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La concepción del desarrollo sostenible y su relación con los problemas del mundo contemporáneo y en particular con las concepciones del desarrollo. Ensayo para un análisis crítico a partir de la realidad latinoamericana

Por Valodia Pacheco Rivera

RESUMEN
El desarrollo sostenible desde su propia concepción es una vía en los momentos actuales para propiciar las mejoras en las condiciones sociopolíticas y culturales de la población, por tanto se pretende en este ensayo de demostrar la necesidad de superar la visión del medio ambiente como un aspecto aparte de la actividad humana que hay que preservar, sino como un todo íntegro.

Definiciones acerca del tema y puntos de vistas de diferentes autores han permitido a su vez evidenciar como una política de desarrollo sostenible conduce sin dudas al desarrollo integral de una localidad, municipio, país y hasta una región determinada.

INTRODUCCIÓN
La conquista española del continente americano introdujo y desarrolló su modelo mercantil del siglo XVI. Desde ese entonces y con el surgimiento ulterior del capitalismo se ha engendrado en Latinoamérica un subdesarrollo estructural que tiene como herencia un alto grado de analfabetismo, pobreza, desnutrición, insalubridad y falta de voluntad política en muchos países para enfrentar este fenómeno del subdesarrollo, y es que "hoy como nunca antes es más fuerte el contraste entre riqueza y pobreza a escala internacional , lo que ha hecho emerger a primer plano la contradicción desarrollo-subdesarrollo.

Sin embargo la reflexión acerca de los caminos que pueden conducir a la eliminación del subdesarrollo ha dejado de ser tema prioritario y no se perciben nuevos avances en la teoría sobre el desarrollo, (.)" . Lo anterior se confirma con el informe presentado sobre los objetivos de desarrollo del milenio donde se destaca negativamente como América Latina y el Caribe ostenta la la!
mentable característica de seguir siendo la región más inequitativa del mundo.

El desarrollo del modelo capitalista hacia América Latina ha generado y genera los males anteriormente señalados, los cuales conducen hacia un agravamiento social y humano, como producto del subdesarrollo que se agiganta cada vez más. Esto sin dudas ha suscitado la atención a escala internacional, por un problema que incide directamente sobre el medio ambiente. Así es como en el Informe de Desarrollo Humano de 2002, se recogen los principios para conseguir un desarrollo sostenible presentados por la Agenda 21 en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED), los cuales están basados en la necesidad de gestionar la economía, el medio ambiente y los problemas sociales de una forma coherente y coordinada" y es que "hasta marzo de 2002, 73 países han firmado la Agenda 21 y 33 la han ratificado, porque más de 250 millones de personas que viven de la tierra están directamente afectadas por la desertificación, y el sustento de 1.000 millones de per!
sonas de más de cien países está amenazado. Entre ellos están muchas de las personas más pobres, más marginadas y más débiles políticamente"

Hacia un mundo sostenible está convocada la humanidad, donde el desarrollo debe ir aparejado con el mejoramiento de las condiciones de vida. Pero esta política no solo puede ser un mero concepto, sino un incentivo para alcanzar metas superiores.

Sin embargo es necesario un análisis integral de las políticas desarrollistas, en todos los órdenes y su incidencia en la forma de presentar el desarrollo sostenible. Analizar las estrategias y políticas a seguir a partir de lo que proponen diferentes actores constituye sin dudas un referente para el análisis de cómo desarrollar un mundo sostenible bajo el influjo de políticas neoliberales dirigidas por los países del centro, sobre todo hacia los periféricos.

DESARROLLO
I. Algunas consideraciones teóricas acerca del desarrollo sostenible.

Con la Revolución Industrial, se inicia un proceso creciente y progresivo de contaminación y agotamiento de los recursos naturales, unido al aumento de la producción industrial y al desmedido consumo masivo en los países desarrollados, sobre todo desde mediados del siglo XX. Es así como, en 1987 se elaboran las primeras premisas teóricas acerca del desarrollo sostenible

Pero cada vez más, se acrecienta a nivel mundial la necesidad de transitar hacia un accionar más objetivo. "En los primeros años del siglo XXI se habla mucho sobre el Desarrollo Sostenible del planeta Tierra. El problema que se plantea es que si seguimos el ritmo actual de desarrollo de la humanidad, el planeta no podrá soportarlo y por eso se propone un desarrollo de la Humanidad que sea sostenible: es decir, que se pueda mantener sin acabar con la Tierra. Algunas de los aspectos a debate, y que todos conocemos, son la falta de recursos energéticos, el cambio climático, la contaminación...". Colectivo de autores, 2006.

Y es que la naturaleza cuenta con unos recursos limitados, por lo que un sistema económico basado en la explotación, el consumo masivo y el beneficio monetario es insostenible. Por ello, la idea de desarrollo sostenible defiende un desarrollo que tenga en cuenta esta premisa y que permita la mejora de las condiciones de vida de los seres humanos mediante una explotación racional respetuosa con el medio ambiente .
El desarrollo sostenible, según estudiosos europeos debe ser: un desarrollo dentro de los límites medioambientales de los que tenemos conocimiento en un momento dado .

El desarrollo sostenible o sustentable hace referencia al uso de forma racional (con lógica social en beneficio de las grandes mayorías) de los recursos naturales de un lugar, cuidando que no sean esquilmados (sobre todo con la lógica de la maximización de las ganancias a corto plazo) y las generaciones futuras puedan hacer uso de ellos igual que hemos hecho nosotros, es decir, sin que nuestras prácticas, fundamentalmente económicas, imposibiliten el futuro de la vida humana en la Tierra.

El desarrollo sostenible se enfoca hacia la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos de la Tierra, sin aumentar el uso de recursos naturales más allá de la capacidad del ambiente de proporcionarlos indefinidamente. Requiere la comprensión de que la inacción tiene consecuencias y que nosotros debemos encontrar formas innovadoras de cambiar estructuras institucionales e influenciar conductas individuales. Se trata de tomar acción, de cambiar políticas y prácticas en todos los niveles, desde el ámbito individual hasta el internacional .

La primera definición internacionalmente reconocida de desarrollo sostenible o perdurable se encuentra en el documento conocido como Informe Brundtland (1987), fruto de los trabajos de la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, creada en Asamblea de las Naciones Unidas en 1983.

Dicha definición se asumiría en el Principio 3º de la Declaración de Río (1992): "Aquel desarrollo que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades". De esta manera se oficializa un enfoque en el que se compatibilicen los aspectos ambientales con los económicos y los sociales, desde una perspectiva solidaria entre generaciones.

La expresión desarrollo sostenible o, peor aún, desarrollo sustentable, es una desafortunada traducción del inglés. Más correctamente debería llamarse desarrollo perdurable, ya que el desarrollo no se sostiene ni se sustenta en el tiempo; más bien, puede continuar o perdurar en él.
Por tanto, el concepto de desarrollo sostenible o perdurable, si bien procede de la preocupación por el medio ambiente, no responde a temas fundamentalmente ambientalistas, sino que trata de superar la visión del medio ambiente como un aspecto aparte de la actividad humana que hay que preservar.

El medio ambiente está implicado con la actividad humana y la mejor manera de protegerlo es tenerlo en cuenta en todas las decisiones que se adopten. El desarrollo sostenible tiene un vector ambiental, uno económico y uno social. El aspecto social no se introduce como una concesión o por mera justicia humana, sino por la evidencia de que el deterioro ambiental está tan asociado con la opulencia y los estilos de vida de los países desarrollados y las élites de los países en desarrollo como con la pobreza y la lucha por la supervivencia de humanidad marginada.

Los límites de los recursos naturales sugieren tres reglas básicas en relación con los ritmos de desarrollo sostenibles.
1. Ningún recurso renovable deberá utilizarse a un ritmo superior al de su generación.
2. Ningún recurso no renovable deberá aprovecharse a mayor velocidad de la necesaria para sustituirlo por un recurso renovable utilizado de manera sostenible.
3. Ningún contaminante deberá producirse a un ritmo superior al que pueda ser reciclado, neutralizado o absorbido por el medio ambiente.

La adopción formal por parte de las Naciones Unidas del concepto de desarrollo sostenible parte de la creación en 1983 de la Comisión mundial sobre ambiente y desarrollo (WCED) que en 1987 publicó su informe titulado Nuestro futuro común, también conocido como el Informe Brundtland; este informe subrayó a la pobreza de los países del sur y al consumismo extremo de los países del norte como las causas fundamentales de la insostenibilidad del desarrollo y la crisis ambiental. La comisión recomendó la convocatoria de una conferencia sobre estos temas.

El desarrollo de la Agenda 21 se inició el 22 de diciembre de 1989 con la aprobación en la asamblea extraordinaria de las Naciones Unidas en Nueva York de una conferencia sobre el medio ambiente y el desarrollo como fuera recomendada por el informe Brundtland y con la elaboración de borradores del programa -que como todos los acordados por los estados miembros de la ONU- sufrieron un complejo proceso de revisión, consulta y negociación que culminó con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo mejor conocida como Cumbre de Río o Cumbre de la Tierra, llevada a cabo del 3 al 14 de junio de 1992 en Río de Janeiro, en donde representantes de 179 gobiernos acordaron adoptar el programa.

Hoy en día muchos de los miembros signatarios de la Agenda 21 han ratificado los acuerdos y organizado sus propios programas a nivel nacional y local, siguiendo las guías que para tal fin han desarrollado diversas entidades asociadas a las Naciones Unidas. Un ausente notable es Estados Unidos, país que asistió a la Cumbre de Río pero que se abstuvo de firmar la declaración y el programa.

La Agenda 21 ha tenido un estrecho seguimiento a partir del cual se han desarrollado ajustes y revisiones. Primero, con la conferencia denominada Río+5, se llevó a cabo del 23 al 27 de junio de 1997 en la sede de la ONU en Nueva York; posteriormente con la adopción de una agenda complementaria denominada Metas de desarrollo del milenio (Millenium Development goals), con énfasis particular en las políticas de globalización y en la erradicación de la pobreza y el hambre, adoptadas por 199 países en la 55ª Asamblea de la ONU, celebrada en Nueva York del 6 al 8 de septiembre del 2000; y la más reciente, la Cumbre de Johannesburgo, reunida en esta ciudad de Sudáfrica del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002.

http://es.wikipedia.org/wiki/Agenda_21

La primera definición de desarrollo sostenible se encuentra en 1987 en el informe "Nuestro futuro común", fruto de los trabajos de la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, creada por la Asamblea de esta institución en 1983. El informe, más conocido como "Informe Brundtland", puesto que fue coordinado por la noruega Gro Harlem Brundtland, estableció este concepto para que se compatibilizaran los aspectos ambientales, económicos y sociales desde una perspectiva solidaria.

Años más tarde, en 1992, en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro de Naciones Unidas, se estableció una Comisión para el Desarrollo Sostenible con el propósito de impulsar este cambio de mentalidad. El resultado final principal de esta cumbre fue un documento, titulado Agenda 21, en el que se definía una estrategia general de desarrollo sostenible para todo el mundo, haciendo especial hincapié en las relaciones Norte-Sur.

Los asistentes a dicha cumbre elaboraron además la denominada "Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo", que tenía en cuenta este modelo de desarrollo y trataba de precisarlo mediante una serie de principios. La definición de desarrollo sostenible se asumía en el Principio 3: "Aquel desarrollo que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades". Durante el mismo año que se celebraba la cumbre de Río, la Unión Europea elaboraba el V Programa de acción de la Comunidad en medio ambiente que titulaba "Hacia un desarrollo sostenible".

Este Programa reconocía que el medio ambiente depende de las acciones colectivas que se tomen en la actualidad, y asumía la dificultad que suponía este cambio de mentalidad de los Estados miembros, tanto en el mundo empresarial como en los propios ciudadanos. En este sentido, el desarrollo sostenible hace referencia a la utilización de forma racional de los recursos naturales de un lugar, cuidando que no sean esquilmados para que las generaciones futuras puedan también hacer uso de ellos.

Por otra parte, algunos expertos recuerdan que el término desarrollo sostenible es una inapropiada traducción del inglés, y que se debería llamar de forma más correcta "desarrollo perdurable", ya que el desarrollo no se sostiene, sino que perdura en el tiempo. Sin embargo, como suele pasar con otros términos, su utilización ya se ha establecido lo suficiente como para que pueda modificarse aunque pueda estar utilizándose de manera equivocada.

El concepto que subyace en el término de desarrollo sostenible se ha propuesto, con otra terminología, con anterioridad. En el siglo XVIII, los economistas franceses conocidos como fisiócratas hablaban de aumentar las "riquezas renacientes" sin menoscabo de los "bienes fondo". A principios de la década de los setenta del pasado siglo, el Primer Informe del Club de Roma sobre los límites del crecimiento, junto con otras publicaciones y acontecimientos, ponía en entredicho la viabilidad del crecimiento como objetivo económico mundial. Ignacy Sachs, consultor de Naciones Unidas para temas de medio ambiente y desarrollo, propuso la palabra "ecodesarrollo" para conciliar el aumento de la producción que reclamaban urgentemente los países del Tercer Mundo, con el respeto a los ecosistemas que permitiría la habitabilidad de la Tierra. Sin embargo, el término no pareció ser del agrado de los economistas y políticos más convencionales, lo que llevó a que finalmente cayera en desuso y a que se comenzara a utilizar el citado "desarrollo sostenible".

Por ello, desde diversos foros se critica que la idea de desarrollo sostenible no se ha consolidado, debido a que se trataría de un término ambiguo que recoge un deseo general sin precisar mucho su contenido ni el modo de llevarlo a la práctica. Así, la mayor parte de la indefinición vigente procedería del intento de conciliar la idea de desarrollo económico con la de sostenibilidad, cuando cada uno de estos dos conceptos se refiere a niveles diferentes.

http://www.pangea.org/iesoa/sp/article.php?id_article=313
Desarrollo sostenible: ¿qué es? ¿es necesario?
Sandra Tirados, Beatriz Cartujo, Lenora González
Publicado por Alumnado CCSS/Ética 4º ESO-A | 19 de abril de 2006
Sección Problemas, retos, alternativas
¿Qué pasará dentro de unos años si seguimos agotando los recursos al ritmo actual?

DESCRIPCIÓN
¿En qué consiste el problema?

La Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo que en 1987 definió desarrollo sostenible como: "desarrollo que asegura las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para enfrentarse a sus propias necesidades". Este planteamiento tiene que conseguir: satisfacer las necesidades del presente, impulsando una actividad económica que suministre todos los bienes necesarios a la población mundial.
Otra manera de satisfacer las necesidades del futuro es disminuir los efectos negativos de la actividad económica. Otro de los problemas es que en países la población va creciendo de una manera muy exagerada y eso hace que se utilicen más recursos.

ORIGEN Y CAUSAS
Origen histórico
Causas actuales

Las causas actuales son la contaminación y el consumo excesivo de recursos. La contaminación actualmente ha aumentando excesivamente debido a que han aparecido nuevos yacimientos de fuentes de energía y se consumen cada vez más, porque pensamos que como aparecen más, nunca se van a agotar. Lo mismo sucede con el excesivo consumo de recursos.

DIFERENTES VISIONES E INTERESES EN TORNO A ESTE PROBLEMA

Hay diferentes visiones del desarrollo sostenible: unos son los ecologistas que buscan soluciones radicales al problema para que se malgaste menos, y la otra visión ecologista es la de los más moderados o de preocupación social, que son los que no se preocupan sólo por los problemas medioambientales si no que también se preocupan por la vida de las personas. La otra visión son los que piensan sólo en el beneficio económico, como por ejemplo, los empresarios.
Algunos de los ecologistas de Andalucía piensan que la gente que contamine, es decir, que encienda hogueras en espacios protegidos, que arroje basura y productos tóxicos a los ríos, lagos... debe ser sancionada.

ALTERNATIVAS AL PROBLEMA
Las alternativas a este problema son el ahorro de la energía, como por ejemplo, apagar las luces innecesarias. Otra de las alternativas es la utilización de las energías renovables, por ejemplo, la energía solar, hidráulica, eólica...
En un futuro, podríamos desarrollar nuevos conocimientos para poder producir más productos y a la vez poder alimentar a más gente.
Algunas características del desarrollo sostenible son:
Asegura que la actividad económica mejore la calidad de vida de todos, no sólo de unos pocos selectos.

Usa los recursos eficientemente.
Promueve el máximo de reciclaje y reutilización. Por ejemplo tirar los residuos en su contenedor correspondiente.
Pone su confianza en el desarrollo e implantación de tecnologías limpias.

Restaura los ecosistemas dañados, por ejemplo cuando un bosque se quema lo podían volver a limpiar y así plantar árboles nuevos para que así no se agoten.

Reconoce la importancia de la naturaleza para el bienestar humano es decir, no dejar residuos en el campo sino tirarlos al contenedor porque algunas cosas como los cristales de las botellas pueden producir fuego.

VALORACIÓN ÉTICA
El desarrollo sostenible es una visión positiva que intenta satisfacer las necesidades actuales sin poner en peligro a los recursos disponibles para las generaciones futuras. Debemos pensar en ellas a la hora de contaminar o consumir los recursos. El aumento de población y, a su vez, el aumento de la utilización de recursos, provocará en un futuro el agotamiento de recursos.

Tomado del documento de la Union Europea: Hacia un desarrollo sostenible. Informe de aplicación y plan de actuación de la Comisión Europea sobre el quinto programa de política y actuación en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible". (Parte de la Introducción (pp. 11 a 13) en la que se resume la situación del V programa en el año 1995) http://www1.ceit.es/Asignaturas/Ecologia/Hipertexto/14PolEcSoc/141DesSUE.htm

La Unión Europea: Hacia un desarrollo sostenible
Del documento de la Union Europea: Hacia un desarrollo sostenible. Informe de aplicación y plan de actuación de la Comisión Europea sobre el quinto programa de política y actuación en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible". (Parte de la Introducción (pp. 11 a 13) en la que se resume la situación del V programa en el año 1995)

Las conclusiones sobre las metas, temas e instrumentos concretos se exponen en el apartado correspondiente del informe. A partir de ellas se deducen ciertas tendencias generales:
. La integración de las consideraciones medioambientales en los diferentes sectores seleccionados ha avanzado, pero a distintas velocidades. Mientras que dicha integración está en general más avanzada en el sector de la industria, donde existe legislación desde hace veinte años y donde las ventajas económicas se detectaron pronto, en la agricultura y el turismo resulta menos evidente, por razones diametralmente opuestas.

La política agrícola común es un sistema que se estableció en un momento en el que la seguridad del abastecimiento alimentarlo era lo más importante en Europa. Es difícil introducir orientaciones realmente nuevas en él. Además, la conservación de la naturaleza ha estado claramente apartada. El turismo, por su parte, es un sector altamente fragmentado y diversificado en el que hay que responder a numerosos intereses económicos y de otra índole antes de que puedan percibiese los efectos del cambio. En el sector de los transportes, está aumentando la concienciación sobre los problemas, se está avanzando respecto a las emisiones de los vehículos, la calidad de los combustibles y la tecnología, pero el crecimiento global del parque de vehículos contrarresta los avances.

En el sector de la energía, aunque el medio ambiente se considera a la vez como parte del problema y de la solución, y pese a la existencia de instrumentos potencialmente eficaces para producir el cambio, falta el incentivo para avanzar hacia un enfoque de mayor sostenibilidad. En los dos últimos sectores mencionados se han realizado avances en temas aislados, pero tratar los problemas más estructurales ha demostrado ser más difícil.

. En relación con los temas específicos del programa, se ha avanzado en la dirección correcta en diversas áreas (según se ha visto confirmado por el nuevo informe sobre el estado de¡ medio ambiente de la Agencia Europea de Medio Ambiente): reducción de las sustancias que dañan la capa de ozono, emisiones de metales pesados y dióxido de azufre, mejora en los enfoques de protección de la naturaleza, calidad de las aguas superficiales, riesgos relacionados con la industria y residuos. Debe prestarse una atención particular al desarrollo de mejores enfoques sobre el cambio cismático y la acidificación, temas urbanos, incluyendo la calidad del aire, ruido y basuras, junto con una estrategia global sobre los recursos hídricos superficiales. y subterráneos.

. La ampliación de la gama de instrumentos ha resultado más difícil de lo previsto y el verdadero problema para el futuro es cómo aprovechar la experiencia acumulada hasta la fecha a fin de obtener la combinación correcta. Hasta el quinto programa, la política medioambiental consistía básicamente en combatir los problemas por medio de legislación. Aunque el enfoque satisfacía a algunos, no era completamente eficaz y se comprobó la necesidad de simplificar las disposiciones y dotarlas de mayor coherencia. Las disposiciones normativas ayudaban a resolver algunos problemas, pero se pudo advertir que algunos temas no podían ser tratados con éxito de este modo y que, por lo tanto, requerían otros instrumentos que complementaran el enfoque normativo.

. La experiencia en cuanto al propio funcionamiento de la legislación ha llevado a pensar que varios de los problemas que se abordan están tan íntimamente relacionados entre sí que, en algunos casos, es necesario un enfoque global, que tenga en cuenta todas las diferentes facetas de un mismo problema. Esta solución sería preferible a una amalgama de disposiciones aisladas. La legislación medioambiental más reciente ha tenido en cuenta este enfoque. Un ejemplo es la directiva sobre prevención y control integrados de la contaminación, cuyo objetivo es regular las emisiones industriales en su conjunto y no mediante medidas aisladas.
. Los instrumentos de mercado se consideran el grupo más importante de herramientas disponibles para actuaciones futuras. Pese a ello, y a la experiencia satisfactoria de algunos Estados miembros, se han realizado pocos progresos en el desarrollo de este tipo de instrumentos en la UE. Un problema general es la dificultad de definir de forma unánime los marcos en los que pueden operar sin perturbar el funcionamiento de¡ mercado interior. La propuesta de 1992 sobre el impuesto de la energía/CO2es un buen ejemplo. La solución podría ser crear una estructura que permitiera a los Estados miembros introducir dichas medidas cuando fuera necesario.

. Aunque se han producido mejoras en lo que se refiere a garantizar una mayor integración de las consideraciones medioambientales al utilizar los mecanismos de apoyo financiero de la Comunidad, persiste la necesidad de mejorar la evaluación de las repercusiones de dichos fondos con el fin de evitar enfoques no sostenibles.

. La creciente necesidad de hallar respuestas sofisticadas para los problemas medioambientales, el creciente corpus legislativo y su evolución, el número creciente de instrumentos empleados y la internacionalización de muchos temas exigen unas estructuras de puesta en práctica más eficaces que las anteriores, junto con nuevos sistemas de responsabilidad compartida centrados en la acción.

. Es necesario garantizar la compatibilidad y comparabilidad de los datos en los que se basan la legislación y otras medidas, de modo que un mismo problema pueda calibrarse de igual manera. Esto se ha convertido en una tarea fundamental de la Agencia Europea de Medio Ambiente, con la ayuda de los Estados miembros.

. Se han realizado algunos progresos en la integración de las consideraciones medioambientales y de desarrollo sostenible en el conjunto de las políticas y medidas de investigación y desarrollo tecnológico de la UE. Pero hay que seguir trabajando para desarrollar y reforzar los vínculos entre la política medioambiental y la de investigación.

. Los tres grupos estratégicos (el grupo de revisión de la política de medio ambiente, el foro consultivo y la red de aplicación del derecho medioambiental) creados por el quinto programa con el fin de ayudar a poner en práctica la política, y que reúnen a representantes de la UE y de los Estados miembros además de otros organismos, han representado importantes pasos hacia adelante. En todos los Estados miembros se encuentran estructuras paralelas de consulta y cooperación. El propósito común de los tres grupos es apoyar el proceso de ejecución del quinto programa, desde la preparación de la actuación hasta la aplicación y cumplimiento. Se ha comprobado que están desempeñando un papel positivo no sólo en el propio proceso, sino también garantizando su aceptación entre los grupos a los que representan los miembros de la red y, a la larga, en toda la población.

. La experiencia demuestra que, si hay una necesidad suplementaria, es la de aumentar la coherencia de las actuaciones en toda la Unión, para desarrollar la toma de conciencia y desarrollar más el concepto de responsabilidad compartida de forma más coordinada. Antes que nada, el ciudadano individual debe ser consciente de la importancia y relevancia del proceso. Un área en la que esto puede ser importante en el futuro es el entorno urbano, en el que aparecen muchas de las dificultades para lograr la sostenibilidad y en el que hay posibilidades de buscar un enfoque más coordinado e interdependiente de los problemas urbanos y de uso del suelo que incluya un enfoque territorial horizontal.

. El cambio de actitudes ha demostrado ser la tarea más difícil. Sin embargo, se observan algunos signos positivos, sobre todo a nivel local. El trabajo de conseguir la aceptación de las políticas medioambientales y del desarrollo sostenible no sólo supone que funcionen los instrumentos. También supone cambiar la manera en que vivimos. Empieza con la prestación de la información correcta, desde la escuela primaria hasta las instituciones estatales, continúa con el desarrollo del consenso apropiado y, en el caso de las instituciones de medio ambiente sobre todo, pretende ser capaz de influir en otros. Debería acabar con la aceptación de que, a la larga, son necesarios unos modelos sostenibles de producción y consumo.

. Para que el proceso de avance hacia la sostenibilidad tenga exito, es preciso aumentar el grado de concienciación comunicando mejor los problemas e irnplicaciones de formas concretas de actuación. Los agentes privados tienen un importante papel que desempeñar en este proceso.
. En el plano internacional, la UE se ha visto obligada a afrontar numerosos cambios y a reconsiderar su liderazgo en temas de medio ambiente internacional, los cuales generan un abanico creciente de obligaciones que deben abordarse a escala mundial y regional.(.)

A la luz de los progresos o falta de progresos señalados en el presente informe y teniendo en cuenta las conclusiones de las distintas partes del documento, es evidente que, en el futuro, el objetivo es conseguir que El quinto programa constituye un marco primordial que a su vez proporciona un punto de partida desde el que considerar todos los temas relacionados con las políticas social y económica y la política de medio ambiente.

El informe de aplicación especifica la necesidad de establecer prioridades, los elementos clave para hacer avanzar el proceso, la necesidad de desarrollar indicadores que permitan medir los avances y, sobre todo, la necesidad de garantizar una mayor integración de las exigencias medioambientales en otras áreas políticas, en conformidad con el Tratado.

El quinto programa señaló casi todos los elementos necesarios para hacer funcionar el proceso. Lo que falta es la voluntad política de hacerlos funcionar. Falta asimismo un conjunto de herramientas pragmático y operativo y los mecanismos institucionales apropiados en todos los niveles de gobierno para alimentar el proceso y garantizar su éxito. Disponer de información es igualmente importante. Es necesario un mayor sentido de la responsabilidad compartida, que incluya tanto un intercambio de información como un aumento de la transparencia y la participación, de tal manera que se produzca una mayor presión sobre las instituciones y empresas, para que mejoren su comportamiento desde el punto de vista del medio ambiente.

Finalmente, la tarea más importante es encontrar los medios para ejercer las presiones capaces de producir un progreso real, así como desarrollar un sentimiento de urgencia de seguir hacia adelante. Esto sólo ocurrirá cuando el desarrollo sostenible sea considerado como el único modelo de desarrollo económico válido para el futuro y sea plenamente aceptado por todos los ciudadanos.

http://www.ideal.es/granada/prensa/20070121/tribuna_granada/sostenible-desarrollo-sostenible_20070121.html

RIBUNA
¿Es sostenible el desarrollo sostenible?

EANDRO SEQUEIROS/
Coincido con el periodista en la información sobre la problemática ambiental que incide negativamente sobre la calidad de vida ciudadana y periurbana de la ciudad de Granada. Pero entre líneas parece deducirse que el 'Desarrollo Sostenible' es la solución mágica a todos los problemas del medio natural, no solo de Granada, sino de todo el mundo. Se define así: desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades del presente sin limitar el potencial para satisfacer las necesidades de las generaciones futuras.

Sin embargo, desde que la señora Brundland presentase en 1987 (hace 20 años) el famoso informe, fruto de los trabajos de la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, numerosas voces han elevado sus críticas sobre este concepto por considerarlo excesivamente contemporizador e inoperante por el hecho de que no se plantea el modelo de desarrollo. Más aún: la creciente inundación mediática de las bondades del Desarrollo Sostenible parece haber sepultado en el olvido el problema de fondo: la aceptación tácita por parte de la Unión Europea de que el proceso de globalización de los mercados favorece el crecimiento económico, y que éste es condición necesaria para el desarrollo humano.

Sin embargo, ya desde la Cumbre de Río (3-13 junio 1992), la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUED), se ha insistido en que un determinado tipo de crecimiento económico produce más desigualdad entre países ricos y países empobrecidos. Aún así, los últimos redactores del Documento final, la llamada Agenda 21, encontraron en el Concepto de Desarrollo Sostenible la piedra filosofal que une dos realidades aparentemente contradictorias: desarrollo y respeto al medio ambiente, economía y ecología.

Las primeras voces críticas hacia el concepto de Desarrollo Sostenible se encuentran en el informe de 1992 al Club de Roma, publicado bajo el título de La primera revolución mundial. En él leemos: «es dudoso que se pueda lograr un desarrollo sostenible mundial si la tasa de crecimiento en los países industrializados continúa aumentando al ritmo sugerido en el informe Brundtland»...«La sociedad sostenible nunca surgiría dentro de una economía mundial que reposara exclusivamente sobre el funcionamiento de las fuerzas del mercado, por importantes que puedan ser éstas para el mantenimiento de la vitalidad y la innovación creativa».

La segunda fuente de críticas proviene del Informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre Desarrollo Humano (1992). El informe hace un acertado diagnóstico de las disparidades entre ricos y pobres usando indicadores nuevos (como el indicador de libertad política) que amplían la simple visión economicista. Entre las conclusiones finales del informe 1992 sobre el Desarrollo Humano destacamos éstas: El crecimiento económico no mejora automáticamente las vidas de las personas, ni en sus propias naciones ni a escala internacional. Los países ricos y pobres compiten en el mercado internacional en calidad de socios desiguales. Los mercados globales no tienen capacidad para actuar con libertad. La economía libre de mercado genera desigualdad.

La tercera de las críticas que en su momento se hicieron al concepto de Desarrollo Sostenible procede de la UNESCO, y se contiene en el llamado Informe Goodland: Hacia un desarrollo sin crecimiento. En el mismo se critica el concepto de Desarrollo Sostenible argumentando que ya no es defendible hacer del crecimiento económico el objetivo indiscutible de la política del desarrollo. El argumento implica urgentes decisiones, necesarias para cambiar las actuales políticas social, económica y ambiental. Afirman los autores que los estudios anteriores sobre los límites ambientales al crecimiento se fijaron en lo limitado de los recursos (agotamiento del petróleo, minerales, agua potable...).

Sin embargo la experiencia muestra que lo que ellos llaman los límites por hundimiento (efecto invernadero, reducción de la capa de ozono, contaminación atmosférica y acuífera...) son los problemas más urgentes. Propugna lo que se denomina crecimiento cero, es decir, un modelo, el de desarrollo sin crecimiento, que se basa en una distinción entre crecimiento y desarrollo. Crecer significa aumento de tamaño mediante la asimilación o acumulación de materiales. Desarrollarse, significa expandir o utilizar la capacidad potencial, para alcanzar un estado más completo, mayor y mejor. Cuando algo crece se vuelve cuantitativamente mayor; cuando se desarrolla se vuelve cualitativamente mejor (o por lo menos diferente). El crecimiento cuantitativo y el mejoramiento cualitativo siguen diferentes leyes. Es el momento de trabajar por el desarrollo humano y no por el crecimiento de la Tierra.

¿Qué soluciones tiene la actual crisis global de nuestro mundo? La solución para los problemas ambientales del planeta no sólo está en las medidas políticas (que, como se ha visto son casi imposible de aplicar). La crisis planetaria no es sólo de tipo técnico o industrial sino que puede decirse que es una crisis de civilización: los valores del individualismo llevados a su extremo en el consumismo salvaje aceleran el ritmo de deterioro y hacen totalmente ineficaces las posibles medidas políticas. Cualquier plataforma ciudadana a favor del Medio natural debe considerar como tarea prioritaria crear un sistemas de valores conscientemente asumidos que, desde un conocimiento real de lo que pasa, lleven a un cambio en las actitudes consumistas e impulsen a trabajar desde abajo en la construcción de un mundo más solidario.

http://www.enbuenasmanos.com/ARTICULOS/muestra.asp?art=412

Desarrollo Sostenible
El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.

El desarrollo sostenible se enfoca hacia la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos de la Tierra, sin aumentar el uso de recursos naturales más allá de la capacidad del ambiente de proporcionarlos indefinidamente. Requiere la comprensión de que la inacción tiene consecuencias y que nosotros debemos encontrar formas innovadoras de cambiar estructuras institucionales e influenciar conductas individuales. Se trata de tomar acción, de cambiar políticas y prácticas en todos los niveles, desde el ámbito individual hasta el internacional.
El desarrollo sostenible no es una idea nueva. Muchas culturas a través de la historia humana han reconocido la necesidad de armonía entre la naturaleza, la sociedad y la economía. Lo que es nuevo es la articulación de estas ideas en el contexto de una sociedad global industrial y de información.

El progreso en la evolución de los conceptos del desarrollo sostenible ha sido rápido desde la década de los 80. En 1992, los líderes en la Cumbre de la Tierra desarrollaron el marco del informe Brundtland para crear acuerdos y convenciones sobre problemas críticos como el cambio climático, la desertización y la deforestación. También, bosquejaron una estrategia amplia de acción (Agenda 21) como el plan de trabajo para los asuntos del ambiente y del desarrollo durante las próximas décadas. A lo largo del resto de la década de los 90 se han generado planes de sostenibilidad regionales y sectoriales. Lamentablemente, como lo demostró el proceso en 1997 de la revisión+5 de la Cumbre de la Tierra, el progreso en llevar a cabo los planes para el desarrollo sostenible ha sido lento.

Por todo el mundo, vemos señales de tensión severa en nuestros sistemas globales interconectados, económicos, medioambientales y sociales. Como lo destaca el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA) GEO 2000, "el tiempo para una transición racional bien planificada hacia un sistema sostenible se está acabando rápidamente ". Y todavía continuamos adoptando un enfoque de "negocios como de costumbre" para tomar decisiones, lo que aumenta la posibilidad de que nuestros sistemas globales se rompan y se derrumben. Ya enfrentamos emergencias de gran magnitud en la escasez de agua dulce, destrucción del bosque tropical, extinción de especies, contaminación del aire urbano y cambios climáticos.

¿Cómo invertimos rápidamente estas tendencias?
En 1987 la World Commission on Environment and Development recomendó siete pasos críticos necesarios para asegurar una buena calidad de vida para las personas alrededor del mundo:
. Reanimar el crecimiento.
. Cambiar la calidad del crecimiento.
. Reunir necesidades y aspiraciones esenciales para trabajos, comida, energía, agua e higienización.
. Asegurar un nivel de población sostenible.
. Conservar y reforzar la base de los recursos.
. Reorientar la tecnología y prever riesgos.
. Incluir y combinar consideraciones del ambiente y de la economía en el proceso de la toma de decisiones.
http://www.oei.org.co/cts/tef02.htm

DESARROLLO SOSTENIBLE Y FILOSOFÍA DE LA TECNOLOGÍA CÉSAR CUELLO y PAUL DURBIN
(Departamento de Filosofía, Universidad de Delaware).

Aunque el desarrollo es un fenómeno complejo, contradictorio y multifacético, el mismo suele ser concebido y estudiado, mayormente, en su dimensión cuantitativa, como crecimiento económico, despojado de sus aspectos cualitativos. La introducción en años recientes de la noción de desarrollo sostenible ha servido para ayudar a restablecer la complejidad y el balance en las discusiones sobre el desarrollo. Esa noción más compleja del desarrollo es, precisamente, el foco de atención del presente artículo.

Pero el propio desarrollo sostenible es objeto a su vez de interpretaciones diferentes y en ocasiones conflictivas. Nuestro primer propósito será, pues, analizar las más comunes de tales interpretaciones. Luego, pasamos a examinar qué hay detrás de la superficie de dichas interpretaciones, a fin de descubrir las filosofías implícitas y explícitas que las mismas presuponen. Finalmente, relacionamos estas filosofías para movernos específicamente en el campo de la filosofía de la !
tecnología.

Palabras claves: desarrollo sostenible, ecología, medio ambiente, hermenéutica, filosofía de la tecnología.

DIFERENTES INTERPRETACIONES DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

Se discutirán cinco interpretaciones. La primera es la contenida en el denominado Reporte Brundtland y la cual ha tenido mucho que ver en la subsecuente popularidad del término. Luego, continuando en ese orden, se analizan los intentos por cuantificar u operacionalizar el concepto de sostenibilidad; la crítica neomarxista del concepto; la posición de los denominados ecologistas profundos; y, por último, la visión de los teóricos antidesarrollo, los cuales ven el desarrollo sostenido como una simple máscara de la tradicional concepción del desarrollo.

EL DESARROLLO SOSTENIDO EN EL REPORTE BRUNDTLAND
En cierto sentido, el desarrollo sostenido puede ser visto como una versión actualizada de un movimiento anterior denominado tecnología apropiada (o alternativa). Si bien el nuevo slogan parece haber aparecido por primera vez a comienzos de los años setenta, fue más que todo el reporte de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, Our Common Future [Nuestro Futuro Común](1987), lo que hizo popular la frase "desarrollo sostenible". El reporte define el desarrollo sostenible como "aquel desarrollo que satisface las necesidades de las presentes generaciones sin comprometer la habilidad de las futuras para satisfacer sus propias necesidades". La intención fue elaborar una definición práctica, que condujera a "cambios en el acceso a los recursos y en la distribución de costos y beneficios" (UNWCED, 1987:43).

Un aspecto importante de la perspectiva del Reporte Brundtland fue el de ligar el desarrollo sostenible a la inclusión de las futuras generaciones en el cálculo de los costos del desarrollo económico del presente. Esto último parece introducir trascendentales consideraciones filosóficas. Considérese, por ejemplo, esta contundente declaración: "Los estándares de vida que sobrepasan los niveles básicos son sostenibles solamente si por doquier los estándares de consumo toman en cuenta la sostenibilidad a largo plazo. Empero, muchos de nosotros vivimos por encima de los medios ecológicos mundiales, por ejemplo, en nuestros patrones de uso de energía" (UNWCED, 1987:44).

Aún así, el reporte se centra en estrategias prácticas para un crecimiento renovado (mientras que al propio tiempo y cambiando sus términos, prosigue); para satisfacer las necesidades esenciales (alimentación, agua, energía, trabajo, servicios sanitarios); para controlar el crecimiento poblacional; para sustentar, y si es posible acrecentar los recursos básicos; para reorientar las tecnologías y manejar los riesgos asociados a ellas; y, para incluir las preocupaciones por el medio ambiente dentro de los cálculos económicos. Se reconocía, no obstante, que la implementación de tales estrategias requeriría de cambios en las estructuras económicas, sociales y políticas tanto en los límites de cada nación individual como a nivel internacional.

Debido a las críticas de que será objeto más adelante, se debe enfatizar que el Reporte Brundtland es explícito en un punto: al considerar las necesidades esenciales, se le da particular importancia a las necesidades de los pobres del mundo (UNWCED, 1987:43).
Como se podrá apreciar sin ninguna reflexión profunda, en la definición(s) del desarrollo sostenible del Reporte Brundtland hay vaguedad y tendencias en conflicto. Una serie de criterios, cuyos argumentos se exponen a continuación, se han encargado de poner de relieve tal vaguedad y tendencias conflictivas.

LOS INTENTOS POR CUANTIFICAR EL CONCEPTO DE DESARROLLO SOSTENIBLE
Con el fin de evitar la acusación de vaguedad en la definición del concepto de sostenibilidad, algunos autores han intentado ofrecer una definición operativa, o al menos, un conjunto de indicadores mesurables de lo que ellos entienden sería un desarrollo sostenible.

Según Jan Bojo, Karl-Goran Maler y Lena Unemo, la definición Brundtland puede ser interpretada como si demandara "que todas las opciones fueran preservadas, lo que implicaría la preservación de todo género de recursos" (1990). Esto, según ellos, podría incluso conducir a la ridícula conclusión de que ni el petróleo, el hierro, o cualquier otro recurso agotable sea usado; de que todos los recursos deben ser preservados para las futuras generaciones. Para evadir cualquier implicación extrema de este tipo, Bojo, Maler y Unemo proponen, lo que ellos llaman una definición operativa del concepto de sostenibilidad, que permita la sustitución de unos recursos por otros. Así, para ellos, "El desarrollo económico en un área específica (región, nación, el globo) es sostenible si la reserva total de recursos - capital humano, capital físico reproductivo, recursos ambientales, recursos agotables - no decrece con el tiempo" (Bojo, Maler y Unemo, 1990).

O, de nuevo:
"Si el capital físico o humano puede ser sostenido para un recurso ambiental, entonces, dicho recurso puede ser explotado de tal manera que el mismo sea drásticamente reducido si, y sólo si, las inversiones en las reservas de capital humano y físico son tales que la base total de recursos no sea reducida" (Bojo, Maler y Unemo, 1990:14).

Bojo, Maler y Unemo llegan tan lejos que dicen: "El corte de los bosques para incrementar las ganancias de las exportaciones es compatible con el desarrollo sostenible". Pero agregan de inmediato: "Sólo si el total o parte de los beneficios es invertido en otras actividades de exportación que generen ganancias o permitan la substitución de importaciones a fin de sustentar el bienestar de las futuras generaciones" (1990). Bojo, Maler y Unemo lo reducen todo a una sola pretensión: "La idea básica detrás de esta definición [operativa] es la sostenibilidad".

Estos economistas no dejan de reconocer dificultades en su definición del concepto de desarrollo sostenible; por ejemplo, cómo evaluar en forma precisa los recursos, o cómo proveer incentivos económicos para que los países pobres inviertan en sostenibilidad. Ellos tratan, no obstante, de enfrentar tales dificultades y dedican buena parte de su libro al diseño de medidas de preferencias valorativas, a la elaboración de un análisis apropiado de costo-beneficio y a la exposición de ejemplos concretos de análisis económico de cuestiones como la erosión de suelos y deforestación.

Aún reconociendo la atención que Bojo, Maler y Unemo han dedicado a los problemas asociados a la operacionalización del concepto de sostenibilidad, su enfoque sigue todavía adoleciendo de algunos problemas.

Para superar tales problemas, otro grupo de economistas - en un volumen editado por Onno Kuik y Harmen Verbruggen (1991a)- se pregunta si se puede realmente diseñar medidas totalmente objetivas para el desarrollo sostenible. Al final, uno de los colaboradores del libro, Brink, sugiere lo siguiente: "[La sostenibilidad] requiere de una elección política que tiene que ser continuamente ajustada como resultado de los nuevos conocimientos, los cambios en los requerimientos sociales, o desarrollos imprevistos de los sistemas económicos y ecológicos" (Brink, 1991:X).

Aún así, los colaboradores del libro de Kuik y Verbruggen están convencidos de que es posible la elaboración de indicadores empíricos del estado de la relación entre economía y ecología para ponerlos a disposición de aquellos que tienen que tomar las decisiones políticas necesarias para asegurar la sostenibilidad (Kuik y Verbruggen, 1991b:1). En particular, algunos de estos autores consideran que los indicadores ambie!
ntales "pueden ser definidos como descriptores cuantitativos de los cambios tanto en las presiones ambientales [causadas por los humanos] como en el estado del medio ambiente" (Opshoor y Reijnders, 1991:8).

El primer tipo, los indicadores de presión, incluyen la medida de la contaminación, sobre -explotación y cambios en los ecosistemas inducidos por los humanos- especialmente, cambios específicos en lugares específicos.

El segundo tipo son los indicadores de efectos, esto es, las cuantificaciones de los efectos de los cambio en la calidad ambiental que tienen impactos negativos tanto en los seres humanos (en términos, por ejemplo, de salud o bienestar) como en la biosfera. En relación a estos últimos los autores dicen: "Se puede monitorizar los efectos ambientales observando las cualidades y dimensiones de las poblaciones, el tamaño de los nichos, o los biotipos" (Opshoor y Reijnders, 1991).

En este mismo orden, finalmente, uno de los autores hace otra distinción, entre los indicadores retrospectivos (por ejemplo, las tradicionales proyecciones de tendencias) y los indicadores predictivos (Braat, 1991:57). Estos últimos parecen ser especialmente importantes para la administración y planificación del desarrollo sostenible.

En general, esta segunda aproximación económica a la definición del concepto de sostenibilidad es menos vehemente que la primera al referirse al suministro de datos cuantitativos para la planificación del desarrollo, pero estos autores, al igual que los primeros, están convencidos de que todos aquellos que quieran establecer políticas para el desarrollo sostenible (sean operacionalizadores en sentido estricto o no) tienen que tener datos ecológicos y económicos adecuados.

Lo común en ambos grupos de autores es que, al ofrecer sus definiciones operativas o indicadores socioambientales del desarrollo sostenible, ninguno parece dar la más alta prioridad a las necesidades humanas.

LA PERSPECTIVA NEO-MARXISTA DEL DESARROLLO SOSTENIBLE
Los voceros del denominado Tercer Mundo o aquellos que dicen representar sus puntos de vista -especialmente si ya están recelosos por las premisas capitalistas de la teoría tradicional del desarrollo-, están prestos a argumentar que los operacionalizadores del concepto de desarrollo sostenible no le han dado la misma importancia a las necesidades de los pobres y a los países pobres que incluso el Reporte Brundtland le ha conferido. Como lo expone M. R. Redclift, "A menos que los pobres sean incluidos en la satisfacción de sus propias aspiraciones", el desarrollo no podrá nunca ser apropiadamente sostenible (Redclift, 1987:35). Esto hace recordar de nuevo uno de los aspectos centrales de la definición del Reporte Brundtland; al referirse a las necesidades el reporte dice, "Se debe dar prioridad especial... al concepto de 'necesidad', en particular, a las necesidades esenciales de los pobres del mundo" (UNWCED, 1987:43).

Redclift toma por desencanto este énfasis en sus ataques tanto a la teoría tradicional del desarrollo como al marxismo ortodoxo. Redclift incluso ataca el abuso en el uso del concepto de sostenibilidad y argumenta: "La constante referencia a la 'sostenibilidad' como un objeto deseable, ha servido [en ocasiones] para obscurecer las contradicciones que el 'desarrollo' implica para el medio ambiente" (Redclift, 1987:2). Lo que Redclift objeta en sus oponentes es la falta de rigor y objetividad; sin embargo, el tipo de aproximación científica que éste propone requiere de cierta explicación.

Según Redclift, lo que se requiere es de un análisis histórico de la interrelación del desarrollo y el medio ambiente. Y tal análisis, dice éste, va a revelar las limitaciones de aquellos enfoques que el desarrollo exclusivamente en términos de crecimiento económico. Las culturas no afectadas por esta concepción - el ejemplo que él trae a colación es el de América Pre-Colombina-, probablemente entenderían el desarrollo sostenible de manera muy diferente. El análisis histórico muestra que los contactos internacionales casi siempre han significado exportación de capitales y recursos naturales, a menudo a expensas del trabajo local. Para Redclift, hay un consistente "proceso histórico que vincula la explotación de los recursos [por] las naciones más industrializadas con [la explotación de los recursos] de los países del Sur". Además, se requiere de un enfoque político-económico de acuerdo al cual, "el desenvolvimiento de las fuerzas económicas está definidamente vinculado al comportamiento de las clases sociales y al rol del Estado" en favor de la explotación (Redclift, 1987:3).

El argumento de Redclift con respecto al desarrollo sostenible es que las actuales tendencias del desarrollo no pueden continuar sino a costa de niveles de daños ambientales inaceptables. En el caso de los llamados países en desarrollo, según Redclift, el desarrollo siempre tiene lugar en el contexto de la economía internacional. Sin embargo, una economía globalizada ignora las diferencias específicas entre los objetivos ambientales de los países desarrollados y los subdesarrollados.

En los países en desarrollo, el auténtico desarrollo sostenible presupone que la productividad económica puede ser mantenida en medio de frecuentes disturbios del sistema, y que el impacto del crecimiento poblacional -especialmente de las necesidades básicas de una población creciente- tiene que ser tomado en consideración. Todo esto hace de la sostenibilidad un asunto de poder político. "Las opciones del desarrollo sostenible... pueden ser alcanzadas solamente a través de cambios políticos en e!
l plano local, nacional e internacional" (Redclift, 1987:36).

Este es el vínculo, para Redclift, entre las necesidades de los pobres y la sostenibilidad - el cual no es posible mantener "a menos que los pobres sean incluidos en la satisfacción de sus aspiraciones" (Redclift, 1987:35).

"El crecimiento industrial necesita ser reorientado hacia la satisfacción de las necesidades de las mayorías mundiales; los recursos energéticos renovables necesitan recibir mayor atención; los recursos naturales y las políticas necesitan ser trasladadas del reino de las armas hacia la protección de los sistemas de recursos biológicos y agronómicos" (Redclift, 1987:55).

Y, en una crítica final al alegado de carácter científico del análisis económico estándar, Redclift concluye:
"El desarrollo sostenible, si no ha de ser despojado de contenido analítico, significa algo más que la concertación del compromiso entre el ambiente natural y la búsqueda del crecimiento económico. Esto significa una definición del desarrollo que reconozca que los límites de la sostenibilidad tienen origen tanto estructurales como naturales" (Redclift, 1987:199).

En la concepción de Redclift, es claro que el medio ambiente por sí solo no es el factor fundamental que hace que el desarrollo sea sostenible. Este factor fundamental lo constituye el control del poder político, y, particularmente en los países en desarrollo, el traspaso de dicho poder a los trabajadores a fin de que éstos puedan establecer sus propias metas de desarrollo -presumidamente, unas metas que no dañen su medio ambiente como lo ha hecho hasta ahora la vía de desarrollo tradicional-.

LA ÉTICA AMBIENTAL Y EL DESARROLLO SOSTENIBLE
En esta sección, examinaremos dos autores que hacen de la protección del medio ambiente el aspecto más importante del desarrollo sostenible. El primer autor a considerar es Stanley Carpenter; según él, el Reporte Brundtland trata de conciliar dos metas irreconciliables. Una meta es intensificar el crecimiento (para satisfacer, al menos parcialmente, las necesidades de los pobres del mundo); la otra es evitar la degradación ambiental. Lo negativo de esto es, según Carpenter, que para lograr dichas metas la teoría del desarrollo "predominante" implícita en el Reporte Brundtland es la del crecimiento indefinido. Esto es incompatible con la meta de vivir dentro de los límites naturales, sin embargo, ello nunca ha sido categóricamente rechazado por la Comisión Mundial (Carpenter, 1991).

Carpenter comienza citando a Willian Ruckelshaus, un autor con ideas muy similares a las de Redclift, ya esbozadas previamente. Ruckelshaus dice:
"Por una parte, el mundo industrializado está embarcado en una práctica tecnológica que produce riqueza y confort para el 20 por ciento de la población mundial, mientras extrae [para ello] el capital productivo del planeta. Al mismo tiempo, el 80 por ciento restante de los habitantes del mundo está forzado a subsistir en una agricultura marginalmente sostenible orientada a la exportación y la concomitante destrucción de frágiles ecosistemas... El colonialismo en la explotación de los principales recursos impuesto [a los países menos desarrollados] por los países industrializados, irradia, pues, patrones insostenibles [de desarrollo] por todo el globo" (Carpenter, 1991:485).

Estos argumentos, entiende Carpenter, reflejan la dimensión del problema una década atrás. sin embargo, sostiene éste,
"En la actualidad, existe una conciencia [mayor] de la nueva dimensión del impacto de la acción humana sobre los sistemas geológicos y biológicos del planeta... Debido a que los impactos humanos son ahora planetarios en su escala, el alcance de la discusión de la sostenibilidad se ha también ampliado. En estos momentos, por ende, hay razones prudenciales que obligan al género humano en su totalidad a adquirir conciencia de la necesidad de la sostenibilidad" (Carpenter, 1991:485-486).

La mayor parte del artículo de Carpenter está dedicado a criticar el Reporte Brundtland por no distanciarse adecuadamente de la teoría económica neo-clásica: "El vínculo de la economía y la ecología", dice éste, "perpetúa sistemas insostenibles" de desarrollo. Y él es particularmente mordaz en relación a la tesis de la substitución de recursos planteada por los que han intentado cuantificar u operacionalizar la definición de la sostenibilidad del Reporte Brundtland. De acuerdo a Carpenter, las "tecnología aceptadas por los modelos económicos existentes [incluyendo los modelos alegadamente sostenibles] no sólo son incompatibles con las preocupaciones ecológicas, sino que le son hostiles" (Carpenter, 1991:487).

Carpenter finaliza su artículo con una referencia a las nuevas virtudes del modelo económico de Mark Sagoff como una alternativa al modelo estándar (no se refiere a la alternativa neo-marxista de Redclift discutida más arriba). Según Sagoff, los modelos económicos anteriores han usado como sus estándares la sociedad ideal, la cual él ve como el enemigo de la sociedad buena. De acuerdo a su visión, la economía es un asunto de conducta humana cooperativa, incluyendo la cooperación para preservar y conservar los recursos naturales, para proteger la naturaleza en sí misma, no como un recurso, sino como la matriz común de la cual viven, como parte de la naturaleza, los seres humanos (Sagoff, 1988).

Al final de su articulo, Carpenter se refiere, además, a otra piedra angular de su visión, a la noción de autopoiesis. Citando a ecologistas como W. Rees (1990), Carpenter define autopoiesis como "el proceso por el cual los organismos vivientes brotan de un ambiente incesantemente regenerado y se auto-reorganizan". Y es este proceso, sostiene Carpenter, lo que entra necesariamente en conflicto con la demanda de crecimiento indefinido postulado por casi todos los modelos económicos actuales.

Aunque su tono es alarmista, el artículo de Carpenter es fundamentalmente analítico. La otra autora a considerar dentro de esta misma perspectiva, Vandana Shiva, es mucho más descriptiva. Ella es la autora del libro Staying Alive: Women, Ecology, and Development (1989), un grito desaforado sobre la devastación de la agricultura ecológicamente equilibrada de los campos de la India.

Igual que Sagoff, Shiva sostiene una concepción biocentrista, en la cual, la vida humana es sólo una parte de la vida como sistema total. Ella apela a la "antigua idea sobre la interrelación entre los humanos y la naturaleza - de que la tierra le ha sido concedida como un don a los humanos, a quienes a su vez se les aconseja hacer esfuerzos a fin de no sofocar su generosidad" (Shiva, 1992:206).

Shiva es también implacable con respecto a los actuales modelos económicos, incluyendo los que aseguran que la sostenibilidad se puede mantener a través de la substitución de recursos. En este sentido, ella cita a Robert Solow, quien argumenta: "Si es tan fácil substituir los recursos de la naturaleza por otros recursos, entonces, en principio, no hay ningún problema. En efecto, el mundo puede continuar sin recursos naturales, de manera que el agotamiento [de los recursos de la naturaleza] es sólo un acontecimiento, no una catástrofe".(Shiva, 1992:206) A lo que Shiva replica señalando: "Esto... se refiere a sostener no la naturaleza, sino el desarrollo como tal. La sostenibilidad en este contexto no incluye el reconocimiento de los límites de la naturaleza y la necesidad de someterse a ellos" (1992:217).

En síntesis, lo que Shiva plantea es lo siguiente: "La sostenibilidad en la naturaleza implica mantener la integridad de los procesos, ciclos y ritmos de la naturaleza" (1992).

Tanto Carpenter como Shiva admitirían ser catalogados como opuestos al desarrollo si ello significara dar la espalda a los pobres del mundo; sólo que ellos insisten en que el desarrollo, como normalmente es concebido -incluso por muchos de los que dicen defender la sostenibilidad- terminará en catástrofe tanto para ricos como para pobres, para los países ricos y para los países pobres, si no aprendemos a vivir dentro de los límites establecidos, según Shiva, por la naturaleza y, según Carpenter, por la "autopoiesis".

Otros, por su parte, están convencidos de que la noción de desarrollo debe ser descartada por entero, incluyendo el alegado desarrollo sostenible.

UNA CRÍTICA FILOSÓFICA RADICAL DEL DESARROLLO SOSTENIBLE
En este apartado nos centraremos en los comentarios negativos de la sostenibilidad de Wolfgang Sachs -si bien varios autores mas podrían ser incluidos en esta tendencia-(1). Sachs se refiere al desarrollo en cualquier forma, sostenible o no, como un "monumento desfasado a una era inmodesta" (1989:1).

Según Sachs, la metáfora biológica de la evolución de la naturaleza ha sido convertida en una metáfora económica -desarrollo- y luego, en un imperativo para todo el género humano. El resultado es el trato de la gente, la sociedad en su conjunto y la naturaleza como simples recursos para el desarrollo económico. Sin embargo, sostiene Sachs:
"Etiquetar a las cosas como 'recursos' conduce a quitarles cualquier identidad protectora que estás puedan tener y abrirlas a la intervención desde el exterior. Considerar el agua, los suelos, los animales, la gente como recursos los convierte en objetos para la administración por parte de los planificadores, y para la tasación por parte de los economistas" (Sachs, 1988:4).

Para Sachs, la noción de sostenibilidad es una utopía. El término sólo sirve para revitalizar el desarrollo, para darle a éste una nueva garantía de vida, al vincularlo a las preocupaciones por el medio ambiente. Este admite que, a quienes él denomina "eco-desarrollistas" son en cierto sentido grupos distintos a los tradicionales defensores del desarrollo, particularmente en su abierto reconocimiento de que existen límites ambientales a la producción. Sin embargo, "lo que no obstante los vincula al punto de vista económico dominante es su falla en apreciar los límites culturales que hacen a la producción menos importante y consecuente, alivian también las presiones ambientales" (Sachs, 1988:6).

Aún los mejores propugnadores de la sostenibilidad, sostiene Sachs -refiriéndose a Amory Lovins, Hunter y Zuckerman, (1986); y a la gente de WorldWatch Institute, (1992)- son utopistas. Para ellos, así como para otros defensores del desarrollo, "La conducta eficiente se expande a expensas de la conducta cultural; ello socava las nociones no-económicas de la vida buena y decorosa" (Sachs, 1988:7). Los defensores de la sostenibilidad caen también en la falacia de considerar que lo opuesto del desarrollo es el estancamiento. Sin embargo, según Sachs, "Distinciones tales como atraso/avanzado o tradicional/moderno, se han convertido en ridículas debido al atolladero del progreso en el Norte, desde el envenenamiento de los suelos hasta los efectos de invernadero" (Sachs, 1989:7-8).

El punto crucial, para Sachs, es la noción de cultura; y, según él, "El desarrollo siempre sugiere considerar a otros mundos a partir de sus carencias y obstruir el valor de las alternativas autóctonas que éstos pueden inspirar" (1989:7). Uno de los colaboradores de Sachs, Gustavo Esteva, lo expone más claramente al considerar que:
"A cambio de las imagines culturalmente establecidas, edificadas en su contexto local y espacial por hombres y mujeres concretos; a cambio de los mitos concretos, verdaderos, al hombre moderno se le ofreció una expectación ilusoria, implícita en la connotación del desarrollo y su red semántica: crecimiento, evolución, maduración, modernización. Se le ofreció, además, una imagen del futuro que es una mera continuación del pasado" (Esteva, 1992:23).

Tanto para Esteva como para Sachs, oponerse al desarrollo no es reaccionario; por el contrario, propugnar por el desarrollo -aún sea desarrollo sostenible- es caer víctima de un mito reaccionario. sólo las múltiples y diversas culturas del mundo y en particular del llamado mundo subdesarrollado, pueden ofrecernos una esperanza. Lo que necesitamos, dice Sachs, es "esfuerzos para elucidar la más amplia gama de futuros abiertos a las sociedades, los cuales limitarían sus niveles de producción material a fin de cultivar todos los ideales que emerjan de sus herencias culturales" (Sachs, 1992:36). Este es un tipo de sostenibilidad que los economistas nunca han ni siquiera soñado.

PRESUPOSICIONES FILOSÓFICAS DE ESTAS INTERPRETACIONES
Las cinco interpretaciones del desarrollo sostenible analizadas tienen distintas presuposiciones filosóficas. algunas son más obvias que otras, y tal vez las menos obvias sean las suposiciones del Reporte Brundtland. Por tal motivo, dejaremos a éste para el final y comenzaremos con el caso más obvio.

Los Cuantificadores
Lo más simplista sería decir sencillamente que los dos grupos de economistas analizados anteriormente -Bojo, Maler y Unemo, y Kuik y Verbruggen (y sus colaboradores)- son positivistas. Ellos quieren reducir la complejidad del proceso de desarrollo sostenible a la simplicidad matemática. Y Bojo, Maler y Unemo demandan explícitamente definiciones operativas -una piedra de toque de los orígenes del positivismo lógico-(2). Pero eso sería ligero; filósofos y científicos de toda índole y prácticamente todos los economistas de cualquier escuela), insisten en definiciones operativas para diferentes propósitos.

La más clara indicación de las presuposiciones filosóficas de la definición de la sostenibilidad en términos de substitución ofrecida por los economistas se encuentra en el libro de Kuik y Verbruggen. Dando por sentado que la definición de sostenibilidad podría ser un asunto político, estos economistas insisten no obstante en (y pretenden que pueden ofrecer) datos ecológicos verificables.

Según palabras de uno de estos autores (Brink): "Si los que trazan políticas quieren tomar medidas racionales en torno al desarrollo sostenible, tienen que definir este concepto y formular objetivos ecológicos verificables, y ... poseer información económica y ecológica adecuada"(1991:11). En realidad, lo que Brink quiere significar es que los que trazan políticas tienen que estar claros en torno a sus objetivos, los cuales, podrían ser luego operacionalizados por los economistas, quienes proveerían además la información objetiva relevante (a partir de cualquier fuente estadística, sociológica, etc.). como metodología, esto último es muy similar a lo que planteaban los primeros propugnadores de la evaluación tecnológica (Porter, 1980).

Ello es también una presunción de los especialistas en análisis de riesgo/costo/beneficio, quienes dicen únicamente ofrecer consejo a los gerentes en el gobierno o el sector privado. En todos estos casos, existe la clara presunción de que los hechos son separables de los valores (decisiones políticas, etc.), y que el basar las decisiones en hechos objetivos -lo más libre posible de prejuicios- es lo que hace racionales a estas decisiones (al menos en casos ideales).

En síntesis, los economistas presuponen objetividad científica y un concepto de racionalidad basado en una clara distinción hechos/valores, con los hechos como la parte más importante de la dicotomía.

Los Neo-Marxistas
M. R. Redclift es quizás más claro en torno al marxismo "tradicional" que impugna que en relación al tipo de marxismo transformado que propugna en nombre de los trabajadores explotados y los pobres del Tercer Mundo. Sin embargo, es evidente que éste retiene aspectos esenciales del marxismo tradicional: las nociones de lucha de clases, explotación obrera, imperialismo económico, etc. Además, él considera su enfoque como estructural e histórico. Lo que Redclift probablemente argumentaría es que existe un conjunto de categorías explicativas fundamentales que no pueden ser ignoradas si se elige usar un marco conceptual marxista de cualquier índole. (Muchos denominados marxistas cristianos, particularmente en América Latina, han hecho también un uso libre similar de los conceptos marxistas con el mismo propósito de ayudar a los pobres del Tercer Mundo (McGovern, 1980; Torres y Eagleson, 1981).

Redclift parece estar ubicado en el campo de los que recientemente han comenzado a autodenominarse marxistas ambientalistas (Leis, 1972)(3). Sin embargo, en su criterio, un ambientalismo global adecuado tiene que incluir los problemas "estructuralmente" vinculados a la expansión poblacional del Tercer Mundo y a los legítimos reclamos que los países pobres tienen contra los países ricos, que los explotan usando la retórica de la "economía global".

Es posible que el enfoque de Redclift sea muy peculiarmente suyo, pero éste hace suficientes referencias a las ideas básicas del marxismo, al ambientalismo marxista y a líderes del Tercer Mundo como para que podamos identificar sus presuposiciones básicas. Igual que Marx en sus ataques a los males de comienzos de la Revolución Industrial, Redclift es también (al menos en parte) un moralista, profundamente preocupado por las injusticias contra los pobres en las regiones menos desarrolladas del mundo.

Además, él asume que la teoría del desarrollo económico ortodoxa es mas bien ideológica en lugar de objetiva (o científica); que los trabajadores en el Tercer Mundo han sido sistemáticamente explotados en nombre del desarrollo; que los políticos del Tercer Mundo han hecho causa común con los explotadores de sus pueblos; y -lo más relevante para la cuestión de la sostenibilidad- que la devastación del medio ambiente en los países del Tercer Mundo es el resultado de presiones de la economía global y no de las legítimas demandas de los pobres.

Los Críticos Anti-Desarrollo de la Cultura
En los críticos de la cultura del desarrollo tecnológico hay una suerte de perfeccionismo, unas veces latente, otras veces explícito. Esto es más, tal vez, en alguien como Jacques Ellul (1964)(4), quien se enorgullece de ser absolutamente riguroso sobre lo que él entiende como sociología de las sociedades tecnológicas. Ellul pretende decirnos "lo que es realmente verdadero" sobre tales sociedades, aunque obviamente no lo dice en un sentido estrecho, de sociología académica empírica. En realidad, Ellul parece claramente estar invocando algún género de Verdad Absoluta (Boli-Bennett, 1980; Verene, 1984), aun cuando éste hable de asuntos prácticos, concretos como la transferencia de ciertas tecnologías al Tercer Mundo (Hanks, 1984).

Wolfgang Sachs podría no ser tan beligerante intransigente como Ellul, pero es rígidamente insistente en que nunca debemos olvidar que la historia del desarrollo en los países del Tercer Mundo ha incluido elecciones trágicas. Y tal tragedia ha afectado, principalmente, los valores culturales de la gente, forzada por los imperialistas económicos a aceptar el modelo "desarrollo" independientemente de lo que deseen o no; en realidad, independientemente de que entiendan o no los términos del contrato. Lo aborígenes de las regiones menos desarrollados del mundo han sido obligados a trabajos forzosos y a menudo, han muerto como resultado de tal atropello.

El fruto de su trabajo no se ha acumulado y crecido para su bienestar, sino que ha sido sacado de sus países por los capitalistas y enviado muy lejos de allí. En todos estos puntos, los críticos de la cultura coinciden con los marxistas y otros elementos radicales. Pero, según los críticos de la cultura, la privación y explotación material, física y económica pierde relevancia en comparación con la pérdida forzosa de los valores espirituales de las comunidades autóctonas.

Lo que los pueblos aborígenes (continúan los críticos de la cultura) tienen que aportar a nuestro entendimiento intelectual -especialmente a aquellos que han sido embaucados por el mito del desarrollo- es la diversidad espiritual. Estos pueblos han cultivado ideales y modos de ver, pensar y sentir -especialmente en términos de modos de experimentar la naturaleza- de los cuales carece totalmente el mundo occidental moderno, adicto por entero a un estrecho racionalismo científico.

Los críticos de la cultura asumen un contraste rígido entre los sistemas de valores modernos y pre-modernos y piensan que los sistemas metafísicos, místicos, misteriosos pre-modernos son más valiosos, especialmente en términos de la verdadera sostenibilidad a largo plazo del mundo natural, incluyendo como parte de éste al género humano.

Los Ecologistas Profundos
Algunos de los autores de esta corriente coinciden en muchos de sus planteamientos con los críticos de la cultura, especialmente en la tesis biocéntrica que vincula la sobrevivencia de la raza humana a la sobrevivencia de la vida en la tierra. Se apartan de los críticos de la cultura, sin embargo, en que son menos vehementes en su denuncia de los valores. Ambos grupos coinciden en que la orientación consumista es negativa, y que la economía global manejada por las naciones desarrolladas genera las presiones que conducen a la deforestación, desertificación y a problemas similares en regiones del Tercer Mundo. Muchos de los más estridentes ambientalistas claman también por amplios cambios en los valores y por rechazo al consumismo. Y algunos de los propugnadores de la llamada "ecología profunda" profesan un celo cuasi-religioso y un respeto especial por los valores autóctonos, particularmente por los aborígenes americanos.

Sin embargo, el tono de los militantes ambientalistas en el debate de sostenibilidad -incluso de los ecologistas profundos- es muy diferente. Ellos se centran principalmente en la naturaleza, no en la cultura. Stanley Carpenter, para sólo citar un ejemplo, considera que debemos apelar a la evidencia científica, en particular a la creciente evidencia ecológica de que la autopoiesis -es decir, la habilidad de la vida en la tierra para auto-regenerarse luego de ser dañada- está seriamente amenazada por el irresponsable y negligente desarrollo humano. Tal vez los hábitos de los aborígenes americanos eran más respetuosos de la naturaleza, pero la cuestión ahora es cambiar el modo de pensar básicamente consumista de la gente en los países desarrollados de Norteamérica, Europa y otras partes del mundo y, además, de los managers de las corporaciones que alimentan y fomentan el consumismo. El objetivo es práctico, influenciar al público y la política de las corporaciones.

Con lo que los ambientalistas están apasionadamente comprometidos es con la salvación del planeta Tierra; ellos quieren evitar una catástrofe que dañaría severamente la habilidad de la tierra para auto-regenerarse. En fin de cuentas, ellos están más comprometidos con los valores ambientales que con los valores culturales, si bien muchos ambientalistas están obviamente convencidos de que se requiere de cambios en los valores culturales a fin de proteger los valores ambientales.

El Reporte Brundtland
Aquí nos encontramos con un conjunto de presuposiciones operativas de más bajo nivel, aunque al decir esto no se quiere denigrar el idealismo de los autores del reporte y particularmente, de Gro Harlem Brundtland, presidenta de la comisión de las Naciones Unidas que lo elaboró. Pero el reporte estaba supuesto a ser un documento práctico, un plan para el trabajo efectivo de agencias internacionales y gobiernos reales. Aunque el documento está plagado de compromisos, no son compromisos, digamos, entre los economistas académicos y los críticos neo-marxistas. Se trata mas bien de compromisos de gobiernos y líderes de instituciones privadas de los países desarrollados con los líderes de los países subdesarrollados.

De las perspectivas analizadas anteriormente, la más propiamente representadas en el documento Brundtland son la de los economistas y la de los ambientalistas. Esto no quiere decir que las voces de los países pobres -representadas aquí por un marxista- no fueran oídas; evidentemente que fueron escuchadas). Además, hay evidencia de lucha entre aquellos que realmente aspiraban usar la sostenibilidad como un slogan para reactivar el viejo estilo de desarrollo y aquellos que pensaban genuinamente incorporar los objetivos ambientales a las políticas del desarrollo sostenible. La cadena de compromisos es extensa.

Sin embargo, el Reporte Brundtland tiene más coherencia de la que sugieren los críticos. En esencia, se trata de un compromiso entre las concepciones que favorecen el desarrollo a nombre de la economía global y los intentos por balancear el desarrollo y las políticas ambientales. Hay también algo más que una simple señal de alerta en torno a que las presiones demográficas y las necesidades de los pobres del Tercer Mundo tienen potencial para amenazar e incluso hacer fracasar cualquier medida de balance ambiental que se pretenda implementar.

CONCLUSIÓN: EL DEBATE SOBRE EL DESARROLLO SOSTENIBLE Y LA FILOSOFÍA DE LA TECNOLOGÍA

Una nota Sobre la Metodología

El hacer explícita la metodología usada para descubrir las presunciones subyacentes en los argumentos de las partes envueltas en el debate de la sostenibilidad nos puede conducir al vínculo con la filosofía de la tecnología. Conscientes de los riesgos, hemos no obstante utilizado el esquema algo peculiar de Walter Watson en su libro The Architectonics of Meaning: Foundations of the New Pluralism (1985). Desde luego, no compartimos la exagerada presentación (destacada en la cubierta del libro) de que Watson ha diseñado "la primera taxonomía de todas las ideas realmente útil", pero, despojado de tal exageración, el libro de Watson ofrece una hermenéutica interesante.

Según Watson, todo autor (incluyendo los oradores públicos) revela sus presuposiciones filosóficas al utilizar en forma diferenciada cuatro componentes necesarios de toda pieza literaria:
- La perspectiva del autor (la cual podría ser enteramente personal o la de la tradición y podría estar oculta incluso para el propio autor).
-Los objetivos discutidos.
- El texto en sí, y especialmente los métodos que vinculan entre sí los diferentes ítems.
- Las metas o principios (ideales, valores, etc.) que orientan o motivan el texto, y los cuales casi reflejan un conjunto de suposiciones básicas, tales como valores culturales que influencian tanto a los autores individuales como a las tradiciones intelectuales.

Según Watson, los autores u oradores que destacan la objetividad por encima de los otros tres componentes emplean un estilo científico de escritura (aunque Watson no tiene un término para ello). Ellos tienden también a usar métodos lógicos, a invocar metas reduccionistas y a tratar de evitar al máximo los valores. Los autores que enfatizan deliberadamente los valores y ven los objetos de su discurso como sombras mundanas de realidades de otro mundo -vinculado típicamente ambas por medio de un método dominado explícitamente "dialéctico", Watson los liga a Platón. Ellos tienden a enfatizar la comprensión y a menudo menosprecian la estrechez del conocimiento técnico-científico.

Los autores, en tercer lugar, que enfatizan el método y la disciplina (en el sentido de objeto de estudio o disciplina profesional) y que enfatizan el encaminamiento de los objetos en largos esquemas enciclopédicos, Watson los vincula a Aristóteles. Algunos aristotélicos creen que esto es una caricatura que ignora los aspectos natural-biológicos, interdisciplinares y prácticos de Aristóteles -especialmente en su oposición a Platón-. La cuarta perspectiva requiere un poco mas de elaboración.

Un rasgo significativo en el esquema de Watson -y el cual representa un rompimiento con sus mentores, particularmente con Richard McKeon-(5) es su reconocimiento de un cuarto grupo básico. Los autores ubicados en este último grupo destacan su propia perspectiva subjetiva, su propia creatividad, como un fin en sí mismo. En términos de método, éstos tratan a menudo de ser anti-metódicos, de utilizar cualquier medio que vaya a mover la narrativa (cuento, drama, etc.) hacia adelante. Watson vincula este grupo con el sofista griego Protágoras (para quien los seres humanos son la medida de todas las cosas) y define ésta como una perspectiva filosófica totalmente paralela a las otras tres.

Finalmente, Watson admite que esos cuatro grupos básicos no agotan el campo estilístico, pues muchos autores combinan diferentes modalidades. Como él reconoce, casi todos los grandes filósofos de la era moderna, después de Descarte, han tenido a usar estilos híbridos. Aun así, un estilo híbrido es identificable, entiende Watson, como un uso conjunto de dos o más de estos cuatro estilos básicos.

Esta es una descripción apretada -tal vez más peculiar que la del propio Watson- de un esquema complicado. Sin embargo, podría ser suficiente sugerir que un enfoque hermenéutico, aproximado a la línea watsoniana, puede ayudar a descubrir las presuposiciones filosóficas, en este caso, las filosofías de la tecnología implícitas (o a veces explícitas) en el debate de la sostenibilidad. Sin embargo, aunque la orientación de Watson parece ser aristotélica, del grupo de los autores encasillados, nosotros calificaríamos nuestra perspectiva (en los términos de Watson) mas bien creativa. Así, nosotros preferimos dejar que sea cada autor quien decida lo que desea enfatizar en torno al debate del desarrollo sostenible.

El Debate de la Sostenibilidad y la Filosofía de la Tecnología

Emplearemos el método de Watson, en forma muy breve, para resumir y concluir nuestra exposición.
Parece claro como un cristal, primero, que los economistas/operacionalizadores adoptan un estilo científico. Como denuncian los críticos de la cultura, éstos tienen horizontes muy limitados, tal vez incluso una implícita postura reduccionista que los críticos consideran hostil a los valores ambientales. A pesar de esto, es claro también que estos economistas partidarios de la sostenibilidad tienen las mejores intenciones. Ellos creen sinceramente que la sociedad no tiene la menor posibilidad de alcanzar un medio ambiente sostenible de cara al desarrollo si no se utiliza la evidencia científica más objetiva. Los críticos podrán tener objetivos nobles -dirían estos economistas- pero nunca serán alcanzados si no existen los medio precisos para su realización.

El filósofo de la tecnología de más renombre con un enfoque similar a los mencionados economistas es Mario Bunge. Su modelo de lo que él llama "sociotecnología" incluye exactamente el mismo modelo de política/hechos que plantean aquellos. Y las pocas veces que él menciona el medio ambiente entre los problemas sociales a los cuales él aplicaría la sociotecnología, lo hace de manera indirecta y siempre tiende a enfatizar la multidimensionalidad de los problemas sociales. El dice, por ejemplo: "Los programas sociales efectivos atacan los problemas sociales en todas sus dimensiones, esto es, ellos tienen componentes ambientales, biológicos, políticos y culturales, así como también, su componente económico" (Bunge, 1985:290).

Aunque muchos ambientalistas consideran que los economistas tienen pocas cosas constructivas con que contribuir a la sostenibilidad, profesionales del género de la "filosofía exacta" de Mario Bunge creen que su enfoque no sólo es valioso, sino que es el único preciso y basado en suficiente evidencia como para hacer algo que valga la pena.

En relación a los críticos de la cultura, parece igualmente claro que éstos tienden a favorecer una orientación hacia algo así como el Bien platónico. Esto podría no ser explícito en Sachs (nuestro ejemplo aquí) pero Ellul es explícito al denominar su crítica a la dialéctica (Boli-Bennett, 1980; Verene, 1984). Además, el énfasis de Sachs (así como el de Esteva y los otros autores mencionados de pasada) en los valores espirituales de las culturas aborígenes como la mejor esperanza para la sostenibilidad, tiene un toque platónico, al menos en un sentido amplio.

Un filósofo de la tecnología que hace referencia explícita a Platón (si bien es mucho menos vehemente en su crítica de la tecnología que Ellul) es Frederick Ferre. Según él, la filosofía de la tecnología tiene que estar edificada sobre principios. La filosofía explícita que él adopta es organicista. Y al menos parte de la razón que él ofrece para ello es la necesidad de resolver los problemas del medio ambiente (Ferre, 1988).

Los ecologistas "profundos" son difíciles de caracterizar en términos watsonianos. Por el hecho de que los ambientalistas tienden a tener diferentes géneros de orientación filosóficas, o ninguna, por completo, los que mencionamos aquí, tienen una orientación biocentrista que los aristotélicos probablemente respaldarían. También, la filosofía ambiental de Mark Sagoff usada por Carpenter, nuestra vínculos claros con la ética de la virtud aristotélica. Y, al menos algunos de los mejores propugnadores de la sostenibilidad con base en el medio ambiente, insisten en un cuidadoso enfoque multidisciplinario fundado sólidamente en la ciencia de la ecología. por otra parte, algunos ambientalistas siguen a Martín Heidegger al considerar que los peores rasgos del desarrollismo provienen de los griegos y en particular, del esencialismo aristotélico.

Uno de nosotros ha argumentado en otro sitio en relación al activismo social basado en Dewey (incluyendo el ambientalismo progresista), que el mismo tiene raíces remotas en Aristóteles (Durbin, 1992). Esto nos parece que tiene relevancia para la cuestión de la sostenibilidad.

El marxismo de Redclift es explícito incluso cuando critica el desarrollismo del marxismo tradicional, así que no se requiere de exégesis watsoniana para inferir qué filosofía de la tecnología adopta éste. En todo caso, los filósofos de la tecnología marxistas -y en particular los ambientalista marxistas- (Leiss, 1972) parecen tener cosas importantes que decir en el debate de la sostenibilidad. Y esto a pesar del fin de la Guerra Fría y la revelación de las catástrofes ambientales del ex bloque comunista de Europa del Este(6).

Podemos finalizar haciendo notar que otros colaboradores recientes de la filosofía de la tecnología -Albert Borgmann (1984; 1992), Larry Hickman (1990), y Don Ihde (1990), entre otros- deben tener también cosas significativas que decir sobre el desarrollo sostenible. Después de todo, la sostenibilidad es una de las cuestiones más importantes en la historia del género humano -en realidad, en la historia de la vida en el planeta Tierra-; así que, si la filosofía de la tecnología desea hacer valer sus méritos tiene evidentemente que hacer su aporte a este trascendental debate.

La crisis medioambiental que vive el mundo actualmente, es un fenómeno que ya está afectando a todos por igual. Ricos y pobres, blancos y negros, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, habitantes comunes del planeta azul, son afectados sin distinción por los altos grados de contaminación, los embates de los fenómenos ambientales, la degradación de las especies animales, la disminución de las tierras fértiles y los cambios bruscos del clima.

Desde la década del 70 en el ámbito internacional [Conferencia de Estocolmo (1972), Seminario de Belgrado (1975), Conferencia de Nairobi (1976), Reunión de Tbilisi (1977), Encuentro de Moscú (1978), Conferencia de Malta (1991), Seminario de El Cairo (1991), Acción 21 (1992), Conferencia de Río (1992), Encuentro de Chile (1995), Encuentro de Cuba (1995), Encuentro de Paraguay (1995), entre otros], se hacía cada vez mayor la preocupación por encontrar soluciones a la crisis ambiental (.)

Es en la comunidad, con sus pobladores, donde de forma ágil y con políticas bien trazadas y delimitadas, que se debe realizar el accionar en pro del mejoramiento del medio ambiente, así es como uno de los objetivos de la Agenda de Habitad adoptadas en la Asamblea General de Naciones Unidas de 1996 se basa en el desarrollo y promoción de los asentamientos humanos sostenibles.

Una importante dirección de la Estrategia Nacional de Educación Ambiental (ENEA), en Cuba, es el trabajo hacia las comunidades, el que debe incidir en la toma de decisiones y en la solución de los problemas locales que contribuyan a mejorar las condiciones de su medio natural y psicosocial, transitando hacia modos de vida más sanos. También debe conducir a fortalecer los sentimientos de la identidad cultural cubana, a través del cuidado de nuestro patrimonio, de nuestros recursos y de nuestra soberanía .

Como plantea Msc. Maria Julía Hechavarría Lescaille, '"el desarrollo comunitario se concibió como una técnica de acción social para mejorar las condiciones de vida de comunidades campesinas rurales atrasadas, es con esta concepción como la ONU comienza hablar de Desarrollo Comunitario, donde sus objetivos serían mejorar la calidad de vida (educación, sanidad e infraestructura), mantener el sector agrario (alimentos, cultura, paisaje, medio ambiente), sementar el empleo, preservación de la identidad y de los valores culturales de las comunidades rurales sin embargo los caminos del desarrollo son diversos, dependen entre otras cosas de los procesos y de los contextos históricos y geográficos por lo que el Desarrollo Comunitario implica contar con una organización y además objetivos y recursos"

El modelo de desarrollo tiene que ver con principios globales y grandes tendencias históricas. Por otra parte, la estrategia de desarrollo se refiere a las políticas específicas que los Estados persiguen en el contexto del modelo de desarrollo imperante, y que representa un tema de gran interés a todas las escalas, global, regional y local.

Desarrollar modelos sustentables son una prioridad, si se tiene en cuenta que la sustentabilidad se analiza a nivel macro, ya que depende de factores sectoriales y macroeconómicos, así mismo esta requiere de un equilibrio dinámico entre todas las formas de capital o acervos que participan en el esfuerzo del desarrollo económico y social de los países.

Por eso se pretende diseñar un modelo para la formación de líderes ambientales, con un enfoque integral, capaz de desarrollar en los mismos un alto grado de pertinencia hacia su comunidad, contribuyendo en su formación a un gradual proceso de toma de conciencia sobre los problemas de su comunidad. Esta persona será a su vez el ente socializador y motivador de la política de desarrollo sostenible.

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AUTOR
Valodia Pacheco Rivera
e-mail: pachec77@yahoo.es

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Por Valodia Pacheco Rivera
Publicado Tuesday 4 de March de 2008 en la Revista ecologia sección noticias



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