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En el mes de Agosto del año 2007 la Empresa Consultora "La Ceiba" inicia el
desarrollo de la "Consultoria" de Elaboraciòn del Diagnostico y Normativo
Nacional para Uso y Manejo del Ecosistema Manglar para el Consejo Nacional de
Areas Protegidas. Producto de un proceso sistemico, participativo y cientifico
al mes de Marzo del año 2008, la consultoria entra en la recta final a traves de
la presentacion, sociabilizaciòn y validaciòn del "normativo", a traves de ronda
de talleres dirigidos a actores claves tales como:
1. Consejos Comunitarios de Desarrollo (COCODES);
2. Consejo Municipales de Desarrollo (COMUDES);
3. Organizaciones No Gubernamentales (ONG`s);
4. Instituto Nacional de Bosques (INAB);
5. Coadministradores de Areas Protegidas (CECON, ARCAS, FDN);
6. Alcaldes Municipales;
7. Diputados;
8. DIPRONA;
7. Gurda Parques; y
8. Personas particulares interesadas en el tema.
El presente articulo es el primero de una ronda de cinco donde trataremos el
tema de la incidencia de las municipalidades de la "Costa Sur" sobre los
remantentes del Ecosistema Manglar ubicado dentro y fuera de Areas Protegidas.
El equipo de Consultores responsables del estudio son:
1. Renato Bohanerges Lechuga
2. Juan Jose Herrera Alvarado
3. Jose Manuel Cabrera
4. Marvin Melgar Ceballos
En términos generales, la percepción pública acerca de los bosques tropicales
rara vez incluye al bosque manglar, aún cuando este ecosistema se encuentre
exclusivamente en las regiones tropicales y subtropicales de Latinoamérica. Es
cierto que sus características son claramente distintas a lo que la imaginación
popular considera "bosque tropical" (una vegetación exuberante en la que
destacan gigantescos árboles, acompañada de la más variada colección de fauna
silvestre). Sin embargo, aún cuando su apariencia se aleje del ideal popular el
manglar es un tipo de bosque tropical, un bosque tropical único y sumamente
frágil.
Este diagnostico incluye numerosos estudios, diagnósticos previos,
investigaciones científicas y artículos en los que se describen con bastante
detalle las características del manglar y donde se profundiza en los beneficios
sociales y ambientales que aporta, así como en las luchas por su conservación.
No pretendemos, por lo tanto, entrar aquí en aquel nivel innecesario de detalle
que lleva a repetir lo ya muchas veces dicho, antes bien, con la visión de lo ya
realizado, más lo observado en la realidad actual del objeto de estudio, aportar
una visión mucho más amplia o profunda, aquella visión de conjunto que ayude a
quien se adentre en la lectura de este libro a comprender el tema en su
globalidad y que se apropie del verdadero problema sufrido por los ecosistemas
manglares adquiriéndolo como algo suyo dicho problema, como algo que él tiene
que ayudar a resolver.
Lo primero digno de ser señalado es que, este tipo de bosque, se ubica en zonas
permanentemente inundadas, o con inundación intermitente a causa de las mareas,
o está sobre suelos de excesiva humedad la mayor parte del tiempo y en los
cuales solo puede subsistir ciertas especies forestales. Se agrega a lo anterior
el que, a su vez estas zonas están caracterizadas por la presencia de agua
salada. Por otra parte, se podría decir que son bosques que "se meten" en el
agua, ya sea en costas oceánicas o en las apacibles aguas de los esteros que se
forman en los deltas de los ríos cuando desembocan en el océano. En estas
condiciones, son pocas las especies de vegetales, incluso de árboles, que pueden
sobrevivir.
El "mangle" (que en realidad no es una, sino que más de 55 especies arbóreas o
fruticosas al nivel mundial), es un conjunto de plantas que son capaces de
adaptarse a esas difíciles condiciones y, a la vez, generar las condiciones para
que pueda efectuarse la aparición de ot!
ras especies vegetales y animales lo que implica una mayor riqueza de fauna
instalable en ese ambiente.
Es por tanto un tipo de bosque único, que a su vez brinda determinados servicios
y bienes también únicos. Una de sus funciones principales consiste en la
protección de la banda costera frente a perturbaciones atmosféricas agudas
(ciclones, huracanes), de común ocurrencia en las regiones donde se desarrolla.
Es también fundamental para el desarrollo de numerosas especies de fauna (peces,
camarones, crustáceos, aves, reptiles, anfibios), que lo utilizan como abrigo,
donde obtienen sus alimentos y en el que encuentran oportunidades para la
reproducción. El conjunto de esos bienes y servicios proveen a su vez de medios
de vida a numerosas comunidades humanas (el hombre, como último y más importante
eslabón de la cadena trófica), que habitan en sus inmediaciones y que en gran
medida dependen del manglar para su supervivencia.
No obstante su riqueza e importancia ecológica, en la actualidad el manglar se
encuentra sumido en un grave proceso de degradación o desaparición, por ejemplo,
en Guatemala, se estima que, desde 1994 hasta el año 2004 (en tan solo diez
años), había desaparecido el 66% de la cobertura de ecosistemas manglares y,
según puede constatarse gran parte de los manglares restantes se encuentran en
peligro de extinción pero -entiéndase bien-, no es una especie la que está en
peligro de extinción, es un ecosistema completo el que está desapareciendo
(varias especies de árboles, arbustos, epifitas, aves, mamíferos, reptiles,
anfibios, crustáceos, moluscos, peces, etc.) Las razones son varias pero, en su
mayoría, la principal causa son las actividades empresariales acuícolas y
salineras.
De éstas, la industria camaronera es la que más se ha dedicado a la destrucción
del ecosistema manglar. Esta industria se instala en el ecosistema manglar,
precisamente porque allí, de manera natural -hasta podría decirse espontánea-,
se desarrollan los camarones por ser su hábitat. Sin embargo, la industria
camaronera no se limita a "pescarlos", sino que pretende aumentar
sustancialmente su producción e incluso el tamaño de los camarones para lo cual
sustituye grandes áreas del ecosistema manglar, por una batería de piscinas en
las cuales "siembra" los camarones más valiosos comercialmente y procede a
alimentarlos artificialmente.
Se trata entonces de un monocultivo industrial a gran escala, propenso por ende
a todos los problemas que aquejan a los monocultivos, en particular las
enfermedades. Cuando éstas aparecen (y siempre lo hacen), se las combate con
antibióticos hasta cuando esta operación sea financieramente rentable, cuando ya
no lo es la empresa se retira de la zona y busca una nueva área de manglar para
destruirla, volviendo a repetir el mismo proceso. Lo que deja atrás es un
ecosistema manglar destruido y una población rural empobrecida --por la pérdida
de los múltiples recursos del ecosistema manglar de los cuales dependía-, pero
ello no parece importar ni a los empresarios camaroneros ni a los gobiernos que
les permiten desarrollar su actividad destructora. ¿Por qué? Simplemente porque
se trata de un sector exportador: las empresas obtienen sus dólares y la
"macroeconomía" sus divisas. La gente local (en función de la cual debiera
cuidarse el ambiente), pareciera no figurar en la ecuaciónde la destrucción del
ecosistema manglar: DEQ + AF + INQ + CFP + A = destrucción del ecosistema
dejando un ambiente contaminado con residuos biológicos y químicos.
DEQ = destrucción de ecosistema por descombre y quema
AF= alteración fisiográfica con bordas y drenajes (quineles)
INQ= ingreso al sistema de nutrientes artificiales y productos químicos
CFP= ciclo finito de producción
A= Abandono
La resultante: "destrucción del ecosistema primigenio dejando un ambiente
contaminado", afecta seriamente a los pobladores locales quienes ya no tendrán
madera para renovar horcones, parales, calzontes y tendales, lo que implica que
tendrán peores viviendas después de la explotación camaronera, tampoco tendrán
camarones, cangrejos, almejas, caracoles, peces y otra vida silvestre con la
cual podían incrementar su ingesta proteica antes de la instalación de las
camaroneras. En síntesis, las camaroneras solo empeoran la calidad de vida de
los habitantes del entorno del ecosistema manglar. Así pues, la variable
ignorada: el hombre, es la variable más importante aún cuando, hasta la fecha,
se le haya pretendido ignorar, a pesar de que el resultado de esta ecuación
implique la miseria y el hambre para los pobladores rurales que están,
inevitablemente, asociados o indisolublemente dependientes del ecosistema
manglar.
Por otra parte, y paradójicamente, otro actor importante en la destrucción del
manglar es la industria turística. La paradoja radica en que se instala en esas
zonas por el hecho de que las mismas tienen un claro atractivo turístico; no
obstante, la mayoría de las veces, pareciera que el turismo se esforzara en
hacer que desapareciera toda aquella belleza, la que le diera su valor
primigenio al área que otrora prodigara agradable solaz y relajante
esparcimiento. Esta destrucción inicia desde la construcción de carreteras y
calles, hasta la edificación de grandes complejos hoteleros que,
invariablemente, exigen la "limpieza" de los manglares aledaños para aumentar la
superficie de playas y por ende, el número de turistas.
El resultado no se hace esperar. Al primer huracán -por la ausencia de la
barrera protectora manglar-, desaparece, no solo la agradable apariencia de la
playa sino también el atractivo turístico y la industria muere.Los hasta aquí
señalados, son los principales causantes de la destrucción del manglar; nos
falta señalar, a continuación, cuáles son los actores que intervienen en su
conservación, entre los que se destacan las comunidades locales que lo han
utilizado tradicionalmente para su sustento. En efecto, son ellas las que luchan
por conservar el manglar, por la sencilla razón de que lo necesitan para su
supervivencia.
Son, al mismo tiempo, las que poseen el conocimiento tradicional acerca de su
uso sustentable. Es por ello que, al frente de las luchas por la defensa del
manglar, se ubican casi siempre esas comunidades locales. A su vez, es
importante señalar el papel fundamental que juegan las ONGs ambientalistas en su
apoyo a las luchas locales y en la generación de conciencia al nivel nacional y
global acerca de la importancia socio ambiental del manglar. En su accionar
individual y colectivo, en muchos casos, han logrado detener procesos de
destrucción del manglar, y han e impulsado la aprobación de legislación
específica relativa a este ecosistema. Al nivel global han intervenido
activamente en procesos internacionales, y en campañas que también han resultado
en importantes avances en materia de protección del manglar.
Más recientemente, el surgimiento del turismo ecológico (el cual es de bajo
impacto), tanto en las playas del Océano Pacifico y, en el Atlántico,
concentrándose en forma particular en la Cuenca del Río Dulce y Lago de Izabal,
también se ha sumado al proceso de protección, desarrollando alternativas que
vuelven compatible la actividad turística en pequeña escala con la conservación
del manglar.
De esta descripción del problema y de los principales actores involucrados,
surge claramente la conclusión de que el futuro del manglar depende
esencialmente de un cambio en la correlación de fuerzas entre quienes
contribuyen a su destrucción y de los que luchan por su conservación. En este
sentido resulta evidente --en particular al leer las numerosas historias
incluidas en este libro-- que las comunidades locales constituyen el núcleo
central de la lucha. Al mismo tiempo, resulta igualmente claro que la lucha
local debe proyectarse al plano nacional, para influenciar positivamente la toma
de decisiones por parte de los funcionarios de gobiernos asociados con la
preservación y recuperación del medio ambiente, ampliando el frente de defensa
del manglar, mediante la incorporación de todos aquellos actores dispuestos a
participar en esa lucha: organizaciones de comunidades tradicionales, de
campesinos, de pescadores, de indígenas, de trabajadores, ONGs ambientalistas y
sociales, académicos, parlamentarios, periodistas y el público en general.
Constituye un gran reto para las entidades gubernamentales de la región
mesoamericana, la redacción de normativas racionales que permitan una adecuada
gestión ambiental de los ecosistemas manglares que existen en los litorales, los
cuales deben ser manejados a partir del amplio concepto de bosque, el cual esta
formado por un conjunto de plantas, principalmente arbóreas, el suelo que
producen o mejoran, el agua cuya disposición regulan, la fauna a la cual dan
abrigo y la flora menor de arbustos y epifitas que medran al abrigo de los
árboles como eje principal de la biodiversidad. En este bosque existen como
especies más importantes: Rhizophora mangle L., Avicennia nítida Jacq.,
Laguncularia racemosa (L) Gaertn. y Conocarpus erectus L., sin dejar por un lado
al Homo sapiens, el más importante de los componentes de ese ecosistema y razón
principal que obliga a que se creen, renueven o se actualicen los instrumentos
de gestión ambiental pues, si no hubieran hombres, carecería de sentido por
completo el estructurar normativas que, en última instancia, lo que persiguen es
moderar su actividad, la cual se convierte en destructora cuando, o no existe
regulación alguna, o bien las regulaciones son obsoletas o inadecuadas; es
decir, no se adaptan al entorno, lo cual solo puede saberse mediante una
consultoría como la que el CONAP propone en sus términos de referencia.
Por:
Marvin Melgar Ceballos
Departamente de Planificacion Estrategica Territorial
Empresa La Ceiba
Renato Bohanerges Lechuga
Gerente General
Empresa La Ceiba
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