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SERAFIN AMADOR

Por Francisco Olmo Melero

A los políticos que se olvidan, que están par servir al pueblo, no para servirse de el. Esta es la historia de Serafín Amador el hombre que llego a gobernador. Nació pasada la mitad del siglo XX en una pequeña provincia de un país en vías de desarrollo.

Su infancia fue tan normal como la de cualquier niño de aquella época, así sin más explicaciones y a golpe de pluma no adentramos en su juventud, en la cual como tantos otros de su época, se apuntó a movimientos juveniles que por aquel entonces surgían, en estas asociaciones se realizaban toda clases de actividades relacionadas con la juventud.

Deportes, salas de música se montaban talleres de teatro, todo esto estaba siempre supervisado y dirigido o por el clero o los maestros. Pues en este país se vivía un régimen dictatorial.

Estamos en un país en vías de desarrollo y en pleno crecimiento, y como todo se acaba también terminó la dictadura. Llegó la democracia. Se terminó la opresión y los cantos por la libertad.

Ya tienes pueblo lo que querías
Ya puedes por fin votar
Ya eliges tus gobernantes
Ya decides quien te ha de mandar

Por aquel entonces es nuestro amigo Amador un joven que despunta, si no es en los estudios, si entre sus compañeros y amigos que forman un pequeño grupo de teatro, mostrando aquí unas buenas dotes de actor y director. Si alguien le pregunta por lo que está pasando en el país.
Contesta.-Yo soy ácrata. Eso de la política es un rollo, todos los políticos son iguales, son siempre los mismos perros pero con distintos collares. Es una cosa que a mí no me interesa, yo me pienso dedicar a mi oficio que es para lo que he estudiado y para lo que me he preparado y con el tiempo libre que me quede lo dedicaré a mi asociación y al grupo que es lo a mí me gusta.

Así pasan los años y Serafín va madurando, al igual que la democracia que nació con su juventud, con la llegada de la elecciones se dice se rumorea que el joven Serafín se presenta para gobernador.

Vaya ganas que tiene de complicarse la vida. Dicen unos
Teniendo oficio y cargo seguro, yo no presentaría. Dicen otros

¿Serafín en política? No lo creo. Si él es ácrata y dice que todos los políticos son unos farsantes. Decían aquellos que creían conocerlo.
Nadie sabe por qué sí, ni por qué no lo único cierto es que Serafín a gobernador se presentó. Se dice que era porque le gustaba el calor del público aclamándole, también se dijo que era porque la asociación que el presidía se le había quedado pequeña y quería hacer más por su pueblo.

Salieron las listas y allí estaba en cabeza, Serafín Amador candidato por uno de los partidos que siempre ha gobernado este país.
Se comentaba por la provincia. Es muchacho joven. Es muy Joven. Ha estudiado y habla y se expresa muy bien. Tiene buenas intenciones. Estos y otros comentarios fueron los que se escucharon durante el tiempo que duro la campaña.

Llegan las elecciones
Elegiremos gobernantes
Esperemos, Dios lo quiera
Que vivamos mejor que antes

No habéis de preocuparos, queridos ciudadanos, con vuestro voto y mis ideas todos prosperaremos. Arreglaremos carreteras, crearemos infraectructuras, ayudaremos al progreso y aumentaremos la cultura. Esto prometía Serafín por todos lo sitios que estaba.

Llegan las elecciones
Elegiremos gobernantes
Pueblo mira quien votas
Pues la mayoría son unos tunantes
Pasaron las elecciones, con el voto y el apoyo del pueblo Serafín Amador fue Gobernador. Son años de progreso en toda legislatura, todo son adelantos, bien hacer y bien cumplir. Se arreglan carreteras, se crean infraectruturas y se aumenta la cultura.
Llegan las elecciones
Elegiremos gobernantes
El pueblo está contento
Elige a los de antes
Serafín está contento. De segundas y repite, la cosa no pude marchar mejor.
Sigo siendo El gobernador.

Ten cuidado Serafín. Que el puesto no se te suba a la cabeza, no te olvides de donde vienes y al pueblo, te debes. Le aconsejaban los que mejor lo querían. Consejos que Serafín no escuchó, pues se relacionaba, con gobernadores, presidentes, magnatarios y altos dirigentes. Poco importa aquí lo que piensen unos cuantos habitantes. Soy Serafín Amador, soy el gobernador, desde aquí soy yo quien mando, a mí no se me discute, tengo la mayoría, esto será por algo. El que estamos en un alto cargo no podemos estar pendientes de esas tonterías.

Llegan las elecciones
Elegiremos gobernantes
El pueblo no está contento
Se decide por un empate

después de estas elecciones en las que los dos partidos mayoritarios habían quedado con el mismo numero de votos para elegir gobernador, Serafín dice, no sufráis compañeros todo está controlado, pues este partido que ha surgido también estará de mi lado. ¿Dónde van a ir a encontrar otro mejor que yo? Pensaba Serafín.

Pensamientos que fueron ciertos, pues Serafín volvió a repetir como gobernador, gobernando en esta legislatura como un dictador, pues el paso del tiempo en el poder le hizo pesar que, él era imprescindible, que su destino era el de ser gobernador y solo gobernador. Atrás quedan sus amigos que eran de otra clase social. Las ideologías solo servían para engañar al pueblo, pues no las seguía e interpretaba solo mientras duraba el periodo electoral. Gobernaba a su antojo y subido en su pedestal.

Llegan las elecciones
Elegiremos gobernantes
Como es el pueblo quien vota
Cambio de gobernantes

Serafín no lo podía creer. Yo soy el gobernador, y no me pueden hacer esto. De aquí no hay quien me eche. Yo merezco un respeto. Pensó al conocer los primeros resultados. Luchó, contó volvió a contar, pero esta vez no tuvo nada que hacer, echó mano de la prensa, de aliados que el tenía comprados y aun así el pueblo votó y se pronunció. Pues en una democracia sólo el pueblo es soberano.

Cansado de luchar y de no admitir su derrota se retira extenuado, sin amigos, sin partido y por todos despreciado. Serafín Amador vuelve a su oficio del que nunca tuvo que haber salido, porque la carrera política es una carrera muy poco estable, el pueblo es muy difícil de controlar y no perdona que se le engañe.

Los políticos son más veces recordados por lo que hacen mal que por lo que hacen bien, lo que se hace bien es porque está en programa y se da por hecho que se tiene que hacer así, lo que se hace mal es una espina que se encona, y el pueblo lo castiga y no perdona.

El buen político es: Gentil, amable, sonriente, se relaciona con el pueblo, recibe a toda la gente, trata a todos por igual, sin despotismos ni etiquetas, sabedor y cumplidor de lo que promete. Y si además de esto tienes buena imagen y si hubiera cumplido, después de las elecciones. Serafín Amador seguirías siendo gobernador.

Llegan las elecciones
Elegiremos gobernantes
El pueblo es el que bota
Quien elige a sus gobernantes

Aquí termina la historia de Serafín Amador, hombre de humilde cuna que fue gobernador. Por pueblo fue nombrado, por cumplir y hacer las cosas bien ha repetido. Ahora el poder a la cabeza se ha subido. Por dictador, orgulloso, vanidoso y creído el pueblo te ha destituido. Cansado, despreciado, olvidado y afligido, Serafín vuelve al pueblo de donde nunca debiera de haber salido

Francisco Olmo
El Campesino

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Por Francisco Olmo Melero
Publicado Friday 25 de April de 2008 en la Revista opine sección pensamientos



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