RSS /
/
La mañana en que se apoderaron de Dinamarca, los nazis decretaron que todos
los ciudadanos judíos se cosieran a la camisa una escarapela amarilla con la
estrella de David. Se pretendía de esa forma identificarlos en la calle para
humillarlos, golpearlos, asesinarlos o deportarlos a la brevedad posible.
Esa misma tarde, el rey Christian X salió en caballo a pasear por Copenhague.
Esa era su costumbre, pero esta vez lucía sobre el pecho una gran escarapela
amarilla con la estrella de David. Por la noche, todos los daneses llevaban
sobre su ropa el signo del oprobio. Aquello tornó muy difícil para los
criminales nazis la identificación de sus víctimas. Mucha gente se salvó así, y
Dinamarca fue uno de los países de donde menos judíos fueron llevados a los
campos de exterminio.
En los Estados Unidos, quienes gozamos de derechos debemos hacer algo similar
para defender a los inmigrantes hispanos que son los nuevos judíos de este país.
No hay aquí un gobierno que use la esvástica ni trenes malditos que avancen
hacia la cámara de gas, pero se están dando leyes aborrecibles contra los
inmigrantes hispanos, y crece como un monstruo una campaña de odio que va a ser
difícil detener.
En la Alemania de los años 30, fue fácil para un borrachín racista subirse sobre
la mesa de una cervecería y convencer a los más pobres de que sus desgracias
provenían de una supuesta conspiración judía. La paranoia que vino después casi
destruye la civilización humana.
Aquí en USA, los cadáveres de Irak, la inflación, los despidos, la pérdida de la
oferta laboral, el alza de la gasolina y los inalcanzables servicios médicos
están creando una clase resentida a la que es fácil hacer olvidar la causa real
de la crisis – la guerra del señor Bush- , y convencerla de que todos los males
son ocasionados por los inmigrantes de origen hispano.
En las principales cadenas de TV, los racistas difunden mensajes de esa
naturaleza. Pat Buchanan, comentarista de MSNBC, Lou Dobbs de CNN y Glenn Beck
de Headline News, son algunos de sus portavoces. Su diaria campaña ofrece una
visión de los hispanos como seres peligrosos, amenazantes, infrahumanos e
inferiores que traen de sus países la lepra, la malaria y la tuberculosis.
Beck dijo hace poco que podía resolver en forma conjunta los problemas de la
gasolina y de los inmigrantes. Con un humor digno del también periodista Dr.
Goebbels, leyó un anuncio proponiendo una refinería gigante que produzca Mexinol,
un combustible elaborado a partir de los cadáveres de los mexicanos que tratan
de entrar.
Alentados por esa prédica, neonazis y nostálgicos del Ku Klux Klan producen
propaganda criminal o se van a la frontera para impedir a cuchillo o a balazos
el ingreso de los indocumentados. Pero no son tan sólo los extremistas quienes
piensan así. Ayer pregunté a unos cuarenta jóvenes universitarios cuál era el
problema mayor de este país. Más de la mitad señaló a los inmigrantes, y olvidó
la guerra carnicera a la que algún día ellos mismos podrían ser llevados.
A la cancelación de las licencias de conducir, siguen tremendos castigos contra
quienes empleen a los recién llegados. Aparte de ello las incursiones punitivas
en los centros de labor y las deportaciones ya producen sus frutos. Centenares
de miles de personas están condenadas a trabajar escondidas, explotadas y
humilladas en el país de la libertad y las oportunidades. Además, en uno y otro
lado, se escuchan historias de niños que al regresar de la escuela no hallaron a
sus padres porque la “migra” se los había llevado.
Hace seis años, el entonces presidente de la Reserva Federal, Alan Greespain,
señaló la necesidad de fomentar la inmigración y advirtió que la escasez de los
trabajadores puede llevar hacia la inflación. No fue escuchado. Este país se
parece cada vez menos a aquél que en el pasado dio generoso amparo a los
perseguidos del mundo. Comienza a olvidar que a ellos debe en mucho los tiempos
de su mayor grandeza..
En la base de la Estatua de la Libertad, un poema de Emma Lazarus ofrece refugio
a los cansados, a los desamparados, a los que ansían respirar aires libres. A
los inmigrantes hispanos, se les está cerrando ese albergue porque la mayor
fuerza de la bestialidad, el racismo, los ha convertido en chivos expiatorios.
Son los nuevos judíos de este país.
Quienes gozamos de derechos aquí debemos recordar la historia de los daneses y
hacer algo por nuestros hermanos en desamparo. Por mi parte, voy a usar desde
ahora una escarapela que diga: I am an illegal immigrant… like the Pilgrims.
“Soy un inmigrante ilegal... como los Peregrinos del Mayflower.”
También puede navegar por el contenido de nuestras principales revistas: | |
Nube de Tags
horoscopo juegos musica noticias monografias casino tarot blogs tests interpretación de sueños contactos empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes anime clasificados chistes