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| tengo 45 años,de los cuales hace 19 que estoy casada. Mi marido es una persona muy activa sexualmente, si por él fuera tendriamos relaciones sexuales todos los dias, pero a mi me pasa que hace rato que no siento nada de nada ,ni cuando cuando mantenemos el acto sexual,siento muchas veces que me lastima en la penetracion, y creo se debe a que esta todo muy seco. Yo amo a mi marido y quiero sentirme viva y tener la posibilidad de sentir un gozo pleno, pero no se como hacerlo y realmante nos esta ocacionando muchos problemas. Al principio de nustras relaciones eran espectaculares y muy largas,pero ahora me doy cuenta de que yo estoy apagada y no sé a que se debe. Soy una persona que toma hace mucho tiempo medicamentos para el asma,tendra algun tipo de relacion esto? Desde ya agradesco su atencion ,me parecio espectacular la nota sobre el orgasmo femenino ,y espero su respuesta |
| Antes que nada, me alegra mucho que te gustara la nota. Se inscribe dentro del trabajo que estoy haciendo en este momento. No solamente escribo, soy sexóloga, desde un punto de vista holístico. Mi trabajo se diferencia un poco de la sexología tradicional precisamente porque toma en cuenta la interacción entre todos los factores que nos hacen humanos, no solamente el aspecto orgánico y psicológico; integramos el cuerpo, la emoción, lo mental, lo energético y lo espiritual. En relación con tu pregunta, hay varias cosas. La primera de todas es que posiblemente el medicamento que estás tomando esté ejerciendo influencia negativa sobre tu respuesta sexual. Todos los medicamentos tienen efectos secundarios (precisamente porque tienen efectos primarios). Cualquier medicina actúa sobre todo tu sistema, mucho más interconectado de lo que nos damos cuenta. Mi sugerencia es que comentes con el médico que te recetó el medicamento este efecto secundario para ver si hay posibilidades de cambiarlo por otro, aunque siempre cualquier droga producirá alguna otra cosa. El asma es una afección, un síntoma que está indicando que hay parte de tu energía que está trabada tanto a nivel de tu pecho, como a nivel de tu garganta: tu forma de relacionarte afectivamente con otras personas, así como la cantidad de energía que puedes absorber del exterior. Contrariamente a lo que se cree, el asma es la imposibilidad de absorber toda la energía en forma de aire que nos llega del exterior (es demasiado), por eso el cuerpo se cierra y se hace muy difícil respirar. Es posible resolver esta situación trabajando con la energía (y la conciencia corporal) en los centros energéticos de tu cuerpo que pueden estar bloqueados, para que la energía vuelva a fluir en las cantidades y en el ritmo que corresponden. En segundo lugar, es muy posible que en la relación entre Uds haya entrado en una especie de rutina que hace que los movimientos, acciones y actitudes se hayan empezando a convertir en algo siempre igual, lo cual evidentemente baja el nivel de sensibilidad (imaginate una máquina que hace siempre los mismos movimientos, si roza contra alguna superficie, lo más probable es que produzca un agujero y la superficie comience a retraerse por la fricción. Con las relaciones y la sexualidad pasa lo mismo). Por supuesto que cada caso es único y tiene sus características especificas y suele requerir un proceso individual y personalizado de atención. Sin embargo, una de las tareas que pueden emprender para empezar a resolver la situación es iniciar un proceso de cambio de la forma en que están acercándose a su sexualidad. Les propondría que durante unos días procuren encontrarse como si estuvieran conociéndose por primera vez. ¿Qué quiere decir esto? Salgan a pasear, citándose como si no se conocieran. Vístanse especialmente para la cita, vayan a algún lugar que les guste a ambos. Jueguen a seducirse nuevamente. En esa cita tóquense subrepticiamente (se acuerdan cuando recién se conocían, que se tocaban de a ratos y que cada caricia era como un escalofrío? Y una vez que hayan transitado esta velada, jugando a re-conocerse, si les da ganas, bésense. Mucho. Como si fuera la primera vez. Largamente, despacio, como si fueran adolescentes. Jueguen, hagan como si estuvieran con un nuevo compañero, busquen los puntos de placer del otro (no los genitales). Una vez que decidan llegar a la cama (si lo deciden en esta "primera cita") acariciense mucho, muy suavemente, desde la punta de los pies hacia la cabeza, pasando por cada milímetro de la piel, pero sin llegar a los genitales. Procuren todo el tiempo mantener contacto visual. No lo pierdan. El objetivo de este ejercicio es re-encontrarse con los espacios de placer y de conexión entre Uds, sin llegar a la genitalidad. Estamos tan acostumbrados a asociar sexualidad con genitalidad que vamos directamente hacia allí y ¡¡¡nos perdemos el resto del cuerpo!!!! Hagan el intento por una o dos veces de no acariciarse los genitales (nadie se muere por no hacerlo y el proceso es muy agradable). Luego podrán pasar a mayores profundidades, pero siempre despacio, conscientemente, disfrutando todo el camino, sin necesidad de llegar al "final" a los apurones. En el caso de que cuando lleguen a la parte del ejercicio donde la genitalidad esté permitida y llegan a la penetración (déjenlo para el final, no se apuren) aún tienes problemas de poca lubricación, prueba usar un lubricante a base de agua. Pero si hacen los ejercicios con conciencia lo más probable es que no lo necesiten.
Saludos,
Verónica
------------------ Lic. Verónica Kenigstein Sexóloga holística - Trabajo corporal Buenos Aires, Argentina
Por Verónica Kenigstein http://www.deamorydesexo.com.ar Publicado Jueves 13 de Octubre de 2005 Escribe artículos en esta revista, si deseas publicar algún texto acorde con los temas de esta web envíalo que con gusto le publicaremos. Si deseas convertirte en editor o co-autor de esta revista infórmate aquí. |