se llena de eslóganes y las paredes se convierten en
espacios o pizarrones para que el pueblo los lea y reflexione. Era una manera de
manifestarse y decir lo que se pensaba: "Las paredes tienen orejas, vuestras
orejas tienen paredes", " La barricada cierra la calle pero abre camino", "
Cambiar la vida; transformar la sociedad", "Prohibido prohibir", y miles de
otros.sobre este último eslogan, años después , sociólogos, psicólogos y otras
especialidades, han manifestado: que toda sociedad, tiene que tener sus
prohibidos, porque sin ellos, se hace incontrolada , o mejor dicho: un gran
desorden. Indudablemente que "El Mayo francés" formó parte de una gran utopía;
la sociedad francesa fue diferente después de esa primavera. Se hablaba de Mao,
y su revolución cultural y del Che.todo era un sueño. hubo co!
nceptos que después cambiaron y evolucionaron a través de los años.
Pero regresemos a Saint- Germain- des Prés, o a San Michel. Los estudiantes
siguen quemando, y destruyen lo que encuentran. El pelirrojo, David Cohn- Bendit
es el líder y muchos otros. El filósofo, Herbert Marcause, es el padre
espiritual y guía de los acontecimientos. Se habla de la "Nueva Izquierda".Jean-
Paul Sarte, habla y manifiesta su apoyo a los estudiantes y a la revuelta. Las
banderas rojas ondean en todas las industrias, pero las máquinas están paradas.
Es el gran paro nacional. Los obreros y trabajadores están con los estudiantes.
Hay huelga general. No llega correos ni el cheque con la beca de Venezuela.nada
funcionaba, pasan los días. Todo se cuestiona. La educación, las universidades,
el arte, los museos, las galerías y su sistema comercial. el movimiento
feminista gana protagonismo, el ecologismo, la libertad sexual, en la educación,
el profesor que había estado distante del alumno baja de ese pedestal.
En Mayo, Charles de Gaulle se enfrentó a la mayor crisis con la gran huelga de
estudiantes y trabajadores, y la protesta, sacude al gobierno.
A veces, viendo los toros desde lejos, saliendo cada mañana para ver lo que
había pasado en el día y la noche anterior, y mi invariable menú de sardinas con
papas, mantenido por varías semanas. la llegada de César Andrade me hizo cambiar
la comida, ya que había traído algo de dinero de Venezuela. a veces, el
resplandor rojizo de las llamas se veía a través de mi ventana, y nuestros ojos
se irritaban por los gases que subían hasta el séptimo piso, a pesar, de que
estábamos a setecientos metros del lugar.
Los años han pasado, actualmente, en el Barrio Latino las calles no tienen
adoquines, están ahí, escondidos por varios centímetros de asfalto. Ahí,
quedaron como documentos vivénciales de un mes de primavera, de agite, de
cuestionamientos, de heridos, de algunos muertos y de gritos de consignas. Era
todo una crítica a lo social, a la sociedad apoltronada, a lo cultural, a la
manera de vivir, al consumismo, ahí, están archivados, entre adoquines, todos
los pensamientos y protestas de jóvenes estudiantes y obreros. Son las canciones
de los Beatles, la voz de Joan Baez y de Bob Dylan, es la protesta contra la
Guerra de Vietnan. han quedado huellas profundas de esos días en la memoria de
muchas personas.
Y sólo queda en el recuerdo de muchos, y sobre todo, en Servideo López, César
Andrade y mi persona, que tuvimos la oportunidad de ser testigos excepcionales,
de una primavera parisina, con los cafetines cerrados, pleno de protestas en las
calles sin adoquines, llenas de humo y fuego. Y nosotros presenciamos los
acontecimientos con asombro, inquietud, susto e interés. El tiempo ha hecho su
recorrido, hace ya 40 años, del Mayo Francés.
Esteban Castillo
estebancastil26@hotmail.com
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