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¿Puede el cambio climático afectar a los cetáceos?

Por PortalDelMedioAmbiente.com
Estudios recientes han demostrado que las tres últimas décadas han sido las más calurosas del último milenio y que en los últimos cien años la temperatura media de la superficie terrestre ha aumentado 0.5 ºC. La razón principal de este “calentamiento global” es la combustión de enormes volúmenes de petróleo, gas natural y carbón, la tala de bosques y algunos métodos de explotación agrícola, que incrementan las concentraciones de los llamados “gases del efecto invernadero” en la atmósfera, como por ejemplo el dióxido de carbono, metano y óxido nitroso.

Estos gases, en una concentración menor al 1%, constituyen componentes normales de la atmósfera ya que impiden que parte del calor solar regrese al espacio, manteniendo una temperatura apta para el desarrollo de la vida. Sin embargo, cuando aumentan sus porcentajes, mayores cantidades de calor son retenidas por la atmósfera y en consecuencia, se eleva la temperatura terrestre y se modifica el clima.

En este ritmo de cambio, el panorama futuro sugiere un probable aumento de la temperatura mundial en un rango comprendido entre 1.4 a 5.8 ºC para los próximos 100 años, lo cual representa un peligro potencial para las diferentes especies de plantas, animales y microorganismos que pueden sufrir extinciones locales y/o regionales, disminuciones en sus fuentes de alimento, en sus hábitats, etc. Los cetáceos se verían afectados por los cambios en la temperatura del agua que modificaría la abundancia y distribución de las presas, los patrones de migración y los sitios de reproducción, entre otros.

* Ballena gris (Eschrichtius robustus): en los últimos años, la región norte del Mar de Bering ha sufrido transformaciones en sus comunidades biológicas posiblemente relacionadas al cambio climático. Cientos de ballenas grises fueron encontradas muertas a lo largo de las playas de México y Alaska entre 1999 y 2000. La causa de dicha mortalidad permanece incierta, pero se sugiere como posibilidad la fuerte reducción del bentos (alimento principal de las ballenas grises en los fondos marinos) asociado al aumento en la temperatura del agua y el reemplazo de la cobertura de hielo por una capa más fina. Además, las poblaciones de ballenas grises han relocalizado su área primaria de alimentación y en la actualidad, se están desplazando hacia el norte del Mar de Bering, en una zona denominada Barrow en Alaska.

* Ballena franca del Norte (Eubalaena glacialis): después de enfrentar una intensa caza comercial, sus amenazas actuales incluyen los enmallamientos en redes y las colisiones contra embarcaciones. Además, el cambio climático puede evitar la recuperación y contribuir a su extinción. En 1990, cambios en la intensidad y la dirección de algunos vientos provocaron efectos en la oceanografía del Atlántico Norte como por ejemplo la disminución abrupta de copépodos. La ballena franca del norte se alimenta de ellos y durante esa década la tasa de nacimiento de ballenatos decreció notablemente.

* Ballena franca austral (Eubalaena australis): estudios realizados en base a datos recolectados por los investigadores del Instituto de Conservacion de Ballenas/Ocean Alliance en Península Valdés evidencian una estrecha relación entre las condiciones climáticas y la variabilidad en el éxito reproductivo de esta especie. Aunque existe escasa información al respecto, parece que la ballena franca se alimentaría principalmente de krill en las aguas del Atlántico Sur, más precisamente en las Georgias del Sur. Se ha observado una reducción en la tasa de nacimiento de ballenatos cuando la disponibilidad de krill disminuye. Asimismo, la cantidad de krill se relaciona inversamente con la temperatura del mar (es decir, a mayor temperatura menor densidad de krill) lo que nos indicaría una correlación entre los factores climáticos y el éxito reproductivo en esta especie.

* Delfines: desde 1981 se ha registrado un aumento en la temperatura del océano que rodea al noroeste de Escocia y los estudios realizados indican que se están produciendo modificaciones en la comunidad de cetáceos de la zona. Por ejemplo, las poblaciones del delfín de hocico blanco (Lagenorhynchus albirostris) están disminuyendo ya que son especies de aguas más frías, mientras que el delfín común (Delphinus delphis) de aguas más cálidas ha incrementado su abundancia.

Haciendo una revisión de las investigaciones relacionadas con el cambio climático, podemos decir que éstas revelan tendencias, previsiones y modelos hipotéticos ya que ninguna concluye fehacientemente que los cambios observados en la ecología de una población, comunidad o ecosistema, sean producidos directamente por las fluctuaciones en las temperaturas registradas. De esta manera y teniendo en cuenta que el calentamiento global es una problemática reciente, se establece la importancia de los estudios integrados y a largo plazo, esclarecedores de los distintos aspectos sobre las consecuencias del cambio climático en la biota del planeta.

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Cortesía de PortalDelMedioAmbiente.com
Publicado Tuesday 19 de February de 2008



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