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George Bush, ya en el final de su segundo mandato, se reunió con Putin con el
fin de discutir la situación de Ucrania, que Washington en sus planes diseñados
para manejar el control y administración de Oriente Medio la considera como un
actor importante a ser integrante del acuerdo OTAN.
A finales del siglo XIX, el Almirante Mahan sostenía que los estadounidenses
debían empezar a mirar fuera de sus fronteras, pues el crecimiento de la
producción interna ya comenzaba a demandarlo. Si hace un poco más de un siglo,
los Estados Unidos actuaban entre dos viejos mundos (Europa y Asia), separado
por dos grandes océanos (Atlántico y Pacífico) , si quería cumplir la aspiración
de convertirse en gran potencia mundial, debería ampliar su marco de referencia.
¿Cómo convertirse en un actor fundamental entre ambos mundos?. ¿Dónde se
encontraba el corredor de entrada?. En 19097, Zbigniew Bzrezezinski analizó el
escenario donde debería actuar Estados Unidos y lo detalló, junto con la
estrategia que se debería emplear, en su libro “El gran tablero mundial: la
supremacía estadounidenses y sus imperativos geopolíticos”, que dedicó a “Mis
estudiantes para ayudarlos a construir el mundo del mañana”.
Todo comenzó en Afganistán
Afganistán es un país árido y con escasos recursos naturales, ocupado por 27
millones de habitanters principalmente dedicados al pastoreo que practican un
alto coeficiente de migración durante las últimas décadas. Sólo se destaca por
su producción de opio, calculado que el 90% se consume en Europa.
Si bien su territorio continúa siendo casi intransitable, por su posición en el
corazón del espacio sureño de Eurasia, permite al país que lo domine, el
tránsito y control
Sobre los vastos recursos energéticos de Asia Central, favorece una salida al
océano Indico y, fundamentalmente a la producción petrolera extraída del mar
Caspio.
Consciente de esta operación geopolítica lógica, el gobierno de Bush, combatió a
Rusia por jhaber ocupado Afganistán colaborando con Bind Laden para el desalojo
de las fuerzas de Moscú.
Además, y siguiendo la tesis de Brzezinski, operó len 1998 la intervención
estadounidense en Yugoslavia, donde en absoluta violación al derecho
internacional -e ignorando a la ONU- El “orate” de Washington recurrió a la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) la que por primera vez
intervino fuera de su jurisdicción, cuyos límites fueran establecidos por el
Tratado suscrito en Washington en 1949. En resumen: las acciones desarrolladas
en Yugoslavia (1998) , Afganistán (2001) y luego en Irak (comenzadas en 2003).
Tienen como objetivo diseñar en el mapa de los Balcanes europeo-asiáticos una
ruta segura para el dominio estratégico de Eurasia.
El hegemón
El diseño de esta estrategia y las acciones militares que Estados Unidos viene
aplicando en la región señalada, demuestra la ambición hegemónica que este
gobierno aspira a establecer en un mundo unipolar. Pero, observando los
acontecimientos de hoy (mayo 2008), el sistema mundial ¿continuará
caracterizándose como unipolar? Acaso ¿las potencias emergentes como China,
India e incluso Rusia, no cambiarán los órdenes y códigos geopolíticos
mundiales?. ¿Gane quien gane en las elecciones en Estados Unidos en el mes de
diciembre próximo, ¿continuará la política exterior estadounidense con igual
pasión, desconcierto, prepotencia y soberbia?
Algo rescatable en la estrategia que analiza y balancea el Departamento de
Estado se refiere al protagonismo que en Europa tienen Francia y Alemania, que
en diversas situaciones se han opuesto a los planes de Estados Unidos. Y, en el
caso de cualquier tipo de estrategia euroasiática por parte del gobierno de
Washington, éste debe apoyarse en el consenso sino-estadounidense.
Además, y quizás este tema haya sido el punto neurálgico de l diálogo entre Bush
y Putin, es que en el centro de Eurasia donde se comprueba la existencia de un
vacío geopolítico, éste podrá ser balanceado a partir de un entendimiento con el
gobierno de Moscú.
Brzesinski, en su libro citado anteriormente, insiste en la necesidad de
construir un equilibrio transcontinental estable, que si bien debe estar basado
en una hegemonía benigna de Estados Unidos, paralelamente debe fomentar una
auténtica asociación con una Europa más unida y definida en lo político; con una
China preeminente en su región; con una Rusia orientadas hacia Europa y,
finalmente una India democrática.
Es evidente que Iberoamérica -África menos- no existes en el tablero mundial de
Brzezinski.
El papel de la OTAN
En este movimiento de las piezas del ajedrez internacional, la OTAN debe
desempeñarse como instrumento que garantice -en Eurasia- el poderío militar
estadounidenses dado que el mismo es reconocido por las potencias aliadas;
claramente dependientes de la protección de Estados Unidos, pues a Washington no
le resulta risueño, que Europa se integre plenamente lo que puede significarle,
geopolíticamente, un desafío.
En tal aspecto -y como prevención- la OTAN debe tener una jefatura compartida.
Pero, además, con el objetivo de disminuir el riesgo de una creciente
competencia económica, Washignton busca -al igual que lo pretende con los países
iberoamericanos- establecer acuerdos de libre comercio trasatlántico de modo que
la participación de Europa en África, Medio Oriente y los países del Este
europeo no sea presente desafiante, sino que todo debe desarrollarse en
condiciones típicas de una cooperación global.
Los Estados Unidos, al insistir en la importancia de ampliar el radio de
influencia de la Unión Europea y, fundamentalmente de la OTAN, viene proponiendo
metas y estrategias para incorporar definitivamente -(mucho ha logrado) a ñas ex
republicas socialistas ubicadas en Europa Central (cuatro de ellas eran Miembros
del Pacto de Varsovia), las reúiblicas bálticas (Estonia, Lituania, Letonia) y
ahora su meta la ha fijado en Ucrania.
El mundo de pasado mañana
Opina la sociólogo Hertminia Foo Kong, que “Estados Unidos encuentra en el mundo
de hoy, las condiciones para ejercer su dominación imperial en el peor estilo de
ejercicio de poder hegemónico, renunciando a la política del multilateralismo
para apelar al recurso de la fuerza y a su vieja tradición aislacionista con la
fuerza que el otorga el saberse la única potencia que existe incólume luego de
la Guerra Fría”
¿Continuará, luego de las elecciones de diciembre próximo con igual
desequilibrada ambición que ha conducido al país -entre otros factores- a las
crisis que está soportando?. Y cuando hablo de crisis lo digo en plural, pues no
sólo me detengo a señalar el factor económico. Pues debe incluirse lo atinente a
la situación moral de su pueblo luego de tan largo período de guerra en varios
frentes, a la competitividad tecnológica, a cambios de su identidad que viene
aumentando; en términos mundiales, al notable éxito de las sociedades en todos
los continentes no admiten hegemones que violen los puntales de la democracia
pluralista.
Bernardo Quagliotti de Bellis
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