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Es el efecto del suministro inadecuado de hormonas en el cuerpo del hombre,
una falencia que puede desarrollarse por una variedad de razones al envejecer, y
que produce un profundo y amplio rango de síntomas. Cito nuevamente al Dr.
Malcolm Carruthers:
Su comienzo a menudo insidioso puede ser en cualquier momento desde los 30 años
en adelante, aunque típicamente se da en los cincuentas. Una de las razones por
las cuales no se advierte es que es usualmente más gradual al comienzo que la
menopausia en las mujeres... es una crisis de vitalidad tanto como de virilidad,
aún cuando su signo más obvio es la pérdida del interés en ambos, en el sexo y
en el poder eréctil. Este cambio es sorprendentemente pasado por alto o
ignorado, porque el hombre está tan presionado por el resto de su vida que asume
que es una parte inevitable de su envejecimiento o también porque su pareja
sexual también pierde el interés. Además de una disminución en el ímpetu sexual,
a menudo hay pérdida de entusiasmo en la vida profesional o laboral... también a
menudo fatiga, abulia, agotamiento y depresión, con un sentido de desesperanza e
impotencia. Muy a menudo el hombre cambia sus trabajos o sus mujeres – algo para
aliviar el malestar que sienten – usualmente con pequeño alivio... Físicamente
hay a menudo rigidez y dolores en los músculos y articulaciones o síntomas de
gota y un deterioro rápido del nivel de forma física. Puede haber también signos
de envejecimiento acelerado del corazón y de la circulación. (Maximizando la
virilidad, p39 -40)
La andropausia es la explicación de por qué la vitalidad y virilidad de millones
de hombres merma en la edad intermedia o más adelante. Es la explicación de
mucha de la desdicha, depresión e infelicidad, pérdida de rendimiento sexual,
vidas fracasadas, salud y relaciones fracasadas, y sobre todo, es la causa de la
impotencia y de la pérdida de la función sexual. Pero sería un error ver esto
como una mera cuestión sexual. Considere la hormona testosterona. Impregna todos
los aspectos del cuerpo masculino, cada nervio, cada fibra muscular, cada célula
del cerebro. Es la responsable del desarrollo del cuerpo del varón desde el
embrión andrógino, que de otra manera se desarrollaría en la forma femenina. Si
los receptores de testosterona en el feto no funcionan, o son insensibles a
ella, el desarrollo de las características normales en el cuerpo del varón será
incompleto o anormal, o crecerá una forma humana intersexuada. Si la hormona no
hace su reaparición en la pubertad, el cuerpo masculino no desarrolla las
características sexuales secundarias como un pene más grande, barba y pelos en
el cuerpo, una voz más grave, e impulso sexual masculino. Si la hormona no fluye
por el torrente sanguíneo del cuerpo del muchacho, su musculatura no alcanza el
desarrollo como debiera. Sólo la presencia de la testosterona en su sangre le
hará saber de su virilidad a través de erecciones espontáneas, ya sea de noche o
durante el día, y la clásica preocupación del varón con pensamientos sexuales,
sensaciones e imágenes que interrumpen a los pensamientos más prácticos de la
manera a que estamos acostumbrados. Además, si la testosterona no actúa sobre
las células del cerebro del varón, perderá ímpetu y ambición, y toma menos
riesgos. Ahora, ¿qué piensa que pasará si los niveles de testosterona del varón
comienzan a caer en algún punto de su edad intermedia? ¿Permanecerán completa y
efectivamente funcionales las áreas del cuerpo cuyo metabolismo es tan
dependiente de la testosterona? Parece difícilmente probable, ¿no?
No hay dudas de que la sexualidad masculina cambia al envejecer. Piense en la
excitabilidad de los 18 años, usualmente listo para el sexo cuando fuere, donde
fuere - a veces inconvenientemente, al sobrevenirle las erecciones sin
anunciarse y sin invitarlas. Cuando llega a los cuarenta, esta excitabilidad
bien puede haberse desvanecido, y las erecciones espontáneas son un lejano
recuerdo. Aún puede excitarse en situaciones sexuales, pero su erección tomará
más tiempo en ponerse dura, eyaculará más débilmente, y su período refractario
será más prolongado (lo que significa que no puede acabar tres veces en una hora
u ocho veces en un día.) Puede querer secretamente abrazos y mimos más que sexo,
pero puede temer decirlo. ¿Todo esto es un proceso natural? ¿Es porque su
cerebro ya ha tenido suficiente sexo? ¿O es por el estrés que enfrenta en su
vida y trabajo? ¿O es por algo más, como niveles descendentes de testosterona?
En otras palabras, ¿es por la andropausia?
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