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Un buen matrimonio debería ser como la buena música, apasionado, armonioso,
que perdure en el tiempo. Pero resulta que casi el 60 % de los matrimonios de
hoy en día terminan en divorcio...
¿Recuerdan la ilusión que ambos tenían hace un tiempo cuando preparaban su boda?
¿Recuerda cómo latía su corazón cuando supo por primera vez que su pareja lo
ama?
¿Era una ilusión? ¿Estábamos enamorados? ¿Qué pasó con esos sentimientos?
Sin embargo, ahora han surgido pequeños problemas y parece que la felicidad ya
no es la misma, que su unión no está tan fuerte. El matrimonio siempre implica
retos: si ambos no se preocupan por cuidar, respetar y mantener optimista al
amor que los ha unido, se puede caer en una rutina que mata el vínculo que
acaban de nacer y consecuentemente los lleve a una crisis.
¿Qué puede provocar crisis en un matrimonio?
1.- Expectativas exageradas: Esperamos demasiado del otro y nos creamos
falsas expectativas sobre lo que es o lo que hace, pidiendo cosas complicadas
que bastarían para hacer huir a todos nuestros amigos si nos mostráramos con
ellos tan exigentes como lo hacemos con nuestra pareja.
2.- Falta de Comunicación: A veces se detiene el diálogo por miedo a
herir o a ser heridos. Antes o después todos los esposos(as) se preguntan: «No
sé si me querría igual si tuviera el valor de decirle abiertamente lo que pienso
o siento dentro».
3.- Deseo de cambiar al otro: La mayor parte de los matrimonios empiezan
a hacerlo casi al momento de casarse y se empeñan en modelar o cambiar a su
pareja. Y se discute por culpa de las mismas características o cualidades que
nos habían hecho escoger a la pareja.
4.- El nacimiento del primer niño: A menudo el primer peligro verdadero
para la paz del matrimonio llega con el primer hijo, donde alguno de los dos,
pone en el niño todo su interés, ignorando al otro.
¿Podrán entender los padres que la paternidad o la maternidad se pueden
transmitir mientras la unidad matrimonial continúe? ¿A darse cuenta de que sólo
podrán garantizar a su niño amor, seguridad, aceptación y calor humano si siguen
creciendo en su amor entre marido y mujer?
El peligro lo corre sobre todo la mujer, con el riesgo de convertirse
exclusivamente en madre. Por su parte, el padre podría pensar más en cómo
aumentar los ingresos mensuales que en cultivar la relación de pareja.
5.- Cuando faltan las pequeñas muestras de amor: Descuidar las pequeñas
atenciones cotidianas una vez casados, cosas que durante el noviazgo eran la
regla: detalles, palabras dulces, muestras concretas de afecto, mimos, caricias,
etc.
6.- Cuando no se tiene tiempo para estar juntos: Se entra en crisis
porque no tienen tiempo para estar juntos, para mirarse a la cara, para
hablarse, para salir juntos solos. Nada podrá sustituir nunca el tiempo de estar
juntos.
Ni el dinero, ni los nuevos electrodomésticos, ni las joyas, ni las pieles, ni
una casa más bonita, ni una cuenta bancaria más abultada, etc. podrán sustituir
el tiempo pasado juntos escuchándose, amándose, compartiendo, etc.
7.- Pretensiones: Pretender que si uno ama de verdad, tendría que saber
lo que el otro necesita. Es lo que llamamos «pretensiones de telepatía». Por lo
que quizá sea más útil declarar nuestros deseos de manera abierta y exacta.
Quien te ama de veras tiene derecho a que le informes exactamente que deseas.
Otra idea: es un error pensar que pedir disculpas lo borra todo. Porque las
disculpa son palabras. Mientras que son más importantes las acciones
correctivas.
8.- El Dinero: Como el pago para la casa, el presupuesto para la comida,
diversiones y gastos que agobian y las finanzas, lamentablemente representan hoy
en día un porcentaje importante por el cual muchos matrimonios terminan.
Sintomatología de que el virus del divorcio esta cerca
Sensación de que el amor va y viene, con días en que uno siente que ama a su
pareja, y otros días en que uno está seguro.
Tener dudas serias, en el sentido de que nos preguntamos si no valdrá la pena
volver a empezar con otra persona, y entonces miramos alrededor y vemos gente
feliz y sentimos poco a poco el deseo de otro compañero. (Conocemos en el
trabajo o en otro lugar a alguien que tiene nuestros problemas y nos sale
espontáneo hablar con esa persona, y en un santiamén nos arrojamos uno en brazos
del otro).
Dificultad creciente de comunicar o peor, no hablar nada durante varios días.
Sensación de que es el otro quien pone en crisis el matrimonio, no nosotros.
Nos limitamos a existir uno junto al otro, aplastado cada uno por una enorme
soledad que nos lleva a la idea de la incompatibilidad y de que no vale la pena
hacer nada para superar esa crisis: «¡Somos incompatibles, y punto» Y cada cual
empieza a ir por su cuenta, comunicando poco, nos vamos a nuestro rincón a
cultivar nuestras aficiones, lecturas, juegos con amigos, etc.
Los problemas sexuales: el marido se lamenta de que la mujer es frígida; ésta
replica que no se siente amada, al no despertar deseo en el, etc. (Es
conveniente decir que la esperanza es lo último que se muere, incluso en las
parejas).
Aquí comienza la infidelidad, que hoy está tan de moda.
Aquí inicia la muerte del matrimonio, y el divorcio se convierte en la
solución para todo. Y por ironías de la vida, casi siempre la nueva pareja tiene
las mismas características que la antigua, de la que nos acabamos de separar; y
todo vuelve a empezar otra vez.
Muchas veces las segundas nupcias funcionan, pero podemos asegúrales que es
porque nos hemos puesto a trabajar en nosotros mismos y hemos puesto en el nuevo
matrimonio la comprensión que debíamos haber puesto en el primero.
Autor: Jorge y Blanca Velázquez
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