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Con su habitual sentido del humor y su gran agudeza, mi gran admirado maestro
y amigo Voltaire no tiene pelos en la lengua en decir oficial y públicamente esa
subversiva frase que aquí encabeza el presente artículo. Es cierto, los pobres
llevan mucho tiempo sin pensar; simplemente consumen voraz y alocadamente todo
tipo de objetos, sensaciones... tragan, devoran, acumulan pero no se deleitan ni
disfrutan lenta y suavemente con aquello que tienen entre manos.
Falta todavía mucho para que los pobres empecemos a pensar y aprendamos a actuar
contra todo aquello que nos duele, nos esclaviza, nos idiotiza, nos envilece y
nos mata.
La crisis, la tan temida y anunciada crisis (algo más que una simple crisis
económica coyuntural) ha irrumpido ferozmente en todo el solar patrio. Día sí y
día también cierran cientos de empresas en todas las ciudades de España. Día sí
y día también veo dormir a más personas en los cajeros de los bancos, en los
parques públicos. Los servicios sociales y la Casa de la Caridad de Valencia
sufre el mayor colapso de su historia, pues el número de indigentes aumenta en
proporción a las numerosas empresas del ladrillo (y sus afines) que cierran en
la capital del Turia.
¿Nadie se ha preguntado que es absurdo construir millones de pisos si no hay
población y si no existen otros sectores productivos complementarios fuertes y
bien consolidados, tanto interior como exteriormente?
¿No es verdad que aquí, en España, pensar y expresarse críticamente sigue siendo
un grave delito?
La grave irresponsabilidad que manifiesta toda la clase política es una muestra
de la locura que hemos padecido en los últimos años en nuestra España, esa
tierra repleta de tópicos y de gente que vive al día, provisionalmente... gente
incapaz de planificar con un mínimo de lógica y sensatez el desarrollo personal
y profesional. Somos los reyes de la improvisación, de los pelotazos, del
enriquecimiento súbito y de las grandes caídas...
Pero no pasa nada. La actual crisis va a realizar su exquisita labor de
exterminio. No hace falta que existan nazis, tipo Hitler. Una buena crisis va a
dejar fuera de la vida y del mercado a millones de personas, condenadas a la
mendicidad y a trabajos precarios y en condiciones tercermundistas por la
irresponsabilidad y estupidez de todos, pues los políticos simplemente son
nuestros portavoces y las voces, las pocas voces críticas y sensatas que
llevamos tiempo clamando en el desierto somos tachados como locos, como agoreros
o como personajes "singulares".
Claro, hablar sobre las numerosas realidades que habitan nuestra cotidianidad...
hablar sobre las consecuencias y efectos que puede provocar centrar y focalizar
toda la economía en el efímero sector del ladrillo, es siempre una temeridad,
máxime en un país donde únicamente hay dos colores: blanco y negro y no existen
otros tonos y matices. España es un país tan medieval, a pesar de las falsas
apariencias y oropeles externos, pues se sigue sin permitir discrepar y
argumentar o pensar libremente. Intentar pensar y expresarse sigue siendo una
actividad peligrosa, nociva y subversiva, que puede provocar el linchamiento
público, el ostracismo, la persecución... incluso la muerte.
Pero aunque muy pocos piensen y se atrevan a criticar los disparates oficiales
del gobierno y del empresariado, la crisis ha llegado con todo su poder
mortífero y empieza a doler a muchas, a muchísimas humildes y sencillas
personas.
¿Qué va a hacer Zapatero ahora que va a tener varios millones de parados
desesperados llamando a su puerta en Moncloa?
¿Van a empezar los pobres a razonar, a organizarse contra el neoliberalismo,
contra esa indecencia, que se llama capitalismo?
De todos nosotros depende lograr que nuestros convecinos puedan ser dueños de su
destino y de su propia y única vida. Tenemos que seguir luchando, día a día, por
vivir en un mundo libre, si explotados ni explotadores, sin violencia, sin
guerras... Y todo es posible si tenemos el valor necesario para expresarnos y
actuar coherente y tenazmente.
Zapatero tiene un reto importante: lograr que España deje de ser un reino
bananero, ,medieval y casposo... España y sus naciones deben y pueden empezar a
caminar libremente, lejos de las imposiciones fascistas de Franco y sus
secuaces. La República es la única forma de gobierno democrático que debe ser
implantada en las diversas naciones que conforman eso que algunos llaman España.
Ahora no valen las cortinas de humo del terrorismo para entretener a las masas.
Tampoco sirve el fútbol, la cansina Fórmula 1 o las Expos del Agua, en la seca y
maltratada tierra de Zaragoza... Ahora toca dar respuesta y ofrecer soluciones
eficaces a los problemas del desempleo, la falta de viviendas sociales, la
ausencia de programas destinados a la reinserción de los millones de pobres
(¡¡¡¡hay ya 10 millones de personas que malviven en España!!!!). Ahora toca
cambiar el gobierno y luchar por ser realmente LIBRES Y DUEÑOS DE NUESTRA PROPIA
VIDA, DE NUESTRO PROPIO DESTINO PERSONAL Y COLECTIVO.
Zapatero no debe tener miedo ni pudor al denunciar que es inútil mantener a esos
parásitos con corona, a esos borbones. El gobierno de Zapatero debe empezar a
defender la República y arrinconar a ese adorno, a ese costoso adorno impuesto
por el genocida Franco. Zapatero debe defender con uñas y dientes la necesidad
de que España sea una República pronto, si realmente quiere ganarse el respeto
de los habitantes de España, pues la monarquía no es ni será nunca un sistema
democrático ni una forma digna y razonable de gobierno.
En los tiempos actuales, vivir bajo el dominio de una monarquía es un
contrasentido, que viola todas las normas legales y de la lógica.
Antonio Marín Segovia
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