RSS /
/
Me gusta mucho la TV, me entretiene y me despeja en el ritmo de mi labor
profesional cotidiana.
Así como a mí, imagino que esto mismo le pasará a muchas personas y entiendo que
para muchas otras la TV forma una parte especial de su vida, que marca tiempos y
momentos en el cronograma de vida diario. Para otros, es –sin duda- una perfecta
compañía…
Mirando la TV fue que me detuve en una propaganda, que como tantas, me llamó la
atención… y este debe ser el objetivo primordial de la publicidad, sin conocer
la materia a fondo.
En particular, me dejó pensando y mucho a partir de la pregunta que usaba como
slogan: “¿Querés disfrutar la vida hoy?” y promocionaba un préstamo personal de
un reconocido banco extranjero.
En verdad, no sólo esto me pasó… la secuencia de la historia alcanzó a
provocarme reacciones y sensaciones dispares: risa, lástima, bronca y una
profunda sensación de injusticia, apareciendo espontáneamente en mí el
pensamiento en forma de pregunta: ¿es necesario llegar a esto…?
En la pantalla, una pareja de ancianos dentro de un jacuzzi (bañadera con
hidromasajes) intentando ponerlo en funcionamiento y lidiando con su manual de
instrucciones, nombrando comandos en ingles y accionado las teclas equivocadas.
Evidentemente, la escena busca mostrar la dificultad que los viejos tienen para
comprender la tecnología y asimilar “lo nuevo” y que, tal como versa el slogan,
no llegan a disfrutar la vida “hoy”, se les pasó el momento…
La escena cambia rápidamente con una pareja joven que quiere disfrutar eso hoy
mismo, pero expresado con la frase “vamos para adelante con lo del jacuzzi”.
Algo me quedó ahí, “picando” en los ojos y en la cabeza... Por un lado una
sensación de compasión y ternura, y por otro un vacío profundo... ¿es necesario
llegar a esto…?
Pero esto no termina acá…la publicidad es una serie -un conjunto de escenas
distintas que se van emitiendo por separado sobre un mismo producto- y este
mismo mensaje se repite con los ancianos en un flamante auto descapotable último
modelo circulando a muy baja velocidad, mientras que otros autos tocan
desesperadamente sus bocinas para que avancen más rápido; otra escena
enfrentando un equipo de audio de última generación y hasta una cinta aeróbica,
similar a la escena del jacuzzi.
Sabemos bien que a los viejos les resulta difícil adaptarse al vertiginoso ritmo
de vida actual pensado para jóvenes y, como es de esperar, la mayoría carece de
conocimientos tecnológicos, y para esto no necesitamos más que conocer algún
viejo. Si a mis padres, sin ser aún ancianos, les resulta un verdadero desafío
entender el reproductor de dvd y mucho más aún llegar a utilizarlo adecuadamente
para mirar una película, me pregunto: porqué ridiculizar estas maravillosas y
tan naturales características que tienen nuestros viejos, de las cuales tenemos
mucho para aprender…
Una sociedad que desea realmente crecer, perfeccionarse y permanecer, necesita y
mucho de los viejos, de su historia y de su sabiduría por haber simplemente
vivido.
Lo cierto es que hoy por hoy existe una sobrevaloración de la juventud, de lo
nuevo y del hoy en desmedro de lo que ya pasó… porque el hoy se va muy rápido,
y… “ya fue”.
Conocer el pasado, la historia y nuestras raíces es fundamental para vivir
plenamente hoy y por ende, parafraseando el slogan de la propaganda, “disfrutar
la vida hoy”.
Pareciera que los viejos son sólo eso: “viejos”, algo que perdió vigencia, algo
que “ya fue”, que no sirve… pero, sin embargo, quién no se emociona cuando
conoce la historia de un abuelo que decidió terminar sus estudios secundarios a
los 80 años, o alguien me puede negar que no le causa una profunda emoción
cuando se entera que dos ancianos se casan en el geriátrico de la esquina, o
alguien puede dejar de admitir que se le eriza la piel cuando ve la imagen de un
viejo solo, triste, enfermo, abandonado, o reclamando una digna jubilación para
subsistir… hoy.
Entiendo que hay muchos que no se “bancan” a los viejos y asumir que en algún
momento llegarán a viejos, y que no por eso se les termina la vida… no por se
viejos dejan de “disfrutar” de la vida, sino que comienza una nueva etapa, una
más, como cualquier otra.
No todo es “hoy”, ahora, ya, porque el “hoy” tiene mucho que ver con el “ayer” y
con ellos, con nuestros viejos, queridos y muchas veces olvidados, a quienes
tanto necesitamos todos, especialmente los niños y los adolescentes que
comienzan a dar sus primeros pasos en la vida, aunque muchas veces nos cueste
mucho asumirlo.
Para nuestros viejos deberíamos reservar un lugar de privilegio en nuestra
sociedad, ya que sin ellos nosotros simple y literalmente no “seríamos” quienes
hoy somos… ¿lo pensaron?
A los viejos… ¡yo los “banco”!
Lic. Sebastián Vásquez Montoto
Psicólogo, presidente de Adolescentes por la vida
También puede navegar por el contenido de nuestras principales revistas: | |
Nube de Tags
horoscopo juegos musica noticias monografias casino tarot blogs tests interpretación de sueños contactos empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes anime clasificados chistes