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La primera residencia de ancianos para homosexuales, se abrió recientemente
en Berlín, ésta no impone condiciones de sexo ni de edad. Sin embargo esta
orientada a clientes de avanzada edad con una vida homosexual activa. Olvidando
peleas discusiones mediocres los alemanes piensan más allá de la punta de su
nariz y se acordaron que llegaran a ancianos y morirán. Para ello se han
adelantado a todos los líderes subdesarrollados que viven el ahora sin pensar
que probablemente lleguen a la vejez y deban ser recluidos a vivir sus últimos
años en un asilo de ancianos.
Es así como en Berlín, una de las ciudades más modernas de Europa, se ha
abierto las puertas a una de la primera residencia de ancianos homosexuales en
el viejo continente, un lugar en el que gays y lesbianas pueden vivir sus
últimos años, aseguró a dpa Kerstin Wecker, directora del centro.
El objetivo del nuevo centro es hacer las cosas fáciles a los ancianos
homosexuales. Wecker es muy sensible con el tema, pues se dedica al cuidado de
ancianos en esa residencia y mirando al futuro recuerda a cada gay y a cada
lesbiana que llegará a viejo y de pequeño dios griego terminará usando pañales
como todo ser humano común y corriente si la muerte no le toma por sorpresa
antes ...
Wecker considera necesario un lugar de esas características, porque “cuando uno
se hace dependiente y necesita cuidados, es demasiado débil”.
La asociación berlinesa “Village”, que busca una vejez "digna" para homosexuales
y lesbianas, se dio cuenta de que en la capital alemana había paquetes
vacacionales y hoteles para gays, así como otros muchos servicios para
homosexuales y lesbianas que necesitan atenciones especiales por sufrir
enfermedad, soledad o dificultades físicas o psíquicas, pero no existía nada
para la tercera edad. Tercera edad que crece y no retrocede.
El primer geriátrico de homosexuales en Berlín fue inaugurado en enero. Según la
organización, en la capital alemana unos 1.350 homosexuales viven en residencias
convencionales.
“Village” detectó esa falta hace más de tres años y no paró hasta encontrar un
administrador de hogares de ancianos. Así pues, firmó un contrato con la
“Pankower Heimverwaltung”, una administración que gestiona el edificio Asta
Nielsen, un geriátrico en el barrio oriental de Pankow, alejado del ruido de la
gran ciudad, que cuenta con espacio para 78 ancianos o gente necesitada de
cuidados, y juntos abrieron la nueva residencia en enero de 2008.
Es justamente ahí donde se localiza el nuevo centro: se trata de una planta de
ese edificio, con espacio para 28 personas en habitaciones individuales o
dobles, para aquellos que tienen pareja, y a donde los residentes pueden llevar
sus propios muebles y recuerdos ya que “es muy importante que los ancianos se
sientan como en casa”, afirmó Christian Hamm, director de “Village”.
Para la asociación, con ese centro se crea un lugar para personas que eligieron
un estilo de vida determinado y en el cual pueden compartir con otros
octogenarios.
Sin embargo, el nuevo geriátrico, inaugurado en enero, sigue todavía
completamente vacío.
“Village” ha recibido numerosas peticiones de información, incluso llamadas para
elogiar la iniciativa, pero ninguna inscripción oficial.
¿Se habrá hecho un censo previo de cuantos homosexuales llegan a los 65 años
considerando las inumerables enfermedades de transmision sexual que han minado
millones de vidas?
“Soy muy positiva, no puede ir mal”, aseveró la directora. No en vano, los
responsables esperan que en unos seis meses se cubran las capacidades del
centro, en el que “cabe todo el mundo”, independientemente de su orientación
sexual.
“Todo el mundo puede ingresar aquí sin tener que ser o decir que es gay o
lesbiana”, afirmó la directora. Tampoco la nacionalidad y la edad son problema y
es indiferente si el residente sufre o enfermedad o no.
Además, el que ingrese en la residencia para ancianos homosexuales de Berlín ha
de saber que será atendido por personal femenino si es mujer y masculino si es
hombre.
Los especialistas han sido formados expresamente para atender a ese grupo de
ancianos.
No obstante, todo tiene su precio. El innovador geriátrico tiene un coste
escalonado que puede llegar hasta los 2.004 euros (2.940 dólares) al mes,
dependiendo de lo que asuman los seguros sociales y de enfermedad de la persona
que quiere ingresar.
Los organizadores son conscientes de que el nuevo geriátrico no tiene un camino
fácil y los últimos años se ha avanzado mucho. Lo dificil es encontrar ancianos
que todavia se consideren homosexuales o se sientan felices de su condición como
para "matricularse" en estos centros. Pero como decia su directora, pueden
internarse personas de edad avanzada de cualquier parte del mundo.
Al hecho de que la marginación haya mermado, ha contribuido la apertura de
Alemania. Berlín cuenta con el primer alcalde homosexual del país: desde 2001 el
socialdemócrata Klaus Wowereit está al frente de la capital alemana.
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