Bouvetøya no se sitúa entre los destinos turísticos habituales, entre otros
motivos porque es la isla del mundo que se encuentra más alejada de cualquier
costa. Es una roca de unos 49 kilómetros cuadrados cubierta por un glaciar a
1.600 kilómetros al sur del Cabo de Buena Esperanza, la tierra que se encuentra
más cercana.
El centro de la isla lo ocupa el cráter helado de un volcán inactivo, y el único
signo de vida humana que hay allí hoy en día es una estación meterológica
automatizada. Las condiciones meteorológicas extremas de esta lejana latitud,
con una temperatura media anual inferior a 0 grados centígrados, así lo
condicionan. Aun así, la isla se considera Reserva Natural desde 1971.
La lejana isla fue descubierta en el siglo XVIII, concretamente en enero de
1739, por Jean Baptiste Lozier. El capitán James Cook intentó llegar a la isla
en 1772 y 1775, pero le resultó imposible localizarla. En la actualidad
Bouvetoya pertenece a Noruega.
Escrito por Eva Paris