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Existen indicios que los cambios comenzaron con la visita a Cuba del
secretario de Estado del Vaticano, Tarsicio Bertone. El nuevo compañero Bertone,
inauguró una estatua del también compañero Juan Paulo II, en un lugar conocido
como Loma del Capiro, el lugar más alto de la ciudad de Santa Clara. En este
lugar también se encuentra, el monumento al guerrillero heroico Ernesto Che
Guevara.
La tolerancia o la incoherencia, dependiendo del punto de vista, aquí confluyen.
Che el comunista ateo y el Papa anticomunista dogmático, juntos armoniosamente
en monumentos por la obra y gracia del Comité Central del Partido Comunista y el
Vaticano. No existen evidencias de alguna intervención divina del Espíritu
Santo.
En el cielo o en el infierno, también dependiendo del punto de vista. Los dos,
Juan Pablo II y Che discutiendo, uno rompiendo el fusil, el otro rompiendo el
báculo. “Tu acabaste con el comunismo y reinstalaste los dogmas” dice el Che.
“Tu perseguisteis los católicos y los prohibisteis” dice Juan Pablo II. “¿¡Pero
qué lugar es este en que nosotros dos estamos”!? Dicen al unísono y termina el
dialogo.
Santa Clara es una ciudad llena de historia. Aquí fue la famosa batalla donde el
Che capturó el tren blindado, de la fuerzas del dictador Fulgencio Batista. Fue
también el lugar de la primera caída de Fidel Castro en público, en vivo y en
colores. Después de este punto de partida o de caída, Fidel nunca más consiguió
levantarse. Se comenta que fue una zancadilla del espíritu revolucionario del
guerrillero.
Es muy extraña esta apertura, si es que puede ser llamada de apertura una
aproximación con la Iglesia Católica. Esto parece un concordato. Fidel Castro
siempre dijo que no era comunista, quizás nunca lo fue. En el fondo lo que
siempre le interesó, a cualquier costo, fue el Poder. Ahora en su estertor llama
desesperado al cura para la confesión. El compañero Bertone prepara el viaje de
Su Santidad Benedicto XVI. El propio Fidel ve en sus ojos una “expresión de
ángel”. Los ángeles se reconocen mutuamente. Después de confesar sus pecados, el
Comandante en Jefe será absuelto como es de praxis en estos casos. Quizás
también será convertido en un Beato a camino de la santificación. Mantener un
pueblo vivo sin comer y sin opinar son dos milagros convincentes. Los méritos a
Fidel no le faltan, fue bautizado y estudió en un colegio jesuita. Además un
santo más o un santo menos no hacen mucha diferencia.
El Vaticano el año pasado emprendió una campaña de beatificación en masa. En el
2007 Benedicto XVI beatifico 450 mártires de la guerra civil española. Quién
sabe, quizás algún día tendremos un San Fidelis. El santo protector de los
camaleones, mandando eternamente en el Infierno o en el Cielo, depende del punto
de vista.
E. A. González
cubareligion@yahoo.com
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