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La energía es uno de los principales temas de preocupación para el siglo XXI.
La cantidad de problemas que se derivan de la demanda energética mientras
disminuye el petróleo y se encarece desorbitadamente su precio, el precio de los
cereales que sirven para biocombustibles, la presión por el aumento de centrales
nucleares, y hasta el anuncio reciente de una exagerada subida de la
electricidad, a la que no cesarán de acompañar otras, hace pensar que nos
hallamos ante una escalada de precios de difícil solución.
Y todo ello tiene su origen en que la energía es el tema estrella y que
existen muchos clanes de gentes sin escrúpulos que desean sacar partido de
nuestras necesidades. Primero nos las crean artificialmente y luego nos hacen
dependientes de ellos en una cadena de la que es difícil escapar.
Con esto sólo deseo dejar constancia de la necesidad de la energía en nuestra
vida cotidiana.
Nosotros, que no somos otra cosa que energía ¿qué es de nuestra energía
personal? ¿De dónde la obtenemos? Porque es preciso dejar claro que ni los
alimentos ni los productos de las farmacias o herbolarios nos bastan.
Necesitamos el aire, y el agua, dos fuentes de vida principal, pero la energía
vital que se encuentra en todas estas fuentes, ¿cómo llega hasta nosotros y qué
tiene que ver con nuestros estados de salud y enfermedad? ¿Por qué unas personas
disponen de más energía que otras para vivir? Estas preguntas nos conciernen aún
más que las que se refieren a la energía externa.
Tenemos hoy día suficientes conocimientos acerca del mundo subatómico y de sus
leyes como para ser más sencillo de comprender todo cuanto nos sucede como la
energía que somos habitando o sin habitar cuerpos físicos. Por tanto, no es una
cuestión religiosa tradicional, ni tiene nada que ver con la falta de
información de las iglesias sobre este tema, que debe ser visto en conjunto, sin
olvidar las leyes de la física cuántica y su relación con el alma humana y con
cualquier otra forma de vida.
Los subcuantos que alimentan el alma de cada uno tienen un mayor o menor
componente de energía espiritual, y eso es lo que proporciona vitalidad y
determinará su apariencia cromática y su aura magnética. Esto tiene una profunda
relación con el modo en que recibimos energía a través de los subcuantos, que
constan de una parte más material y otra espiritual pura procedente directamente
del mundo divino y que alimenta a los cuantos, electrones y demás componentes
atómicos, así como a las células, órganos, y todos los componentes del cuerpo
físico.
La primera y esencial fuente de alimentación del cuerpo es, pues, de naturaleza
espiritual. Y cuando esta fuente deja de alimentar al cuerpo físico sobreviene
la muerte orgánica. Y el proceso y desenlace de este hecho lo determinará el
destino que previamente nos hemos construido en esta o en anteriores existencias
según nuestra actitud ante la fuente de vida Dios.
A mayor grado de armonía con las leyes divinas, más energía a recibirá cada uno
y más próxima al mundo divino se encontrará nuestra alma.
Por el contrario, quien vive negativamente vivirá con mayores problemas de salud
debido a los bloqueos energéticos que se causa a sí mismo, y cuando muere con
"saldo espiritual negativo" por los hechos de su vida (por haber existido
apegado a los valores y sensaciones mundanas, aun a costa de su evolución
espiritual) no desea abandonar fácilmente este mundo.
Si es alcohólico, penetrará en lugares donde pueda aspirar esos vapores y se
colocará junto a los que toman alcohol, pues aunque sus órganos físicos no le
permiten ya beber, su segundo cuerpo, su cuerpo sutil, sí puede percibir las
emanaciones. Igual puede decirse de los fumadores, los viciosos del sexo o de
cualquier otro tipo de gente que murió apegada a los estímulos de las existencia
material.
De ahí la existencia de fantasmas, almas que no quieren abandonar este mundo al
que no renuncian a pertenecer, y en el que desean encarnar por seguir con lo que
tenían pendiente, por no poder soportar más el dolor, por deseos de venganza u
otros lazos negativos, por desear volver a disfrutar de los parientes que
dejaron atrás, o en el mejor de los casos, aprendida la lección, por haberse
dado cuenta de que tiene ventaja encarnar para purificar o expiar lo pendiente y
volver al más allá en mejores condiciones.
Una de las cosas tremendas que sucede a ciertas personas que mueren sin haber
despertado espiritualmente es que tardan mucho en tiempo terrestre en saber que
están muertos, e intentan vivir como vivían con el cuerpo físico a pesar de las
indicaciones que le llegan del mundo espiritual. Hasta que poco a poco van
comprendiendo y aceptando su nueva situación.
Dijo Cristo: "En la casa de Mi Padre hay muchas moradas".Es decir, nos dirigimos
a un sitio u otro según sea nuestro nivel de conciencia. Esto se comprende
fácilmente partiendo del hecho de que ninguna energía se pierde (Cristo insiste
mucho en esta verdad), y todo lo que emitimos en forma de pensamientos,
sentimientos, palabras y actos es energía al fin y al cabo que se dirige siempre
al lugar del Universo material, semimaterial y espiritual puro que le
corresponde por la ley de atracción entre semejantes, y regresa a nosotros, el
emisor.
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